En la calle de Colón, Colón, siempre a su disposición... cantaba Sarita en una de sus películas. Pero a día de hoy el barrio que mantiene más alto el pabellón de lo chulapón y zarzuelero es el de Lavapiés -no hay más que darse una vuelta por las cafeterías de la zona una mañana cualquiera y aguzar el oído-, y por eso a quién ha de extrañar que, de repente, haya aparecido una leyenda en la mismísima calle de Lavapiés, con la cupletista universal como efigie y ese lema tan, tan molón. ¡Adoro pasar por ahí!
COLÓN 34 / SARA MONTIELen `LA REINA DEL CHANTECLER´(Rafael Gil, 1962)
Esperaba volver de este intervalo bloguero alegre de espíritu y ligero de equipaje, pero regreso compungido y entre lágrimas por esta abrupta noticia de la muerte de Sara Montiel. Seguramente me pasará como con Lola Flores y Rocío Jurado, que no llegaré nunca a asumir su deceso, pues se trata de algo abiertamente contra natura, que mujeronas así que para mí siempre estuvieron -como desde antes de la Creación- un día desaparezcan y nos dejen ya huérfanos, sin poder saber cómo reaccionarán ante lo que acontece. Es inconcebible... precisamente hace unos días Sara me regocijaba en un vídeo grabado para el musical A quién le importa, desde los laterales del teatro Arlequín... Ella me ha hecho reír a menudo, y llorar, ya desde pequeño, sobre todo cuando conocí las canciones de El último cuplé -Nena, El relicario...-, que yo asociaba, no sé por qué, al amor desmesurado que sentía y siento hacia mi madre.
Siempre he defendido que aparte de todo lo demás fue una extraordinaria cantante, porque para eso no hace falta tener un vozarrón, sino saber modular y transmitir. De ella -que en realidad no fue una de mis favoritas, aunque siempre la mirara con curiosidad y admiración- me llevo prendido el recuerdo de una entrevista que le realicé en los años de mi breve carrera periodística, cuando cometió el disparate de pedir el voto puerta a puerta con José Bono, lo que le permitió -miserias de la política- realizar una gira teatral acompañada por Pepe Tous, quien le soplaba al oído lo que tenía que decir ante según qué preguntas; allí fui testigo de que la leyenda de su lado bueno era verdadera, ya que le señaló en todo momento a mi apuesto fotógrafo desde dónde y cómo debía inmortalizarla. En fin, genio y figura.. Como bloguero y mitómano y fan de las estrellas del cine y la música española estoy y estaré un tiempo de luto riguroso.. y triste. Sara, Sarita, Saritísima...¡qué pena!
SUS PÍCAROS OJOS / SARA MONTIEL (De la película El último cuplé)