Me disponía a hacer balance de mi año de cine español, unas horas antes de la ceremonia de los Goya, y me encuentro, vistos mis apuntes, con que tengo poco que decir, menos quizá que nunca. No sé si estoy cansado de nuestro cine o es el cine patrio el que se ha cansado de si mismo, pero cada año que pasa lo encuentro menos interesante, y mirad que lo he defendido siempre a capa y espada...
Pensaba que quizá con la dichosa crisis iba a brotar de nuevo el ingenio... pero se ve que los ingeniosos no han dispuesto de medios para llevar sus proyectos a cabo. Lo cierto es que esta vez no me llega ni para hacer un ranking como en otras temporadas.
Pero me quedo con lo bueno: La piel que habito me parece una película fascinante, que veré de nuevo en cuanto pueda. Y Elena Anaya lo mejor de 2011, para mi gusto: ¡está prodigiosa! Pongo velas para que sea la nueva musa de Pedro, y para que mande a Penélope de una vez al carajo...
Y todo el reparto está a tono en esta nueva cinta inclasificable y repleta de momentos intensos, propios de telenovela perversa, de cómic descatalogado, un compendio de homenajes al cine B con el etiquetado inconfundible de Almodóvar, cuyo solo nombre es garantía en el mundo entero.
Chico y Rita es una belleza y una de las películas más emotivas que he visto últimamente, una sorpresa absoluta y la constatación de que toda la familia Trueba se encuentra en su mejor momento creativo, tras los estrenos en 2010 de David -Qué fue de Jorge Sanz- y Jonás -Todas las canciones hablan de mí-.
Me conquistó -y de hecho emprendí una campaña desaforada a su favor, como sabéis- Lo contrario al amor, el debut en largo del extraordinario Vicente Villanueva, curtido a través de algunos de los mejores cortometrajes de los últimos años de la producción nacional...
y a primeros de año hubo otra comedia tontorrona e irresistible, el No controles de Borja Cobeaga -un directorazo en ciernes, todo un pagafantas-, con papeles bombón para el guapo Unax Ugalde y para el chanante Julián López.
QUÉ NO HARÍAS POR QUIM GUTIÉRREZ...
Primos fue el desquite de Daniel Sánchez Arévalo tras la sonada decepción de Gordos. Una comedia sentimental diferente, con extraños meandros y con el goce de hacer crecer como actor a nuestro Quim Gutiérrez, que además protagonizó en 2011 una de las propuestas más bizarras -y atractivas-, La cara oculta, de Andrés Baiz, que mereció mejor fortuna: si ya en Una hora más en Canarias vimos lo que algunas chicas estarían dispuestas a maquinar por conservar su amor -desafiando todos los preceptos que ahora están al uso- esos extremos se dispararon hasta el infinito en esta cinta, donde las rivales son capaces de emparedar una a la otra en vida con tal de aferrarse al talle de Quim. ¡Madre mía!
TOSAR, CUANTO MÁS MALO MÁS SEXY
Y 2011 ha sido mi año de reconciliación con Luis Tosar -que en realidad nunca me dejó de gustar, lo que me hartó fue el reflejo multiplicado de la imagen de héroe social en que se empeñaron en convertirle- con ese papel de portero metomentodo malo malísimo que deja en mantillas al Malamadre de Celda 211, que en reaidad era un bonachón. Sí, hablo de Mientras duermes, de Jaume Balagueró, un sádico divertimento en el que también brilló con luz propia Marta Etura -y nos sorprendió un Alberto San Juan prematuramente avejentado-. Cuanto más perverso más sexy resulta Tosar, igual que a veces el cine español cuanto más correcto políticamente, menos interesante y arriesgado aparece: es como si naciera ya visto y sabido, paniaguado.
Y mención aparte merece el siempre trabajador y artesano Ventura Pons, con su mosaico de Mil Cretíns, que tanto juego dio a esta página.
Seguro que hay películas interesantísimas que no he visto, aunque procuro siempre estar al quite en lo que a cine español se refiere... En cuanto a las que me gustaron sólo a medias, señalaría fundamentalmente dos:
HELENA MIQUEL Y CHAPERO-JACKSON
No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu, se deja ver con gusto, aunque al cuarto de hora se te olvida prácticamente por completo. Aparte de Jose Coronado, me encantó ver a Pedro Mari Sánchez y a Helena Miquel -de Facto Delafé y las Flores Azules-, que merecería haber sido nominada como actriz revelación en los Goya.
Y Verbo, la ópera prima de Eduardo Chapero-Jackson, contiene algunas imágenes y escenas grandiosas, como el recitado final de su protagonista, Alba García, o el diálogo con su mamá Najwa Nimri sobre el centro comercial.. destellos que sin embargo se diluyen en un conjunto quizá farragoso si bien demasiado explícito en su mensaje. Aunque me parece una promesa esperanzadora, sin duda, y con ese nombre tan pop, Chapero-Jackson, esperamos mucho de él..












































