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viernes, 30 de marzo de 2012

RETRATO DE FAMILIA


Hay imágenes que se adhieren a la retina y ahí se quedan, por lo que que denotan y por lo que connotan. De ésta, en concreto, se han cumplido ahora diez años. Liza Minnelli celebraba por todo lo alto su cuarto enlace matrimonial, en esta ocasión con David Gest, un inaudito empresario musical. El matrimonio fue todo lo tumultuoso que cabía esperar, de los cuatro niños que pensaban adoptar nunca más se supo, y al cabo de un año la disolución era definitiva.
Pero mereció la pena: sólo porque podamos hoy disfrutar de esta fotografía, historia ya del siglo XXI, con esos adorables iconos, unidos. Liza, Michael, Liz.

-¿Por qué me dejaste casarme con ese idiota? -dice Liza que dijo a Michael-.

-¡Pensé que te gustaba! Te veías tan feliz, y tu vestido era tan bonito… ¡No lo sé! -dice Liza que contestó Michael-.

¡Esta Liza!

sábado, 9 de enero de 2010

UNA APISONADORA LLAMADA MADONNA













No pasé la prueba del algodón. Quiero decir que tras ver por primera vez a Madonna en directo, este julio pasado en el estadio Vicente Calderón de Madrid, me ha quedado claro que no soy fan de la célebre Ambición Rubia. Para mí lo mejor fueron los prolegómenos, la llegada al estadio, la ilusión en las caras de mis amigos. Después, poco. Tengo que empezar por reconocer que detesto los conciertos en grandes espacios: no los disfruto apenas, porque no veo bien el escenario, la emoción se diluye y aunque haya una gran pantalla no es lo mismo. Y luego tampoco me gustan los musicales al estilo Broadway -sí los disfruto en el cine, los clásicos, pero no en teatro-, y mucho menos, como he dicho, si no los diviso bien. El Sticky and Sweet Tour, imagino que como todas las giras de Madonna, es como una sucesión de espectaculares videoclips enlazados, sin tregua ni aliento, que a lo mejor para quien esté en primera fila... Para colmo de males, el repertorio elegido no fue nada de mi agrado -y eso que me gustan mucho sus canciones a partir de Ray of light y alguna de antes, como Justify my love-. Así, entre los temas que más me llegaron estuvieron los del último disco -especialmente Miles away, She´s not me o Give it 2 me con el que cerró-, porque los de los últimos CDs fueron ninguneados -¡ni un solo corte de Confessions on a dance floor!, nada de American Life, sólo una de Music y dos de Ray of light... y las antiguas canciones, excepción hecha de Like a prayer o la fresca Into the groove, me parecieron una sucesión de cursiladas, desde Holiday hasta La isla bonita pasando por You must love me o Vogue.














VAMPIRISMO Y DEGLUCIÓN
¿Más peros? Sí. La dudosa espontaneidad de la diva, que en un momento dado, cuando el público aprovechó un segundo entre canciones y se puso a corear no supo cómo reaccionar... Y, sobre todo, me pareció que estaba de más -viniendo de alguien como ella, que no es precisamente Nelson Mandela- el sermoneo implícito en determinados vídeos o actitudes, como si nos estuviera diciendo lo que tenemos que hacer o pensar, los mensajes políticos subliminales, el vampirismo descarado y oportunista con respecto a Michael Jackson -quien consiguió los momentos de mayor entusiasmo de la noche, el calor que ella es incapaz de alentar si no eres ultra-fan- y con respecto a todo el mundo, de hecho su espectáculo es una apisonadora donde todo cabe -se escuchó desde Eurythmics a Calvin Harris- y donde todo queda deglutido, desde el rapero Pharrell hasta Timbaland hasta el pobre Justin Timberlake, que antes de caer en sus garras era uno de los mozos más apetecibles del planeta, y ahora tras el centrifugado Madonna se nos antoja ya como un pavisoso cualquiera.

Por supuesto que cabe decir, a su favor, que es una gran profesional, que es incansable bailando, que se mantiene muy ágil y saludable. Pero para mí eso no colma las expectativas depositadas, ni el dinero -excesivo, se mire por donde se mire, al tratarse de un estadio- desembolsado. La emoción es un concepto volátil, escurridizo, relativo, subjetivo: seguro que cientos o miles de personas que acudieron al Vicente Calderón me llevarán la contraria. Pero por lo que a mí respecta puedo calificar el Sticky and Sweet Tour de vistoso, trepidante, espectacular... pero en absoluto de emocionante.

