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jueves, 23 de febrero de 2012

A LA BUSCA Y CAPTURA DE ESTEBAN MAROTO...


Cómo me hubiera gustado de pequeño meterme en una historia de Esteban Maroto, ir introduciendo la cabeza por el tebeo y luego el cuerpo entero, a la inversa de lo que hace Jeff Daniels en La rosa púrpura de El Cairo cuando salta de la pantalla del cine a la vida real...

Alma de Dragón es para mí el hito de este gran dibujante, autor de más de tres mil páginas de historieta, dos mil ilustraciones y mil portadas... Trinca, Vampirella, Dossier Negro, tantísimas otras publicaciones que no conozco, y que han albergado en todo el mundo sus fantasías... ahora Glénat ha editado a todo lujo un volumen con toda la historia de 5 por infinito, uno de sus títulos más significativos, que reunió las aventuras ultrasónicas e interplanetarias de Altar, Aline, Orión, Hidra y Sirio, un heterogéneo grupo de lo más pop..

Esteban Maroto fue objeto de homenaje en la última edición de Expocómic en Madrid... allí estuve como siempre, ilusionadísimo además al comprar este pedazo de libro del maestro, que no sabía se había puesto a la venta... caminar por su exposición, embriagado por las imágenes y fotografiando carteles y viñetas, con el libro en la mano, degustando anticipadamente el momento en que tras guardar fila tendría oportunidad de cruzar con él unas palabras -y seguramente esperar a que me dibujara una efigie en el libro, a modo de dedicatoria-... Pero no hubo lugar: el dibujante se esfumó anticipadamente de su puesto, quizá unos minutos antes de que yo acudiera... así es que por culpa de mi delectación reflexiva y anticipada de ese pequeño gran placer que hubiera supuesto el encuentro, me quedé sin él.


¡Decidme alguien si sabéis dónde puedo encontrarle! Porque me he quedado frustradísimo, de verdad... ofrezco recompensa.

Ahora os dejo con algunos párrafos de su propia presentación de 5 por infinito en esta edición que os recomiendo vivamente:

No me gusta mirar hacia el pasado, hay demasiadas cosas que no puedo cambiar, que he dejado de hacer o simplemente he olvidado. Pero antes de que las neuronas se vayan adelgazando hacia el silencio, voy a tratar de recordar aquel tiempo en que el espejo me devolvía una imagen más nítida y menos cansada. Aunque los espejos siempre engañan, ¿verdad, Alicia?

Siempre me ha gustado la fantasía, la realidad entristece.

Mis lecturas favoritas eran Las mil y una noches, los tebeos de Flash Gordon, de Tarzán, etc. También las mitologías, los cuentos populares y las novelas de aventuras. Todavía hoy en día conservo esa pasión.

En el año 1967 trabajaba para Selecciones Ilustradas haciendo guiones románticos. Decidí presentar a Toutain un proyecto para una serie de sindicación. Tomé la idea de una novela de ciencia-ficción, El signo del perro, de Jean Hougron, y el título me lo sugirió una novela de Ray Bradbury, Three Times Infinity.

(...)


Hacer dibujos es realmente fácil. Emocionar a la gente, muy difícil. Hace falta magia, algo inexplicable que a veces se produce. Siempre pasa igual, un reducido número de elegidos consigue conectar con nosotros: una música, un color, una película nos tocan el alma. No se puede explicar, sólo sentir.

Oesterheld decía que toda copia era una obra de amor. Es cierto, es querer recrear lo que ya está creado.

He tratado de expresar mi admiración por todo lo que me impactaba y de decirles a los que quieran escuchar que es importante la búsqueda de la belleza y la libertad. Afortunadamente, todavía hay personas con sensibilidad dispuestas a ilusionarse con esas pequeñas cosas que tienen que ver con el alma de niño que todos llevamos dentro.

(...)

El niño que llevo dentro, que leía Alma de Dragón por entregas en la revista Trinca -y poco antes Tiburones en Korador, de otro autor que podrías haber sido tú-, te envía un abrazo enorme y agradecido. Te quiero.


lunes, 14 de abril de 2008

SOY TRINQUERO



Ando entusiasmado porque he descubierto una página en la red, Cómics en extinción -conducida por Anguloagudus-, que para mí es todo un regocijo, tanto si no conozco las historietas de las que se habla -porque son un festín visual y estético- como si son viejas amigas mías.
No soy nada nostálgico y vivo -con fruición- el presente, pero sí soy muy sentimental y fiel a aquello que ha ido conformando mi vida y lo que comparto con los demás -así, por ejemplo disfruto también cantidad con ese tesoro marisolero que tan bien administra Carmen-Cabriola-. Y yo no sería hoy yo -claro que no sé si eso es bueno o malo- si no hubiera sido adicto, desde pequeño, a los tebeos.

