Mostrando entradas con la etiqueta GUS VAN SANT. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GUS VAN SANT. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de octubre de 2012

`ANIMALS´, LO MEJOR DE LO MEJOR


Oriol Pla, una revelación


Fui a ver Animals, a la sala Berlanga, por puro instinto -¡bendito sea!, no me suele fallar, tras tantos años de cine me conozco bien-: y seguramente esta semana volveré a acercarme, porque es la película que más me ha gustado en lo que llevamos de año.

El director, Marçal Forés
Supone el debut en el largo de Marçal Forés, un cineasta catalán de 30 años que ya había realizado varios cortos, y que estoy seguro nos va a deparar muchas alegrías a los cinéfilos del lado oscuro de la luna..

Animals es una historia iniciática, un canto lírico al adolescente extraviado, exento de toda moralina. Me admira la pureza con que Forés ha trazado este relato en el que no sobra ni se acumula nada, como a veces suele ocurrir con los principiantes, que quieren decir todo de golpe. Y la naturalidad con que ha elaborado esta historia inclasificable, ajena a tópicos y clisés rancios. A mí me ha llegado el desasosiego y la fiereza del sentimiento que experimenté alguna vez a los dieciséis o diecisiete años, como si me hubiera duchado con el flujo de ese recuerdo...


Augustus Prew,otro joven actor, con un papel importante

Pol es un chico esquivo que mantiene una relación inusual con un osito viejo de peluche. Su hermano mayor, único enterado de esta anomalía, cree que hay que acabar, por su bien, con esa situación... Mientras tanto, una chica del Instituto Británico, donde estudia Pol, desaparece, casi al tiempo que se incorpora Ikari, un joven solipsista, de una fuerza y convicción arrolladoras.

El bosque es retomado como escenario de frontera entre lo real y lo onírico, en esta película fascinante, hipnótica, donde además podrás ver un original homenaje al Elefant de Gus Van Sant.
Los actores están estupendos, especialmente el protagonista, Oriol Pla, con esos ojos tan expresivos..

Animals se ha presentado en los
Festivales de Sitges y San Sebastián. Protagonizada por Oriol Pla, Augustus Prew, Martin Freeman, Dimitri Leonidas, Roser Tapias, Javier Beltrán, Alba Rivas
 
 
TRAILER DE `ANIMALS´

¡No dejes de verla!
 

viernes, 31 de julio de 2009

NADIE ESTÁ LISTO PARA PARANOID PARK


Tengo que hacer memoria, recordar lo que pasó y ordenarlo, escribir todo, aunque luego lo queme...


Todo comenzó cuando fuimos por primera vez a Paranoid Park


A mí me daba miedo ir, no me sentía preparado...


Aunque, como dice Jared, nadie está listo para Paranoid Park...


Ahora el detective ha llamado a todos los skaters del instituto...

I CAN HELP / BILLY SWAN



Me he estremecido cuando me ha mirado a los ojos. Es como si me hubiera descubierto, pero no quisiera hacerme daño...



GUS VAN SANT presenta PARANOID PARK
Su película de 2007, el estreno más lírico del verano



¡¡NO DEJES DE VERLA!!

Paranoid Park, de Gus Van Sant. Gabe Nevins, Dan Liu, Jake Miller, Taylor Momsen. Vista en Cines Verdi, Madrid.

MOONLIGHT SONATA / LUDWIG VAN BEETHOVEN

viernes, 17 de julio de 2009

EL CINE ESCOLAR DESPUÉS DE `ELEPHANT´


Hay un antes y un después de Elephant (Gus Van Sant, 2003) en el cine de género escolar. Esta película poética levantó acta de defunción de la escuela, o la enseñanza, tal como la conocemos. Todo está en mutación, el desorden es innegable. En consecuencia, El club de los poetas muertos o Mentes peligrosas son antigüallas que si nacieron carcas en su estreno, a día de hoy nos sonrojan. Van Sant esbozó en cuatro trazos la situación. Se dejó de monsergas y miró de frente en su film minimalista y certero. Y esa constatación no se puede obviar. Por eso, lo que nos va llegando ahora son distintas panorámicas del naufragio, reflexiones nihilistas, piezas sueltas del rompecabezas que ya no se puede recomponer. De la última hornada rescatamos La journée de la jupe, Entre les murs y Die Welle.

LA JOURNÉE DE LA JUPE
D. Jean-Paul Lilienfeld, con Isabelle Adjani, Denis Podalydès, Yann Collette. Sin estrenar en España. Vista en Le Lucernaire, París.



La primera escena es una de las más violentas que he contemplado en los últimos años. La entrada de una profesora con su grupo de alumnos al aula. No son gratuitas las imágenes, ya que nos ayuda a comprender lo que sucede cuando esa profesora previamente intimidada y vejada, poco después, se hace con el revólver de un alumno, en principio podemos suponer que para requisarlo, aunque luego ya no lo devuelve... pierde los estribos y se dispone a dar una clase alocada, pero manteniendo el orden, inquiriendo a sus alumnos sobre cuál era el verdadero nombre de Molière, por ejemplo... En ese tiempo de tensión y sin salida posible, los chicos descubrirán algo que no imaginaban de su profe.


