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domingo, 10 de abril de 2011

DIEZ AÑOS DE `TAMARA SUPERESTAR´



Llevo unos días pensando en Yurena/Ámbar/Tamara, quizá porque la semana pasada revisé en el cine la trilogía de Paul Morrissey Flesh, Trash y Heat -¡qué maravilla!- y la musa de la calle Valverde me parece con mucho la criatura más warholiana de nuestro panorama.
Indagando sobre sus últimas noticias, he sabido que ya no regenta su bar de Malasaña, que ha reaparecido con éxito en una discoteca de Barcelona y que ha sido fichada por uno de esos realities inmundos que nunca estuvieron a su altura.

Este año se cumplen diez de la aparición de su disco maldito Tamara Superestar, boicoteado en su momento por emisoras y algunas tiendas de discos -como FNAC- y que sin embargo se convirtió en objeto inmediato de culto. Una década después está siendo reivindicado en los portales musicales más inquietos, como lo que fue: un experimento extraordinario, con los mejores compositores y productor, canciones fabulosas y una estrella absolutamente inusual que, aunque incomprendida, cuenta ya para siempre con una parroquia de incondicionales fieles entre los cuales me cuento, por supuesto.

AMOR CANÍBAL / TAMARA (Berlanga/Canut)


BRONCE EN 2001



2001 fue también el año de Naturaleza muerta, de Fangoria, y Ultrasónica, de Piratas. Si no fuera por eso, afirmaría sin más que Tamara Superestar fue el mejor disco español de ese año. Pero un bronce no está nada mal...



HOY VOY A SALIR A POR TI / TAMARA


Ahora, no creo que haya un vídeo 2001 más genial que el de Tamara Voy a por ti, francamente... ¡Brindo por ella y por su pronto y triunfal retorno!
Yurena, ¡Korador entero a tus pies! Por eso te dedico la entrada nº 500 de este blog.

jueves, 14 de octubre de 2010

SYLVIA KRISTEL, BIENHALLADA





Se tiende a menudo a dar de lado a todo aquello que recuerde a la adolescencia o al despertar sexual, como si fuera algo sonrojante. Así, en España en un momento dado se decidió que todo empezaba de nuevo en los años 80 -de ahí la veneración en torno a la Movida- y se desecharon los 70, esa etapa de infancia y pubertad democrática que se asocia con lo inmaduro y vergonzante, cuando lo cierto es que fueron unos años plenos de sentido y de ilusión -aunque paradójicamente se hablara tanto entonces de desencanto-, de renacer, de utopía.
Y en el campo propio de este blog, que son los mitos de la canción y la pantalla, una década inigualable. Cantantes melódicos, grupos psicodélicos, cineastas, actrices y actores del destape, locutoras de televisión, todos pasaron una purga de la que sólo se libró un grupo contado de supervivientes. Borrón y cuenta nueva. Aún hoy vivimos, aquí, la continuación de esa cultura fagocitadora e implacable de los 80... (Aunque a mí los 80, 90 y posteriores me encanten, me pasa como con las estaciones, me gustan todas, pero ese es otro cantar).


Pues todo este preámbulo tan petardo es simplemente para introducir a la musa que hoy nos ocupa, Sylvia Kristel, actriz holandesa que alcanzó una popularidad planetaria con su película Emmanuelle (Just Jaeckin, 1974), y que posteriormente trabajara con otros directores de prestigio como Claude Chabrol o Walerian Borowczyck, con la extraordinaria La marge (1976), puede que su mejor película, que en España se estrenó como Una mujer de la vida y a partir de la cual Sylvia pudo presumir de haber cobrado bastante dinero a Joe Dallesandro por hacerle el amor...


Sylvia era una hembra hermosa que vino a personificar algo así como la culminación del mito de la francesita -la película lo era, aunque ella no- sofisticada y altiva, delicada como una porcelana y al mismo tiempo cruel si llegado el momento era preciso, dueña y señora de su sexualidad aunque jugara a ser chica sumisa, y en el fondo indolente y caprichosa: una locura, vamos, con un encaje perfecto tanto en un cómic de Milo Manara como en una novela de Théophile Gautier.

