LAS PARTES DE SWANN Y DE GUERMANTES
Marcel Proust nos cuenta que, siendo él pequeño, eran dos las opciones de paseo familiar que había, cada una de ellas preñadas de resonancias y posibilidades muy diferentes. Una de ellas era ir por la senda que conducía a la mansión de los Guermantes, la familia aristocrática que para él era en ese momento mágica e inalcanzable.
Otra era la parte de Swann, el admirado personaje que es capital en toda la novela y cuyos amores tanto intrigaron a Proust, una senda más accesible, menos idealizada pero quizá por ello más querida. Acometer la ruta de los Guermantes o la de Swann en los paseos no era algo baladí, sino profundamente vital y trascendente en esos paseos tan fundamentales en su formación afectiva, y optar por una de ellas era sumergirse conscientemente en una ruta cargada de significados y connotaciones diferentes, que podían ser definitivas a la hora de ir trenzando el conjunto de los placeres y los días. (El dibujo es de
Robert Faires).
ULISES DIVIDE AL MUNDO EN DOS
Por referirnos al otro novelista que rivaliza con Proust como máximo creador literario del siglo XX, siempre se ha dicho -bueno, se decía antes, cuando la escritura gozaba de prestigio-, que el mundo se dividía en dos bandos irreconciliables: la de quienes han leído el
Ulises de
James Joyce y la de quienes no lo han hecho

-y con esta premisa los creadores de
Plats Bruts, la añorada serie de TV3 con
Joel Joan y
Jordi Sánchez, hicieron uno de sus episodios más redondos-.
Y yo aquí he de reconocer, aunque he leído otras cosas de Joyce y casi que le debo haber aprobado las oposiciones porque pude explayarme sobre él y la
Woolf y además recordaba íntegro el musical comienzo del
A portrait of an artist as a young man, Retrato de un artista adolescente:
Once upon a time, and a very good time it was,
there was a moocow coming down along the road
and this moocow that was coming down along road
met a nicens little boy named baby tuckoo...
que figuro entre quienes no han leído el
Ulises y quizá nunca vayan a hacerlo. Lo que no sé bien es si las personas que han gozado -o padecido, también tiene vehementes detractores- serían más proclives a pasear por la parte de Swann o por la de Guermantes, aunque a mí me da que por esta última-.
(
Marilyn Monroe, en la foto leyendo el
Ulises, pertenecía al otro bando, ella era un poco como el David de
Plats Bruts, claro).
LA MOVIDA, SEGÚN QUIEN LA CUENTE
Y cambiando de tercio, pero no tanto, ya ha pasado a la posteridad y aún divide a la afición la frase de
Alaska refiriéndose a los grupos de la movida madrileña: estaban los que se pintaban el pelo y los que no y por supuesto -y damos plena razón a la diva- los primeros eran los interesantes, y nada tenían que ver ambos bandos entre sí. Y así sigue siendo.
OTRA DIVISIÓN A TENER EN CUENTA
Y yo desde hace tiempo vengo diciendo que
el mundo de hoy, y no sólo el musical, se divide en dos bandos también sutilmente contrapuestos.

Están quienes no entienden a
Michael Jackson y le ridiculizan o contemplan por encima del hombro y quienes le queremos y somos fans de él.
Eso es así, es impepinable y yo cada vez siento menos interés y una pereza infinita por el primero de los bandos que he citado, esas personas anodinas que aceptan la primera interpretación que se pone a su alcance, que han dicho que no a la fantasía y al milagro, que menosprecian las aportaciones musicales de este genial artista de cuyas rentas viven aún hoy una pléyade de sinvergüenzas y de copiones, que no vibran de emoción al escuchar
Beat it o
Dirty Diana , que se zambullen en el prejuicio y el desdoro chabacano, que dicen emocionarse contemplando
El hombre elefante de
Lynch pero luego contribuyen sin pudor a linchamientos colectivos.
Les reconozco de lejos, y me asustan.
Y aunque en su época gloriosa yo le miraba de reojo pero no me encontraba entre la primera línea de adeptos -sí mi hermana, que conoce a fondo sus avatares y discografía- poco a poco me fui convirtiendo y hubo un momento definitivo en los 90 cuando, conduciendo por los paisajes de la Manchuela albaceteña, mi chico pronunció solemnemente, el cassette del coche a tope con
Give in to me, esa gloriosa canción en la que colaboraba
Slash, esta frase dirigida a sus hermanos menores que se mofaban de Michael:
Si nos os gusta Michael Jackson es que no os gusta la música.
GIVE IN TO ME / MICHAEL JACKSON (Hay que oírla al máximo de sonido)
Lo decía él, degustador y
connaisseur de las últimas tendencias de la música clásica contemporánea, de
Messiaen,
Nono,
Boulez y
Shostakovich y también rockero empedernido, a sus hermanos ávidos de conocimientos y novedades, que quedaron enmudecidos, sus prejuicios en suspenso por un momento tenso e infinito que acabó por romperse con sus estrepitosas carcajadas de desconcierto.
Pero así fue que me sentí tan orgulloso de mi JA, que cortó tajante toda sombra de duda y le di toda la razón, hasta hoy en que con un vuelco en el corazón sigo todas las novedades estrafalarias de Michael y sus cambios de ubicación:
el paseo inédito por Saint-Tropez en extraña compañía, el episodio del balcón con el niño en Berlín, la estancia que se creía definitiva en Bahrein, los rumores de asentamiento definitivo en Japón, y más recientemente su paso por los
suburbios de Washington y su apuesta por comenzar otra vez de cero desde los casinos de Las Vegas.
No voy a negar que me regocijan y divierten los detalles de estas extravagantes noticias, porque Michael es así, pero siempre con cariño y estima profundos: le deseo lo mejor en cada momento y ojalá que se recupere musicalmente, él desde luego es capaz de todo, por muy deteriorada que pueda estar su vida económica y personal, siempre que pudiera antes librarse de los buitres que parece revolotean infames y fúnebres a su alrededor.
Y celebramos los 25 años de
Thriller y por supuesto el éxito grande de nuevo de su hermana
Janet , a quien queremos igual que a él y que aquí nunca ha llegado a cuajar, a pesar de que han sido ella y sus productores quienes han mostrado el camino a otras muchas.
¡VIVA MICHAEL Y JANET JACKSON!
Y a los del otro bando que os den dos duros -y el resto en
perres, como dice una amiga mía-.
¿Por cierto, tú de qué lado estás?
((En la barra de vídeo colgamos a
Janet Jackson y el primer single de su
Discipline,
Feedback. Besos, felices vacaciones para quienes las tengáis)).