ISABELLE ADJANI: EL REGRESO DE UNA STAR
La journée de la jupe -El día de la falda- ha supuesto la vuelta por todo lo alto de Isabelle Adjani, estrella francesa de los 80, en uno de los papeles más importantes de su vida. Un tour de force claustrofóbico que seguro tendrá su recompensa en los próximos premios César. Aquí es profesora de suburbio, un papel ahora tan épico como antes lo era hacer de sheriff corrupto o de cabaretera de salón.

Ha sido un pasote y una gozada mitómana la reciente portada del Paris Match, con ese pedazo de titular: Je reviens. J´ai envie de plaire. Je veux quelqu´un qui me protège. (Vuelvo. Tengo ganas de gustar. Quiero alguien que me proteja).
¡Bienvenida de nuevo! Y que se estrene ya la cinta en España.



ENTRE LES MURS / LA CLASE
D. Laurent Cantet. Con François Bégaudeau, Vincent Caire, Olivier Dupeyron. Vista en Cines Verdi, Madrid.


Poco queda por decir de esta película que se llevó la Palma de Oro en Cannes 2008 y que ha tenido un gran eco internacional, España incluida. En París se ha llevado también al teatro este diario realista de un profesor desengañado -tiene que ser curioso, en escena intercambian papeles los actores que hacen de profesores y de alumnos, como viniendo a decir que ambos son víctimas de lo mismo-, que comienza a caer en pendiente precisamente por tomar muy en serio su trabajo. ¿No hay comunicación posible? ¿Dónde quedaron los años de la renovación pedagógica, del voluntarismo social? No queda ni un solo atisbo de esperanza, el profesor Bégaudeau y sus alumnos acaban inermes, escaldados, ateridos. Es como si Alien, el 8º pasajero, se hubiera colado en el aula. Depresivos, abstenerse.
(A Laurent Cantet ya lo conocíamos por otras buenas películas como, por ejemplo, L´emploi du temps).

DIE WELLE / LA OLA
D. Dennis Gansel. Con Jürgen Vogel, Frederick Lau, Max Riemelt. Vista en Le Lucernaire, París.



Un profesor cool ha de impartir, contra su voluntad, un seminario sobre el totalitarismo en el instituto. Su personalidad es más bien anarquista, antisistema... pero idea un método para conectar con los alumnos, para que se sientan partícipes y aprendan... Pronto el juego didáctico se le va totalmente de las manos. ¿O era lo que pretendía?

La película funciona como divertimento sádico, en la línea de la también alemana y extrema Das Experiment, de Oliver Hirschbiegel (2001). Pero es muy poco creíble que en un lapso tan corto de tiempo se pueda liar la que aquí se lía. Para amantes de la iconografía e idiosincrasia alemanas.

No hay salida, there is no future...

sábado, 26 de abril de 2008

INTERLUDIO DE DESEO


El año en que me vine a Madrid a estudiar salió el primer número de una revista ecléctica y aparatosa en sus dimensiones -La Luna- que se preguntaba, en su primera portada: Madrid 1984: ¿la posmodernidad?. En la Facultad circuló mucho, y llamaba la atención el hecho de que la ciudad había pasado de repente de ser cutre y antigua a posmoderna, sin ningún tipo de transición ni parada en la modernidad propiamente dicha.
Es como si se hubiera puesto de jarras, en un plante zarzuelero y más chula que un ocho, diciendo: ¡hasta aquí hemos llegado!


Claro que eso era en la Facultad, en el colegio mayor donde residí el primer año esos efluvios de libertad y de sana mezcla no se percibían, el ambiente era muy retrógrado y yo tuve claro desde el principio -o más bien fueron ellos los que lo tuvieron claro- dónde estaba mi sitio: con mis hermanas, que eran claramente identificables y estudiaban casi todas lo mismo que yo.
El grupito gay -muy reducido- estaba integrado en el colegio, porque alguien tenía que estar proscrito y estaba claro que eso nos tocaba, y así cuando depositábamos la comida en nuestras bandejas o nos retirábamos después a jugar al parchís con la limpiadora, que era un cielo y tomó partido por nosotros, lo hacíamos entre una nube de silbidos y de expresiones de mofa y desprecio, pero siempre con la cabeza bien alta, que si había que llorar había de ser luego en la habitación a solas, escuchando El loco de la colina.
Luego, a lo largo del año, y con el conocimiento -como es lógico- se irían abriendo brechas en esa férrea división.