Pero ella fue también víctima del desprecio posterior, como suele pasar con quienes son consideradas muñequitas eróticas que sólo satisfacen un momento -qué equivocación, si los instantes pueden ser eternos-; como muestra, en la todopoderosa Wikipedia la filmografía aparece con un error, al menos, craso, y casi todo el espacio está dedicado al capítulo de adicciones a las drogas: ¿y quién no las tiene o ha tenido?-.

Por eso me ha gustado tanto descubrir esta página en su culto... ya que yo nunca he olvidado la importancia de Sylvia Kristel, amazona del deseo, prototipo de belleza y sensualidad, Lady Chatterley y Mata Hari a un tiempo.

EMMANUELLE PREPARÁNDOSE EL DESAYUNO...


(La canción es de Pierre Bachelet y los dos fotogramas últimos de la película La marge)

jueves, 30 de abril de 2009

NOVEDADES EN TORNO A JOE DALLESANDRO


Es una verdad universalmente reconocida que Joe Dallesandro transformó para siempre la sexualidad masculina en la pantalla, y eso no lo dice sólo John Waters, sino todos aquellos interesados en la materia.
Él fue el primer hombre ambivalente, un pionero que -con cierta indolencia, sello de su escuela callejera- vivió de ser mirado, en principio en América con la Factory de su Warhol y luego en Europa, algunos de cuyos autores más aclamados se rendirían a su estrella. En cuanto a su talento, el visual es innegable, pero yo defiendo a ultranza, también, el interpretativo, tantas veces cuestionado. En las películas de Morrissey, en La Marge de Borowczyk -quizá el papel más triste que ha interpretado-, en El unicornio de Louis Malle, desde luego en el Je t´aime... de Gainsbourg, veo a un actor extraordinario, que no precisa de aspavientos para transmitir sentimientos y estados complejos.

Su virilidad vulnerable, su fotogenia cándida y pervertida a un tiempo, su sensualidad inaprensible, fueron un milagro y son patrimonio de la Humanidad mitómana.

OSITO QUEER EN LA BERLINALE


(Se nos emociona.. y revela la edad en que se hizo el tatuaje, lo que supuso para él la llegada a Europa.. hay también instantáneas de su hija arrobada y.. final con una brillante interpretación drag del Walk on the wild side de Lou Reed en el que se le alude).



Para mí es el actor más bello de la historia del cine -y mira que hay competencia, que no se me olvidan los galanes del cine mudo, ni los romanos con faldas de Terenci Moix, ni los tarzanes ni la camiseta de tirantes de Brando: pero eso último era otra cosa, una fiereza, una barbaridad, si bien ya con su punto bi-: la palabra sexy tal y como hoy la entendemos, aplicada a un hombre, es con Joe con quien cobra sentido...

He dejado pasar demasiado tiempo para dar cuenta de las novedades de nuestro querido ídolo, que cumplió 60 -¡cuántas grandes estrellas tienen ahora esa edad!- a finales del pasado año. (En la imagen le vemos con John Hurt, en Berlín).


-Nueva camiseta comercializada con su inolvidable tattoo.

-Documental sobre su vida, Little Joe, que ha producido su hija -él ya es todo un abuelo-, presentado en el pasado Festival de Berlín con buenas críticas, y que esperemos llegue pronto a España, donde cuenta con un buen puñado de fans.

-Teddy award honorario en el Festival de Berlín que se celebró
en febrero. Es un cariñoso reconocimiento al conjunto de su carrera y a su importancia como icono -por qué todos utilizan ahora esta palabra- gay de Occidente.

Todo ello verdaderamente emocionante para los cientos de miles de admiradores que ni un solo día hemos dejado en estos años de adorarle.

TRIBUTO A JOE DALLESANDRO (Música 10cc: I´m not in love, y más...)



