Admiro el gusto anglosajón por el discurso en bodas y funerales, esa facilidad de enhebrar los recuerdos de forma elocuente, con gotas de humor y de gran emotividad. La pérdida de un ser amado es algo demasiado sagrado como para no intentar rendir el mejor de los homenajes, el más sentido, compartiendo sus vivencias, aludiendo a sus costumbres, aquello que nos hizo ser felices en su presencia -como nos acostumbramos a ver en la maravillosa Six feet under-.
Personalmente no es que haya pensado nunca en cómo serán mis exequias, aunque alguna vez sí he dicho que me gustaría que sonaran las antiguas danzas húngaras que he conocido en la versión del músico Ferenc Farkas -sobre todo el segundo movimiento me llega al alma, literalmente-. Teniendo idealizado como tengo a este compositor del siglo XX, cuando en las Navidades pasadas llegué a Budapest me apresuré a buscar discos de él. Para mi sorpresa en un gran almacén no sabían quién era, y ya en una tienda especializada me indicaron que se le conoce como Farkas Ferenc -imagino que es costumbre anteponer el apellido al nombre-, y que no está situado en la primera linea musical ni siquiera en su país natal. Compré sus Nocturnos y desde entonces le profeso, si cabe, más apego.
ANTIGUAS DANZAS HÚNGARAS / FERENC FARKAS
08 Noviembre 2009. Auditori Joan Plaça. Jardín Botánico. Valencia.
Flauta: Ramón Capilla, Oboe: Daniel Gómez, Fagot: Ramón Herrero,
Flauta: Ramón Capilla, Oboe: Daniel Gómez, Fagot: Ramón Herrero,
Trompa: Asensio Magraner, Clarinete: Luis Miguel Marín
(Quinteto de viento Giocondum)



































