EL CINE CARRETAS O LA HABITACIÓN DE BARBA AZUL

Yo había llegado a Madrid con un papelito en el bolsillo en el que me alguien me había apuntado la dirección del Ras, porque parecía que todo el frenesí moderno y gay y drogota -iba todo en el mismo lote- se movía en torno a ese pub que no tardaría en conocer y frecuentar -hasta hace poco ha seguido ahí, en la calle Barbieri, aunque en los últimos años ya no tenía nada que ver, la atmósfera que lo hizo célebre era, sin duda, coyuntural-.
Pero el nuevo ambiente que emergía y que nadie sabía qué forma iba a adoptar finalmente convivía en maridaje con el naufragio de la cultura homosexual franquista, la del ligue en la calle y en los retretes y donde se pudiera, y en esa escena lóbrega y de ocultación había todavía un lugar de honor para el cine Carretas.

Mis compas de la hermandad gay del colegio, algo mayores que yo y que adoptaron -casi todos- conmigo un papel protector, me debieron ver muy tiernecito y no quisieron aprovecharse del nuevo small town boy sino cogerle de la mano y darle buenos consejos:
y entre ellos había uno que era como una norma de oro, algo así como la habitación donde las esposas de Barba Azul no podían acceder:
la regla era que yo no debía entrar a ese cine -ni tampoco merodear por el obelisco -un espacio muy popular de ligue radical al aire libre-,
porque lo que allí viera no formaba parte de mi mundo ni lo debía formar, al menos en ese momento, ya que me iba a impresionar negativamente esa forma de relacionarse y a mí me veían muy afectivo y con pájaros en la cabeza, con asideros y referentes de la subcultura gay incipiente, con cientos de discos y películas y libros que me servían de escudo y parapeto ante las agresiones exteriores y que me permitirían integrarme sin problemas en el mundo del Ras, de algunos bares más light que empezaba a haber en Chueca, en la esfera también de los pubs de Malasaña con la gente pasota o contestataria de mi edad, pero sorteando siempre esos últimos reductos franquistas del morbo y del miedo, aunque en realidad estaba todo más entremezclado de lo que a primera vista pudiera parecer, y como en un laberinto de los espejos de la feria las apariencias engañaran y los vericuetos se confundieran.


Pero el caso es que me intrigaba mucho cómo sería franquear aquella puerta por la que, si uno se acercaba, veía pasar a hombres de toda condición desde tempranas horas de la mañana.

Nunca lo hice.

No recuerdo cuándo fue que cerró y se abrió un bingo en su lugar -cuya puerta veo ahora cada día-, y yo seguí los consejos de mis hermanas mayores y adopté otra ruta de entrada sin duda para llegar al mismo sitio, pero de una manera quizá menos abrupta.


Sería por esa época cuando se abrieron en España las primeras salas X y a mí, que en su momento flipé con las ´S´ -sobre todo con Simón Andreu y Patxi Andión, que me turbaban hasta lo indecible-, me llamaron cómo no la atención y recuerdo con nitidez las dos primeras a las que acudí. La number one fue en Barcelona, yo me hallaba allí de paso y para aprovechar las horas que tenía antes de coger un autobús no se me ocurrió otra cosa -en vez de visitar la Sagrada Familia o tantos otros lugares- que meterme en una sala a ver Aerolíneas sexuales, una película jocosa que me impresionó vivamente en un cine que debía estar por las Ramblas, aunque no estoy muy seguro.

Y la segunda fue en Madrid, en el pasaje subterráneo que une la Plaza de los Cubos con Martín de los Heros -donde ahora se hallan los Renoir Princesa y al lado de donde entonces estaba la Voltereta-, en un complejo de dos salas, yo no sé si elegí la A o la B, sí recuerdo que la peli se llamaba Interludio de deseo y que me llamó la atención ese nombre como de película de Bergman o de Antonioni y tal vez por eso me incliné por ella, y lo que más recuerdo es que la taquillera, una señora mayor, me dijo sonriente, como si esa situación fuera lo más natural del mundo:

-"¿Cuál quiere ver, Interludio de deseo?"
-Síii.. respondí por lo bajo y avergonzado metiéndome ya sin más preámbulo en el cine, donde en el pasillo alguien se rozó intencionadamente conmigo, aunque las salas X entonces eran totalmente de luxe y no había jaleo en las butacas, que estaban llenas de ejecutivos encorbatados leyendo el ABC.

((Las imágenes: la emocionante escultura de Rodrigo Rodrigo y Manuel, complemento al cómic Manuel no está solo que se publicó por entregas en La Luna de Madrid.
Dos portadas de esa revista, entre ellas la de su número uno.
El cómic Fatestaynight y la película Elephant.
Una sala X perdida que no sé dónde estará, aparte del cartel de La otra alcoba, con Amparo Muñoz, Patxi Andión y Simón Andreu.
Y una foto de la Plaza de los Cubos madrileña que he conseguido en la página Moviendo cubos, el único blog con ocho esquinas.

¡Ah!, y en la barra de vídeo renovamos con Niños Mutantes y su nueva canción, Te favorece tanto estar callada. Besos, buen fin de semana)).