(Vídeo elaborado por Polichinela Azul)

Página oficial Joe Dallesandro

jueves, 1 de noviembre de 2007

HÁ QUANTO TEMPO, PATTI


PATTI SMITH EN DIRECTO EN EL COLISEU DE LISBOA, DOMINGO 28 OCTUBRE: ¡QUÉ PASADA!
Un día antes nos habíamos quedado con las ganas de verla, porque actuaba en Madrid en la Casa Encendida, pero, al ser ese recinto tan pequeño, las entradas se agotaron por la red en un santiamén. Al saber que la veteranísima rockera -sesenta años- Patti Smith también daba el domingo un concierto en Lisboa -donde yo estaba de viaje con mi amiga Esther-, nos plantamos en el Coliseu dos Recreios -un teatro precioso a la antigua usanza-, en cuya puerta dos chicos que habían ganado sus entradas en un concurso nos las vendieron algo más baratas.
El hecho de acudir, en un principio, era más que nada por devoción mitómana y por el culto a los 70, casi por coleccionismo, porque yo en realidad nunca he sido un seguidor y apenas recordaba alguna canción, sí las carátulas de sus discos, como Horses, y su imagen andrógina, a medio camino entre Janis Joplin y Jane Birkin, rebelde siempre e increíblemente fotogénica. Es por eso que ni yo ni Esther -que la conocía aún menos- estábamos preparados para el conciertazo que vimos, un espectáculo de los que os aseguro ya nadie realiza, un directo de rock clásico puro y duro.

A pesar de que la diva acudió a su cita con cuarenta minutos de retraso -y el público ya se impacientaba, y empezaba a silbar y patalear-, casi nada más sonar los acordes de la primera canción, de su clásico LP Horses, nos metió a todos en el bolsillo.
La conexión con el numeroso y variopinto público fue tremenda, y hubo además varias referencias a la ciudad y a Portugal, que ella considera -un poco ingenuamente, a mi modo de ver- un símbolo en la lucha contra las corporaciones y el neoliberalismo. Nadie podría haber dicho que esta intérprete intrépida y polivalente tiene la edad que tiene, tanta fue la energía que derrochó en el escenario -su imagen siempre ágil, etérea, joven-, las vueltas que dio de un lado para otro -bajó de la platea varias veces, desfilando para saludar a todo el público-, la fuerza que nos transmitió y la duración del concierto: más de dos horas.

Homenajes a Jimmy Hendrix , a Nirvana, y a los Doors. Y, sin que hubiera un tributo directo, recordamos a Lou Reed, a Pretenders -que tanto le deben-, a Janis, a tantos otros grandes del rock sin los cuales nuestra vida hubiera sido distinta y desde luego peor. Sus éxitos más representativos, con el emocionante Because the night que nos hizo vibrar, el People have the power, que la verdad no me suena que sea de ella -aunque a lo mejor me equivoco- y otros que reconocí pero cuyo nombre desconozco. Y una maravilla: A perfect day, con el cual nos identificamos enseguida, porque en verdad fue un día perfecto en Lisboa.

Pero lo mejor de la noche, para mi gusto, creo que también para el de Esther y para Kathleen Gomes -crítica del diario portugués Público, de cuya crónica me he permitido reproducir el título en mi entrada- fue la interpretación de Beneath the southern cross, con una apoteosis de guitarras acústicas que nos sumió en un largo trance, que a mí me recordó al mejor Neil Young y a la periodista Gomes a Bob Dylan y la Velvet Underground unidos. La canción fue dedicada a "una de las vidas de Fernando Pessoa".


Muy fuerte, y muy grande esta mujer insumisa y maravillosa: ¡Larga vida, Patti, al rock y a ti y a tu carrera! Y muchas gracias por esa noche inmensa.
-Por cierto, el chico que veis de espaldas era el técnico de sonido, lo teníamos delante, y ahí os lo plantamos, en homenaje a su profesionalidad y a que también nos alegró, claro, la vista un rato. No estábamos muy cerca, así es que estas imágenes son lo mejor que pude obtener.. en la primera veis a Patti cuando se acercó a saludar por mi zona. Y las fotos de primeros planos, en las que nos recuerda un poco a nuestro Rosendo, son cortesía de la página Blitz. Muchos besos-.