(Las fotos son mías, de aquella tarde-noche. Menos mal que había pantallas...).

SUSPIRIA / CAPÍTULO 7


Vuelve vuestro serial favorito, con una de sus escenas clave: la noche que todas las alumnas pasan insieme en un enorme dormitorio colectivo, para evitar la reinfectación de esas terribles criaturas que vimos en el episodio anterior... no tengo palabras para describir lo que allí sucede, ni la impresionante música que nos envuelve...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

26 DE JUNIO EN UN QUIOSCO DE PARÍS



Revisando fotos me he encontrado con esta que imagino que haría maquinalmente, la mañana en que era definitiva la muerte de Michael Jackson. Siempre miro lo que hay en los quioscos, que me proporcionan información interesante. Ha pasado poco tiempo, pero la instantánea cobra ahora un cierto relieve, cotiza al alza como todo lo que rodea a este querido y utilizadísimo artista. Arriba de la escueta noticia se atisba algo relativo al infierno -l´enfer- y por la izquierda se asoma el chulo de turno de la Têtu. Lo que no entiendo es el porqué de poner exclusif cuando era algo que ya sabía todo el mundo.

Todavía no he visto This is it, pero quiero hacerlo.

((El día que murió... en El ano del perro.))

miércoles, 8 de julio de 2009

LA CEREMONIA DEL ADIÓS A MICHAEL



No pensaba verla, por los mismos motivos que Liz Taylor, salvando las distancias. Pero al final me quedé enganchado a la CNN y tengo que decir que me emocioné -nos emocionamos- y que no tuve la impresión de estar asistiendo a ningún circo, sino a un homenaje profundo y vibrante, con sentido, eso sí, del ritmo, como no cabía esperar menos.
Por momentos me parecía estar viendo un capítulo de Six Feet Under, cuando personas allegadas a Michael recopilaban recuerdos, resumían lo mejor de su experiencia juntos: aprecio y respeto esa manera de celebrar un funeral, de darle sentido a ese momento tan doloroso, y parece ser que esa es la costumbre en Estados Unidos, ojalá lo fuera también aquí, a la manera de la película Tu vida en 65 minutos. Pero lo habitual es que sea un sacerdote que normalmente ni conoce al finado -que no tiene por qué ser creyente- quien intenta como puede condensar una vida en unas pocas palabras, con moralejas que puede no tengan nada que ver con la trayectoria vital de quien nos deja.



Y aparte de eso me pareció importante el memorial de ayer porque fue un restablecimiento en toda regla del nombre de Michael Jackson, tras años de murmullos, injurias y suposiciones. Un poco tarde, sí. Pero más vale. El sentimiento de culpa de un país entero se volcó para intentar resarcirle, para que a partir de ahora esa leyenda, tan de los USA, no quede empañada, para que sea por siempre símbolo de un país que pretende seguir siendo libre e ilusionante, donde cualquiera pueda realizar grandes y universales sueños, sin que estos necesariamente se tornen en pesadillas, como tan a menudo viene sucediendo. El sueño de Michael fue también pesadilla. Pero está bien que por lo menos a su muerte se le saque lustre a su nombre. Algo se enrarece cuando no se airean las ventanas. Como en el caso de Italia y el complejo de culpa posterior a la muerte de Pasolini, que todavía está ahí, que se percibe.

WHO IS IT? / MICHAEL JACKSON


A mí me parece bien que los artistas sean enterrados con todos los honores, sobre todo si su personalidad era proclive a ello, y hay que recordar que estamos hablando del Rey del Pop -por cierto, ¿por qué pop, si lo de él era más cercano al rock? Bueno, ya imagino por qué, ese sitio tiene dueño-. Sucedió lo mismo en España con nuestra magnífica Rocío Jurado, yo no lo vi excesivo, y de hecho fui a su tumba a depositar un clavel, con todo el agradecimiento del mundo, porque sentí una tristeza grande y real, como la de mucha gente. Es normal que se lamente tanto esas muertes, porque con ellos también se marcha algo importante de nosotros, de nuestras familias y seres queridos si sus canciones eran lazos de unión, si son los encargados de transformar en arte nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestras vicisitudes...

Como dijo la contundente representante de Texas en el Congreso, Michael will live for-ever and for-ever and for-ever...

(La fotografía es de Mark J. Terill, de Reuters).

