sábado, 10 de julio de 2010

EN EL PARAÍSO DE SARAH BERNHARDT




"Nunca volveré a Pointe des Poulains...". Así comienza la grabación sonora de la nieta de Sarah Bernhardt (1844-1923), la actriz francesa que fuera la más célebre del mundo, en el museo dedicado a su memoria en Belle-Île en Mer, isla bretona. En ella rememora la época feliz de su infancia, en el aisladísimo refugio -a partir de un antiguo fuerte militar- que su abuela, la Gran Comediante, poseía en esa isla, donde acudía para descansar en compañía de su familia y amigos, donde llegó a alcanzar la anhelada dicha.

VERANO DE 2009





Pero hilemos la historia: en agosto pasado comencé una serie de entradas dedicadas a Bretaña en una especie de verano en directo, que acabaron agotando a autor y a lectores, por lo que interrumpí su edición, quedando episodios sueltos como éste que ahora os narro, o el de Saint-Michel, que llegará algún día...
Y es que en la excursión a Belle-Île en Mer, que ahora rescato, tuvimos oportunidad de conocer parajes grandiosos, solemnes, que inspiraron a pintores como Monet... aunque a vosotros sólo os llegó la referencia del guía-chófer Wilherm, que con tanto entusiasmo acogistéis. En él quedó, de momento, condensada mi fascinación por la isla. (Véase Un héroe muy discreto).

PERSONAS Y LUGARES





Aparte de la atinada colaboración de Wilherm, dos protagonistas: quien suscribe -no sé por qué parecía enfadado en la foto- y Xose C., su novio. Y a veces sorpresas tenebrosas agazapadas en la claridad marítima, como esa crepería siniestra sin público, absolutamente lynchiana.

MUSEO Y MORADA














Tras la visita al Museo, es recomendable pasar un rato en la morada veraniega de la insigne actriz. Pocas veces he -hemos, nos sucedió igual a los dos- tenido una sensación tan nítida de realidad, de manera que parecía que en cualquier momento Sarah fuera a traspasar el umbral, a invitarnos a que nos sentáramos o a tomar algo. Porque todavía se perciben en el ambiente las buenas vibraciones de la felicidad que quedó asentada en ese lugar plácido, acogedor, aun en sus rincones más sombríos o dudosos, como pueda ser el cuarto de muñecas. Una experiencia inolvidable...







Y un luminoso final con chapuzón incluido. Quizá yo tampoco vuelva nunca a Pointe des Poulains y a Belle-Île en Mer, pero ambas han dejado huella en mí...

10 comentarios:

marichuy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Uno dijo...

Que bonito y que interesante visita. Yo no sabía de este lugar cuando visité la Bretagne. Ya que tu nadie parece querer volver iré yo.
Un abrazo

marichuy dijo...

Justo

Siempre he sido admiradora de la leyenda de Sarah Bernhardt (como adolescente tras el actor de moda, atesoro algunas de las fotografías que le tomó Gaspard Felix Tournachon). Me encanta que haya escogido como refugio un sitio de belleza tan desnuda y melancólica. Un motivo más para ir a Bretaña (y de paso, ver si tengo la suerte de recrearme la pupila, en vivo, con Yoann Gourcuff, jajá).

Un abrazo bajo el frío de esta lluviosa mañana veraniega en la Ciudad de México

AntWaters dijo...

Pues si no vuelven es que como yo no sabrían pronunciarlo jajajaja... qué guapo, y serio, Justo; ¡y la cabecera! :) Yo ando también marino y guarrillo; que hemos estado adecentando - mas todavía - una casita, de my man, donde agostar y mijo.. ya aproveché jajaja

beeeeeeesos

senses and nonsenses dijo...

¡cuánta intimidad en este post!
mucho más interesantes las fotos personales que la casa museo, que da un poco de miedo, la verdad.

un abrazo.

pon dijo...

qué recuerdos

Tendría 15 o 16 años cuando en un librito de aquellos del Selecciones del Reader's Digest venía una biografía de la Sarah. Claro, a esa edad, fue como un martillazo en la cabeza, esa vida, esa actriz, todo......se me olvidó pronto como suele pasar. Al cabo de muchos años la recordé pero el Selecciones había desaparecido de casa de mis padres y el tiempo pasó......ahora veo el retrato famoso y todo vuelve, no solo Sarah sino mi emoción al conocerla....
Qué bonito Post, Justo, guapo, bonito bonito y afectuoso.

Y en otro orden de cosas, a ver si la imagen de lo alto nos da suerte, como si fueran dos santos del cielo.

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Vuelvo un poquillo pá despedirme hasta la vuelta, que me voy a la playa también, trás un cervicaleo con láseres y cosas, a ver si me descoyunto ya sur le mer:-)
Qué bonito todo, voy a intentar comentar varios blogs y varias entradas, que ya estoy amejorcillo, veré el partido y me largaré a nadar...
No he estado en Bretaña (bueno sí, un poco), pero sobre todo en Normandía, y en la región de Burdeos, que ahora no me acuerdo cómo se llama (Sud-Oest, algo así, era el periódico)...En Normandía me impresionó que, de lejos era un mar azul, pero te acercabas y era casi gris plateado completamente (igual es que se nubló). Son paisajes muy bonitos, muy agrestes, muy tipo "La mujer del Teniente francés"...Desdeluego la Bernhardt, menudo retiro más chulo...
Qué fotaazas. Yo igual también debería algún día dedicarle una entrada al amante parisino que me llevó a Normandía, a Etretat, que era su retiro, y el sitio donde llevaba a sus grandes amores: tres días encantadores, alquiló un tiburón, estaba loco, y luego me di cuenta que era un poquillo estafador, así (a mí no, en general) ...tenía veinte tarjetas sin fondos, estará en la Santé, el pobre):-), pero qué bien lo pasemos...ayyy. Me llevó a cenar a un restaurante típico normando, íntimo, con posaderas con grandes tetas vestidas tipo vikingas, no sé, me puse ciego de ostras y de manjares, qué bien se come...y no era escandalosamente caro (fuera de París)...
Besotesx2, guapo.

pe-jota dijo...

Una maravillosa forma de acercarnos a una mujer que va más allá del simple mito.

Justo dijo...

En dos tandas: que son muchos comentarios jugosos.

Uno: si vas para allá, avísame, que lo mismo me desdigo y te acompaño. Merece la pena, de verdad...

Marichuy: ¡eres una francófila irredenta! Tienes que ir a Bretaña, sin duda. Y te digo lo mismo que a Uno, si quieres compañía, avísame..

Ant: te pasa lo contrario que a Marichuy, pero eso es síntoma de la diversidad Korador. Esa casita marina... ¿sigues con Lobito?

Senses: visto desde aquí es verdad que impone un poco, pero te aseguro que en vivo no, había una sensación de calma, de bienestar...

Justo dijo...

Pon, esas lecturas de pequeños nos dejan marcados. Sarah Bernhardt tuvo que ser fascinante, así como todos los avatares que rodearon su vida. Ya viste que sí, que nos dieron suerte.. un beso, reina.

¡Rip! Qué gozada de comentario. Ese tiburón... bueno, eso es digno de un corto, o de un relato quand même. ¿Sabes que mi madre contaba, en los años 70, tiburones? Sí. Vivíamos en Málaga, entonces había muchos, y ella anotaba todos los que veía en una libreta, restando diez, creo que eran, a la semana. Jaja.. así he salido yo, como ella. Espero que estés mejor, de verdad. Con la playita te recuperas seguro.

Gracias, Pe, es verdad que ella es todo un mito...