((Alguna vez tenía que llegar. Os bajo a la videoteca la que quizás sea la canción que más me gusta del mundo, y si no una de las tres que más. De 1975, el grupo de Manchester 10 CC, que ha conocido otras versiones posteriores, como la muy cachondeta de Fun Lovin´ Criminals. También hubo una escena inolvidable en la película existencialista La Marge, de Walerian Borowczyk, con Joe Dalesandro y Sylvia Kristel. Insuperable)).

I´M NOT IN LOVE / 10 CC

I'm not in love, so don't forget it
It's just a silly phase I'm going through
And just because I call you up
Don't get me wrong, don't think you've got it made
I'm not in love, no-no
(It's because...)

I like to see you, but then again
That doesn't mean you mean that much to me
So if I call you, don't make a fuss
Don't tell your friends about the two of us
I'm not in love, no-no
(It's because...)

(Be quiet, big boys don't cry)
(Big boys don't cry)

I keep your picture upon the wall
It hides a nasty stain that's lyin' there
So don't you ask me to give it back
I know you know it doesn't mean that much to me
I'm not in love, no-no
(It's because...)

Ooh, you'll wait a long time for me
Ooh, you'll wait a long time

I'm not in love, so don't forget it
It's just a silly phase I'm going through
And just because I call you up
Don't get me wrong, don't think you've got it made, ooh

I'm not in love, I'm not in love...

sábado, 27 de octubre de 2007

JOE, ALWAYS ON THE WILD SIDE


Little Joe never once gave it away
Everybody had to pay and pay
A hustle here and a hustle there
New York City's the place where they said, Hey babe
Take a walk on the wild side
I said, Hey Joe
Take a walk on the wild side




Así inmortalizó Lou Reed a nuestro Joe Dallesandro, chaperete neoyorquino y pronto muso del underground, actor transgresor y símbolo pop, Príncipe de Korador. Y un colega bloguero portugués me envía montones de fotos fabulosas de Joe, algunas de las cuales os adjunto -he enlazado su página: Te contei.. echadle un vistazo, merece la pena-. Obrigadísimo.

jueves, 26 de julio de 2007

HAY QUE SER ABSOLUTAMENTE MODERNOS



Ich bin ein berliner. Como Kennedy en su momento. Mi vida transcurre apacible entre Alexanderplatz y Potsdamer Platz, la Unter den Linden y la Kurfürstentraße. Me adapto totalmente a las maneras locales y, así, el otro día en el Museo de Pérgamo decidí dejarme llevar por el sistema guiado de auriculares -por primera vez- y cuando alguien me interrumpió por un momento ya no pude proseguir la ruta porque mi esquema de seguimiento se había descabalado. Estoy muy alemán, en realidad es una tendencia que siempre tengo latente, sé que tiene importantes ventajas y desventajas, a veces hay que cuidarse de la propensión a lo absoluto y por eso no me extranó saber que Einstein ensenara precisamente en Berlín, en la antiquísima Universidad de Humboldt, lo relativo. Es verdad que aquí las formas radicales cuajan enseguida -por ejemplo, la cultura de okupación es casi institucional-, pero no confundamos, dentro de una atmósfera de tolerancia y moderación que caracteriza en este momento la vida de Berlín y de Alemania, y prueba de ello es que están gobernando sin mayor problema en coalición los dos partidos principales, o el propio talante de diálogo que caracteriza a Angela Merkel.
Formo grupo con dos Estheres, una de Cantabria y otra de Madrid -estupendas las dos-, y mi habitual Jesús Alegre: nos compenetramos y complementamos muy bien. Nos falta un perrito para ser como los Cinco que se iban de aventuras en vacaciones -hay perros guapísimos por aquí-. Aunque adaptado a los usos locales, soy turista las veinticuatro horas, tanto que el otro día hicimos un recorrido pausado en velotaxi -taxi bicicleta- que nos adentró en el inabarcable Tiergarten, el parque berlinés que dicen es el más grande de Europa, una maravilla forestal donde seguro han morado todas las ranas y sapos de los cuentos de nuestra infancia.
Y luego está la modernidad, no sólo de Berlín, sino de las ciudades de Alemania en general, que yo admiro, porque comparto la máxima de Rimbaud adoptada por Fangoria en Una temporada en el infierno sobre la necesidad de ser absoluta y en todo momento moderno; lo comprobé el ano pasado en Frankfurt, Alemania anticipa los nuevos tiempos, y ensaya arquitectura que podrá ser efímera pero es más que innovadora, es imponente y de alto riesgo y combina además con la tradición de su legado; en realidad este país reanuda así el liderazgo estético que en Europa ya ostentara a principios del XX con la corriente expresionista y futurista que tantas obras de arte dejó en el cine. Y Berlín es además la capital mundial de la música electrónica aunque, queridas amigas y amigos, no he ido ni un día de clubbing, porque mis companeros del club de los cuatro -cinco si contamos el perro que tengo en la imaginación- no son proclives a la movida, ya que son muy de la onda hetero y prefieren los pubs de tipo irlandés con grupos de rock o de country en directo -nadie es perfecto-. Esta noche les convenceré, o me lanzo yo solo al ruedo. Eso sí, el ambiente, por lo poco que he podido ver aquí en Schöneberg, está tan escorado a lo absoluto que es totalmente hard -es la marca de la casa, como en Amsterdam; incluso el alcalde, que es gay, se confiesa adicto a la estética leather-, pero de una manera muy plana y como carente de vida, da la impresión de que en el camino se pierde sin duda algo, la sensualidad por ejemplo, que se derrocha en las latitudes mediterráneas y que Madrid conserva al tiempo que se adapta e introduce a fondo en la nueva escena del fetichismo homo.