Y mi canción favorita:

GIVE IN TO ME / MICHAEL JACKSON (Con Slash de Guns´n´Roses)


Michael Jackson - Give In To Me (Official Music Video) - Amazing videos are here

viernes, 26 de junio de 2009

VULNERABLE



En un periódico digital proponían a los lectores que definiéramos a Michael Jackson en una palabra. Ésta es la primera que me ha venido a la cabeza, antes que cualquier otra. Vulnerable. Como Marvin Gaye en su disco. Jacko, el superhéroe con las alas de cristal. Dicen que los años de infancia son los que nos marcan a todos. Y parece que él los llevó siempre a cuestas, consigo. Creo de verdad que se va no sólo un personaje y un artista extraordinario, algo que sólo los muy ignorantes se atreverán a rebatir, sino una persona sensible y delicada, buena en el sentido machadiano de la palabra. Lo que se coció entre bambalinas durante las dos últimas décadas nunca quizá lo lleguemos a saber. Sí parece que había personas sin escrúpulos a su alrededor, que pudieron asesorarle mal durante mucho tiempo, llevándole a la ruina y ahora presionándole para emprender unos conciertos para los que no estaba ni física ni psicológicamente preparado. Su influencia, musical y escénica, en el pop y rock actual es tan grande que creo que hará falta aún un tiempo para calibrarla en su justa medida. Y él nunca montó un circo mediático, fueron los demás los que acamparon a su alrededor, pensando que estaban vendiendo y comprando entradas para ver al hombre elefante, mofándose de lo que no entendían, prejuzgando con estulticia a un ser humano acorralado. Un artista grandioso cuyo devenir se le escurrió entre las manos, se le cayó al suelo haciéndose añicos. Nos queda no sólo su música y su recuerdo, sino su hermana Janet -a quien nunca se le prestó atención en España, pero sí en el resto del mundo- en quien vamos a volcar, los fans, nuestro cariño.

jueves, 25 de junio de 2009

¡FUERZA, MICHAEL!


No paro de oír en la BBC las confusas breaking news sobre el estado de salud de Michael Jackson, hospitalizado, al parecer, en Los Ángeles tras haber sufrido un infarto. En este momento sólo quiero dejar constancia de mis sentimientos de cariño y admiración mayúsculos hacia este enorme artista y entrañable persona que espero se recupere lo más pronto posible y encuentre, además, su camino, sin las presiones insoportables que se ciernen a su alrededor.

Este blog confesó estar, desde un principio, en la parte de los Jackson. Y así será por siempre.


DIRTY DIANA / MICHAEL JACKSON

martes, 18 de marzo de 2008

DE LA PARTE DE LOS JACKSON




LAS PARTES DE SWANN Y DE GUERMANTES
Marcel Proust nos cuenta que, siendo él pequeño, eran dos las opciones de paseo familiar que había, cada una de ellas preñadas de resonancias y posibilidades muy diferentes. Una de ellas era ir por la senda que conducía a la mansión de los Guermantes, la familia aristocrática que para él era en ese momento mágica e inalcanzable.
Otra era la parte de Swann, el admirado personaje que es capital en toda la novela y cuyos amores tanto intrigaron a Proust, una senda más accesible, menos idealizada pero quizá por ello más querida. Acometer la ruta de los Guermantes o la de Swann en los paseos no era algo baladí, sino profundamente vital y trascendente en esos paseos tan fundamentales en su formación afectiva, y optar por una de ellas era sumergirse conscientemente en una ruta cargada de significados y connotaciones diferentes, que podían ser definitivas a la hora de ir trenzando el conjunto de los placeres y los días. (El dibujo es de Robert Faires).


ULISES DIVIDE AL MUNDO EN DOS
Por referirnos al otro novelista que rivaliza con Proust como máximo creador literario del siglo XX, siempre se ha dicho -bueno, se decía antes, cuando la escritura gozaba de prestigio-, que el mundo se dividía en dos bandos irreconciliables: la de quienes han leído el Ulises de James Joyce y la de quienes no lo han hecho
-y con esta premisa los creadores de Plats Bruts, la añorada serie de TV3 con Joel Joan y Jordi Sánchez, hicieron uno de sus episodios más redondos-.
Y yo aquí he de reconocer, aunque he leído otras cosas de Joyce y casi que le debo haber aprobado las oposiciones porque pude explayarme sobre él y la Woolf y además recordaba íntegro el musical comienzo del A portrait of an artist as a young man, Retrato de un artista adolescente:

Once upon a time, and a very good time it was,
there was a moocow coming down along the road
and this moocow that was coming down along road
met a nicens little boy named baby tuckoo
...

que figuro entre quienes no han leído el Ulises y quizá nunca vayan a hacerlo. Lo que no sé bien es si las personas que han gozado -o padecido, también tiene vehementes detractores- serían más proclives a pasear por la parte de Swann o por la de Guermantes, aunque a mí me da que por esta última-.
(Marilyn Monroe, en la foto leyendo el Ulises, pertenecía al otro bando, ella era un poco como el David de Plats Bruts, claro).


