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jueves, 1 de diciembre de 2011

SOFIA COPPOLA, EN ALGÚN LUGAR (DEL CORAZÓN)



Sería un error que hicieras caso a quienes dicen que Somewhere es como Lost in translation, pero en malo: yo como mucho diría que es su hermanita pequeña, capaz de pulsarte resortes aún más recónditos... Lejos de suponer un bajón en la corta pero personalísima carrera de Sofia Coppola, creo que esta cuarta película es la de su consagración definitiva, y un compendio de las claves que ha manejado desde el principio: la languidez de chicas delgadas y rubias, su tristeza ensimismada que no tiene que ver con carencias materiales, sino afectivas; los espacios abiertos para la ensoñación del espectador, sin palabras y con mucha música, siempre exquisita -y a la última-...

De Somewhere disfruté las muchas cosas que suceden, porque tenemos el raro privilegio de asomarnos al corazón de una jovencita -Elle Fanning, un milagro-, ¡como si eso fuera poca cosa!, de compartir con ella momentos tan íntimos como la exhibición de patinaje para su padre, de comprobar sus delicadísimos ademanes en sociedad, de ahogarnos con su repentino sollozo, que tantas cosas explica. Y hay también momentos muy divertidos, como el de Valeria Marini...



LA COPPOLA, PELÍCULA A PELÍCULA


The virgin suicides (1999). Kirsten Dunst, Kathleen Turner. Una de las mejores músicas originales de los últimos años -compuesta por el dúo Air- y un ramillete de desasosiegos inolvidables: el mayor, la soledad en el campo de fútbol, tras una primera entrega amorosa. Sutilísima, dolorosa.


Lost in translation (2003). Bill Murray, Scarlett Johansson. Revuelo internacional con esta conseguida película de posible pareja -sólo aparentemente- asimétrica. Emociones contenidas y desarraigo en ciudades ajenas. Re-descubrimiento de Murray para el cine serio y consagración de Johansson.


Marie Antoinette (2006). Kirsten Dunst, Jason Schwarztman, Judy Davis, Asia Argento, Marianne Faithfull. La superproducción más atrevida de la década, rodada en los escenarios originales. Más cerca de la biografía psicológica de Stefan Zweig que de un biopic al uso, la película descarta los prejuicios y se adentra en las sensaciones de una adolescente no preparada para reinar. Con música de los Cure, entre otros... caprichos de la casa. Una experiencia extraordinaria.


Somewhere (2010). Stephen Dorff, Elle Fanning. La consecuencia de todo lo anterior. Nuestra directora vuelve al minimalismo con una fuerza inusitada y arrolladora, para retratar aquello que bien conoce: la enajenación de las personas expuestas al ojo público y los corazones quebradizos de las jovencitas rubias. Íntima, sutil, personal.

¡Bravo, Sofía! Sigue con nosotros...

martes, 22 de noviembre de 2011

`MELANCOLÍA´, MI PELÍCULA DEL AÑO


Blanca y radiante va la novia..



(Este comentario no contiene spoilers).

Como en las viñetas iniciales de Flash Gordon, un extraño e irresistible planeta se dispone a colisionar con la Tierra, o a pasar muy cerca de ella. Mientras tanto, una ostentosa boda va a tener lugar. Justine, la novia, se va a esforzar por dotar de sentido a los rituales, aunque su madre, ejerciendo de Madrastra de cuento, abre pronto la puerta al desasosiego.
 Pero no será sólo ella quien apriete su corsé imaginario, por lo que la novia se apresura a buscar refugio en los rincones más oscuros. Justine es melancólica y lunática, el contrapunto de su hermana Claire, más aferrada a lo seguro; las dos se aman aunque a veces se detesten. Pero, volviendo al enlace, una vez iniciado el descenso, no hay más que seguir bajando: la boda, aun magnética, será un compendio de lo siniestro... y preludio de algo impredecible y descarnadamente cruel y hermoso.

Una escena de Melancholia
Life is only on Earth... and not for long

Afortunadamente, Lars Von Trier ya no respeta todo el decálogo Dogma y se ha valido repetidamente del sublime preludio de Tristán e Isolda de Wagner para conmovernos en su última película -cuántas veces se habrá acudido a esta pieza en el cine, aunque siempre sea como la primera vez: recuerdo ahora mismo la escena inicial de Lo importante es amar de Zulawski o la matanza de los caballos en El Dorado, de Carlos Saura-. No llegué a ver el Anticristo, su anterior film, aunque ahora lo buscaré. Y es que he salido fascinado de la sala, con ganas de hablar de la película, casi abducido como he pasado estas dos horas en que me he agarrado de la mano de mi chico, expectante. Kirsten Dunst, mi actriz internacional favorita, está inalcanzable en su perfección. Pero no hay que olvidar a nuestra Charlotte Gainsbourg -físicamente ahora un cruce entre su madre, la Rousseau de Perdidos y Ana Torroja-, Charlotte Rampling haciendo de sí misma -la actriz más borde del planeta-, clásicos como John Hurt o Kiefer Sutherland y Alexander Skarsgârd, el guapísimo vampiro-jefe de True Blood.





Me ha parecido la más bergmaniana de las películas de Von Trier -no he visto todas, pero casi-, dicho sea en el mejor sentido de la palabra: clásica e innovadora a un tiempo, reposada y subyugante, con esas escenas pomposas de interior que tan bien se le daban al maestro sueco a la hora de ilustrar las tensiones familiares: y en la muestra de la decadencia humana, física o mental, y ese momento delicado en el que una hermana ayuda a la otra en situaciones extremas -como en Gritos y susurros-. Por no hablar de la cadena espectral de El séptimo sello, cuyo solo recuerdo me produce escalofríos...

Qué buenísimo Lars Von Trier, y qué melancólico es, a veces, el cine.

MELANCHOLIA. D. Lars Von Trier. Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, John Hurt, Charlotte Rampling, Alexander Skarsgârd, Stellan Skarsgârd. Vista en Cines Verdi, Madrid.