Y para compensar esa cierta carencia sensual que percibo, ayer por la noche, cuando regresé al hotel, me encontré con que en la cadena franco-alemana Arte estaban programando el Je t´aime moi non plus del que hablábamos el otro día, con la bellísima Jane Birkin y, sí, nuestro Joe Dallesandro. Hacía siglos que no la veía y, aunque en alemán, la revisé de nuevo hasta el final. Fue el mejor broche imaginable para un día pleno. Y la excusa para proseguir el homenaje a Joe Dallesandro con, por un lado, la letra de la sublime Je t´aime... de Gainsbourg que cantara el propio Serge con Jane Birkin y, por otro, con un montaje sobre escenas de películas suyas que os he puesto en la videoteca. No dejéis de visitarlo, que Joe lo merece. Muchos besos.

JE T´AIME MOI NON PLUS

Je t’aime je t’aime
Oh oui je t’aime
- Moi non plus
- Oh mon amour
- Comme la vague irrésolue
Je vais, je vais et je viens
Entre tes reins
Je vais et je viens
Entre tes reins
Et je me retiens

- Je t’aime je t’aime
Oh oui je t’aime
- Moi non plus
- Oh mon amour
Tu es la vague, moi l’île nue
Tu vas, tu vas et tu viens
Entre mes reins
Tu vas et tu viens
Entre mes reins
Et je te rejoins

- Je t’aime je t’aime
Oh oui je t’aime
- Moi non plus
- Oh mon amour
- L’amour physique est sans issue
Je vais je vais et je viens
Entre tes reins
Je vais et je viens
Je me retiens
- Non ! maintenant viens