LA MOVIDA, SEGÚN QUIEN LA CUENTE
Y cambiando de tercio, pero no tanto, ya ha pasado a la posteridad y aún divide a la afición la frase de Alaska refiriéndose a los grupos de la movida madrileña: estaban los que se pintaban el pelo y los que no y por supuesto -y damos plena razón a la diva- los primeros eran los interesantes, y nada tenían que ver ambos bandos entre sí. Y así sigue siendo.

OTRA DIVISIÓN A TENER EN CUENTA
Y yo desde hace tiempo vengo diciendo que el mundo de hoy, y no sólo el musical, se divide en dos bandos también sutilmente contrapuestos.

Están quienes no entienden a Michael Jackson y le ridiculizan o contemplan por encima del hombro y quienes le queremos y somos fans de él.
Eso es así, es impepinable y yo cada vez siento menos interés y una pereza infinita por el primero de los bandos que he citado, esas personas anodinas que aceptan la primera interpretación que se pone a su alcance, que han dicho que no a la fantasía y al milagro, que menosprecian las aportaciones musicales de este genial artista de cuyas rentas viven aún hoy una pléyade de sinvergüenzas y de copiones, que no vibran de emoción al escuchar Beat it o Dirty Diana , que se zambullen en el prejuicio y el desdoro chabacano, que dicen emocionarse contemplando El hombre elefante de Lynch pero luego contribuyen sin pudor a linchamientos colectivos.

Les reconozco de lejos, y me asustan.

Y aunque en su época gloriosa yo le miraba de reojo pero no me encontraba entre la primera línea de adeptos -sí mi hermana, que conoce a fondo sus avatares y discografía- poco a poco me fui convirtiendo y hubo un momento definitivo en los 90 cuando, conduciendo por los paisajes de la Manchuela albaceteña, mi chico pronunció solemnemente, el cassette del coche a tope con Give in to me, esa gloriosa canción en la que colaboraba Slash, esta frase dirigida a sus hermanos menores que se mofaban de Michael:

Si nos os gusta Michael Jackson es que no os gusta la música.

GIVE IN TO ME / MICHAEL JACKSON (Hay que oírla al máximo de sonido)






Lo decía él, degustador y connaisseur de las últimas tendencias de la música clásica contemporánea, de Messiaen, Nono, Boulez y Shostakovich y también rockero empedernido, a sus hermanos ávidos de conocimientos y novedades, que quedaron enmudecidos, sus prejuicios en suspenso por un momento tenso e infinito que acabó por romperse con sus estrepitosas carcajadas de desconcierto.
Pero así fue que me sentí tan orgulloso de mi JA, que cortó tajante toda sombra de duda y le di toda la razón, hasta hoy en que con un vuelco en el corazón sigo todas las novedades estrafalarias de Michael y sus cambios de ubicación:
el paseo inédito por Saint-Tropez en extraña compañía, el episodio del balcón con el niño en Berlín, la estancia que se creía definitiva en Bahrein, los rumores de asentamiento definitivo en Japón, y más recientemente su paso por los suburbios de Washington y su apuesta por comenzar otra vez de cero desde los casinos de Las Vegas.
No voy a negar que me regocijan y divierten los detalles de estas extravagantes noticias, porque Michael es así, pero siempre con cariño y estima profundos: le deseo lo mejor en cada momento y ojalá que se recupere musicalmente, él desde luego es capaz de todo, por muy deteriorada que pueda estar su vida económica y personal, siempre que pudiera antes librarse de los buitres que parece revolotean infames y fúnebres a su alrededor.
Y celebramos los 25 años de Thriller y por supuesto el éxito grande de nuevo de su hermana Janet , a quien queremos igual que a él y que aquí nunca ha llegado a cuajar, a pesar de que han sido ella y sus productores quienes han mostrado el camino a otras muchas.

¡VIVA MICHAEL Y JANET JACKSON!
Y a los del otro bando que os den dos duros -y el resto en perres, como dice una amiga mía-.
¿Por cierto, tú de qué lado estás?

((En la barra de vídeo colgamos a Janet Jackson y el primer single de su Discipline, Feedback. Besos, felices vacaciones para quienes las tengáis)).