La Pequeña Lulú, Periquita, El Jabato, Los Cuatro Fantásticos, Patrulla X, Los Inhumanos, Flash Gordon, El Hombre Enmascarado, Príncipe Valiente -estos tres clásicos en la colección de Buru Lan Héroes del cómic, estupenda pero carísima: valía a 25 pesetas el fascículo cuando mi paga semanal eran 15, y eso que yo no me podía quejar-, Rip Kirby, Tintín, Mortadelo y Filemón -y compañía-, Drago, Mandrake, Thor, Capitán América, Namor,.. Por cierto que me cuenta un amigo muy fan de la Marvel que las ediciones de los años 70 de estos superhéroes están hoy cotizadísimas porque en ese formato pequeñito en volumen pero enorme en cuanto al tamaño de las viñetas sólo salieron en España.
Quizá el único que nunca me gustó fue Astérix, favorito sin embargo de mucha gente. ¿Por qué? Pues no lo sé. Quizá le faltaba...¿sensualidad?.

GACETA JUNIOR Y TRINCA





Gaceta Junior -finales 60- y Trinca -primeros 70-, -cuyos personajes a veces confundo porque el espíritu era el mismo, la segunda más juvenil como se decía entonces y por lo tanto más aperturista- con sus maravillosas galerías de personajes: Dani Futuro, Manos Kelly, Anna Lombard -Lina en su versión original, uno de cuyos álbumes, Les requins du Korador, publicado por entregas en Gaceta Junior, da título a esta página-, Sambhur, El Libro de la Selva, La escuela en la torre de los contrabandistas..





Qué importantes fueron estos dos tebeos, qué necesarios, cuánta libertad se coló por sus rendijas, cuánta aventura y afán de transformación, cuántos talentos se forjaron ahí.
Pero qué más da: ¿quién se acuerda? Nada más que sentimentales empedernidos, no hay ni un reconocimiento, ni una reedición de aquellas viñetas tan importantes en esa época, que rompieron muchos moldes, como lo hizo el detective pop y futurista Peter Petrake, que durante años me ha obsesionado y lo sigue haciendo -perdí el único álbum que tenía de él- y del que es imposible encontrar, hoy, nada -también Miguel Calatayud, su talentoso y rompedor autor, muy criticado en la época por lo audaz de sus trazos- ilustró las colosales doce hazañas de Hércules-.
¡QUE VUELVA PETER PETRAKE!
O aquella psicodélica Alma de Dragón de Esteban Maroto, con sus sugerentes nebulosas y preguntas sin respuesta.

Y después Dossier Negro, Tótem, El Víbora que se mantuvo hasta hace dos días y tantas otras.












-A quién le va a extrañar que mi grupo favorito sea Fangoria, uno de los poquísimos que en España es afín a esta cultura, su mismo nombre tomado de una revista de culto-.
Todos ellos me han hecho soñar anticipando el futuro y obnubilándome en el presente, y me han ayudado a adornar y sortear en su momento las situaciones de peligro. Me han empujado, también, a amar la vida y a recrearme minuciosamente en sus detalles. Y, a la larga, -con la música, la literatura y el cine, tanto o más que ellas- todos esos tebeos son los que me han enseñado a ser valiente, que es lo que siempre he querido ser.

(Las imágenes de portadas de la revista Trinca las he obtenido de la página Cómics en extinción, la del Hombre Enmascarado -o Phantom- de Tebeosfera y la del Tótem con Valentina de la bitácora Crisei).

BRAVO, CAMPEÓN
Sabéis que me gusta que podáis picotear de varias cosas.


Así que a otro tema -aunque guarda relación con el primero-: en la normalmente horripilante lista de discos más vendidos en España elaborada por AFYVE se ha colado en el número 4 nada menos, Iván Ferreiro y su Mentiroso, mentiroso, que ha editado -precisamente- en formato disco cómic.
Y es que Piratas fueron también un grupo que mamó de los tebeos, y de las pelis de Lynch, y.. aunque ni en su momento de máximo apogeo se vieron recompensados por tal honor comercial, qué gusto da comprobar que ahora Iván recoge los frutos de años de esfuerzo y de dignidad en grupo y en solitario, y de ir creando redes y foros de amigos con inquietudes. ¡Y qué bueno que es este disco tan personal y tan intrincado!
Te queremos un montón, Iván.