miércoles, 18 de julio de 2007

UN PRÍNCIPE PARA KORADOR Y UN SOBRINO CARNAL DE LYNCH




John Waters, sobre Joe Dallesandro: "A wonderful actor who forever changed male sexuality on the screen". Me atrevo a ampliar las palabras del maestro del underground: con él cambió la noción de una cierta sexualidad masculina no sólo en la pantalla, sino en todo, fue el resorte -el icono, que se diría ahora, me harta el excesivo y creo que mal uso de esta palabra últimamente- que aceleró una serie de transformaciones, que dio forma a la idea de un varón bisexual que podía ser bello y viril a un tiempo, o no ser viril si le daba la gana, que se recreaba en su sensualidad y dejaba con gusto que los demás lo hicieran sin importarle nada el qué dirán -otros brutos bellos como Marlon Brando no dejaron nunca de estar encorsetados, pero es que a él los divinos y transformadores setenta le pillaron ya un poco mayor-.
Su condición de actor de películas minoritarias y esnobs no es además ningún handicap para su perdurabilidad como ídolo si tenemos en cuenta que, con el tiempo, el prestigio de los artistas que le adoraron en pantalla -Warhol, Morrissey, Gainsbourg, Malle,...- se ha elevado hasta el firmamento -ayer revisé en DVD Trash , qué pasada, no me acordaba bien de la película y me pareció flipante: Warhol, Morrissey y Waters son los padres de Almodóvar, aunque luego éste incorporara muchas otras cosas de su acervo y cultura que mejoran el resultado, pero las situaciones y diálogos, y escenas como la de la chica que se masturba con una botella porque Joe es un yonqui y no se le levanta, o el atraco del yonqui en la casa, que acaba con el matrimonio que iba a ser asaltado duchándole a Joe para que no huela mal y diciéndole que si necesita cualquier cosa...; hay otros detalles en la película y en toda la trilogía que son suficientes como para que cualquier mitómano de pedigrí se lance ahora mismo desesperadamente a la búsqueda de esos volúmenes, como el hecho de que el film comience con un primer plano del culo de Joe, siempre con pequeños granos rosados, o la posibilidad de contemplar su evolución con el pelo muy largo y con media melena y... se trata del único hombre con el pelo largo que a mí me ha gustado, al menos que recuerde ahora-.
En mi olimpo erótico particular no hay quien haga sombra a Joe Dallesandro desde que lo descubrí en el cine Gran Hotel de Albacete al estrenarse por fin el Je t´aime moi non plus y casi desde el primer instante trascendió a la categoría de lo absoluto sin necesidad de haber comprendido bien ni a Kant ni a Hegel, instalándose en mi casa en el aire -Mari Trini dixit- con derecho de asilo y de pernada y de lo que hiciera falta, donde permanece por encima de toda contingencia y ahora que va camino de cumplir sesenta años le sigo queriendo igual y no me asustan sus arrugas, ni que las carnes se le hayan quedado flácidas, porque la persona y su espíritu siguen siendo los mismos, y por eso me prestaría a visitarle todos los sábados si estuviera a mi alcance y a pasear con él en el parque que seguro hay en la esquina de su casa, a arroparle por la noche o destaparle si tiene calor y dejar que me contara sus cuitas y ver con él un video antiguo o nuevo en casa. Me consta que somos muchos quienes así adoramos a Joe en todo el mundo y para mí es un placer enorme rendirle este pequeño homenaje.

((Mañana me voy a Berlín por unos días, ya os contaré; estoy un poco apático, pero espero que se me pase. Esta mañana fue la concentración en la embajada de Irán, poquitas personas: de la FELGT, Zerolo, chicos gays del PP que enarbolaron la bandera de su partido y fueron muy criticados -no por mí, yo lo veo bien, ya sé que su partido es homófobo a rabiar, pero más vale que haya pluralidad en su seno, las cosas irán cambiando-, otros del Bloque Alternativo que tanto han querido dar la nota en las pasadas protestas del Orgullo...
Más cosas: otra peli que vi en el Pequeño Cinestudio: Next door,de Pal Sleutane, escandinava al cien por cien -es coproducción sueca, danesa y noruega, su título original es Naboer-: interesante, es un verdadero cómic de los bestias llevado a la pantalla. Un chico rompe con su novia, y de repente irrumpen en su vida dos vecinitas irreales de tan buenas que están, empeñadas en trabar un conocimiento rápido y que le piden de entrada que tapone su puerta con un armario, porque tienen miedo a ser asaltadas... La película explora el temor a la casa como espacio de pesadilla, que tan bien desarrolló Lynch en Carretera perdida -de hecho, puede decirse que Sleutane es, siempre salvando las distancias, porfavorquelynchnohaymásqueuno, un sobrín carnal, como dirían en Asturias, de David Lynch-, aunque aquí también se oye siempre el rumor amenazante del exterior. Muy bien.))