
La Casa de América ha repuesto la
Luz silenciosa de Carlos Reygadas, y como iba recomendada por el amigo bloguero
Champy me planté a verla, haciendo caso omiso de mis múltiples compromisos laborales y ¡estudiantiles! de estos días -sí, la primavera se cuela por mi ventana con sus aromas y el sonido como de mar que llega de los regueros de gente que entran y salen divirtiéndose, y yo hasta el domingo que viene no puedo, tengo que estudiar de nuevo, y me acuerdo de aquella canción de Yuri, la primavera que
me maldice sólo a mí-.
LUZ SILENCIOSA `STELLET LICHT´: Es Gertrude quien resucita
D. Carlos Reygadas. Con Elizabeth Fehr, Jacobo Klassen, Maria Pankratz, Miriam Toews, Cornelio Wall, Peter Wall. Sala Iberia de la Casa de América, Madrid.

Ahora sí parece que hay consenso: el mexicano Carlos Reygadas es ya algo más que una promesa, por la consistencia de su escasa obra -que a partir de ahora buscaré, porque no conozco ni
Japón ni
Batalla en el cielo, sus anteriores films-.
En
Luz silenciosa apela desde el comienzo a los hechos naturales como puede ser un amanecer o el declinar del día para advertirnos de que va a lidiar con sentimientos elementales que permanecen siempre por muy evolucionada que se encuentre una sociedad: la pérdida, el desamparo, la pasión, el orgullo, la disciplina.
Y es con ese enfoque naturalista que nos regala una de las escenas más impresionantes que he visto en los últimos tiempos, en una tarde de lluvia torrencial vivida desde un coche en la carretera, con parada imprevista y el dolor más desgarrado que una persona pueda concebir.

¿Conservador? No creo que pueda decirse eso de un cineasta que va a la contra, buscando un camino inusual aunque sus referencias sean clásicas, sobre todo del cine escandinavo y soviético -pero eso muestra su cultura y su preocupación estética-: he leído que se asocia esta película con Dreyer, y concretamente con
Ordet, o
La palabra, considerada su obra maestra: y está claro por qué, hay una escena conmovedora y absolutamente
ordetiana que no narraré, pero yo encontré incluso más parentesco con otras películas del danés como
Dies Irae y sobre todo,
Gertrude, por las disertaciones filosóficas sobre el amor, la elección entre el antiguo que nos ampara y el nuevo que nos arrolla, y en ese sentido hay una frase impagable de una de las protagonistas, que dice más o menos así: "
Éste es el momento más triste de mi vida, y sé que sufriremos lo indecible, pero al cabo de un tiempo sentiremos la felicidad más grande que cabe".
El cálculo de la felicidad, en el fondo de las conductas religiosas y morales: ¿quién obtiene mayor rédito, quien preserva o quien desparrama, el apolíneo o el dionisiaco?
Nada más por las preguntas que plantea merece la pena esta película grande, generosa y compasiva, detallista y cuidada, hermosa hasta en las escenas de dolor, y en muchas otras: consigue, por ejemplo, que sea un primor no sólo el conjunto de los numerosos hijos e hijas holandesitos de la familia dándose un baño en el río, sino hasta cuanto toman cereales en la mesa, lo que ya tiene mérito.
((Bueno, y ahí va la última hornada de películas que he visto en las últimas semanas)):
CASHBACK: un `Clerks´tierno
D. Sean Ellis. Con Sean Biggerstaff, Emilia Fox, Shaun Evans. Cines Verdi, Madrid.

Primera película de este realizador inglés sobre un chico con mal de amores que padece de insomnio crónico y decide emplear sus nuevas horas extra de la noche como empleado en un supermercado. Allí descubrirá que es capaz de muchas cosas, por ejemplo de detener el tiempo y pasearse tranquilamente mientras los demás se quedan paralizados, como si fueran estatuas petrificadas en el planeta Mongo.
Es una película a medio camino entre los géneros de picores universitarios, friquismo postcapitalista y comedia sentimental. Pero con gusto y sin poner en duda en ningún momento la inteligencia del espectador. Se pasa un rato bueno, y los chicos protagonistas son muy bonicos -él y ella-.
PING PONG:
La corrupción de Paul -¿Miller?--.
Director: Matthias Luthardt. Con Sebastian Urzendowsky, Marion Mitterhammer, Clemens Berg, Falk Rockstroh. Cines Verdi, Madrid.

En la línea de horror moral que ya populariza Michael Hanecke y otros directores alemanes o austriacos, nos ha llegado otra ópera prima, que se han empeñado en emparentar con el
Teorema de Pasolini: yo no le vi ningún parecido, y en todo caso la película del maestro italiano se me antoja naíf en comparación con esta versión siniestra de
La familia y uno más, una cinta desoladora que nos muestra lo que se esconde en los adosados de las
sociedades del bienestar.
Una familia de extracción media-alta, compuesta por padre, madre, hijo y perro, recibe una visita inesperada, del sobrino cuyo padre se acaba de suicidar. El ángel que arriba al hogar no está lo que se dice
caído. Pero alguien lo va a empujar.
LO MEJOR DE MÍ:
Qué no daría yo
D. Roser Aguilar. Con Marian Álvarez, Juan Sanz, Lluís Homar, Alberto Jiménez, Marieta Orozco, Carmen Machi. Cines Princesa, Madrid.

¡Tercera ópera prima!
Lo mejor de mí, de Roser Aguilar, se inscribe en esa nueva corriente de películas catalanas sencillas y entrañables, importantes aunque aparentemente intrascendentes:
Tu vida en 65 minutos,
Pactar con el gato,... aunque a mí me llegó menos que estas dos, quizá porque no conseguí empatía con la protagonista, ni entendí bien su proceso, que creo que, sobre todo al final, está un poco desdibujado. Lo que más me interesó fueron quizá las escenas hospitalarias, porque hay un momento en que parece puede asemejarse a la liturgia de
Son frère, de Patrice Chéreau.. pero no llega.
Una joven planea irse a vivir con su amante, madurar en todos los aspectos de su vida. Pero éste sufre un percance de salud inesperado, y precisa de un trasplante de hígado.. y ella se ofrece voluntariosa a donar la mitad del suyo.
...Y ACABANDO EL POST ANTERIOR, DOS DETALLES:

a) Fue imperdonable que en el repaso a la lista de actrices francesas de los últimos tiempos -en los comentarios a la entrada- ni el amigo
Senses ni yo citáramos a... ¡¡Isabelle Huppert!! Vale que hagamos mutis con la Adjani, pero con ésta.. la más de las mases. Una foto en reparación por los daños causados.

b)Se me olvidó comentar al hablar de Air y su
Moon Safari que, en mi opinión, el último disco de Carlos Berlanga,
Impermeable -para mí y para muchos lo mejor que hizo en solitario- es muy muy
Moon Safari, en el buen sentido, porque Carlos con su talento mejoraba todo lo que estaba a su alcance. Sí, porque aunque es Nacho quien se echó un novio francés, Carlos era el afrancesado del grupo. Los arreglos de muchas canciones de este maravilloso trabajo producido por Ibon Errazkin, son...Air. ¡Qué discazo! Y pensar que pasó inadvertido: mierda de medios.
Besos..y muchas gracias a
Pe-Jota: me gusta el premio porque es signo de amistad.