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miércoles, 2 de enero de 2013

EDUARDO NORIEGA EN FASCÍCULOS

Fotograma de Stop, un cortometraje de Sergio Barrejón recién estrenado en ABYCINE, el Festival de Cine de Albacete

Siguiendo fiel al estilo `fans´ que caracteriza a este blog, que siempre ha prestado atención preferente al star-system nacional, no podemos pasar por alto que 2013 es el año en que Eduardo Noriega cumplirá 40. En su mejor momento físico y con un bagaje artístico más que interesante, el actor cántabro ha pasado además a engrosar hace no mucho el club de los married men, the world is full of them -para mayor morbo de sus admiradores-... Por todo ello, Tiburones en Korador despliega su alfombra de gala e inicia un coleccionable a mayor gloria del actor más atractivo de nuestro cine.
Y para empezar recordamos un corto que obtuvo bastante repercusión en su momento, Allanamiento de morada, dirigido por Mateo Gil en 1998. Merece la pena recordarlo como taimado vendedor de enciclopedias, ese entrañable oficio ya desaparecido...


Allanamiento de morada, de Mateo Gil
Con Eduardo Noriega, Pepón Nieto y Petra Martínez


...y no te pierdas a Eduardo en la última y recomendable película de Cesc Gay, Una pistola en cada mano, donde comparte historia con la simpar Candela Peña... y donde está extraordinario todo el reparto, destacando especialmente el increíble Eduard Fernández.

Una escena de Una pistola en cada mano

CONTINUARÁ...

sábado, 12 de enero de 2008

(REC) Y MÁS PELÍCULAS (y 2)


(REC). Ada ya no tiene que irse a Milán.
D.Jaume Balagueró, Paco Plaza. Manuela Velasco, Ferrán Terraza.
Yelmo Cineplex Imaginalia, Albacete.


Lo mejor para mí es que por fin Manuela Velasco vuelve al candelabro, después de su maravillosa interpretación, a los diez años, en la almodovariana La ley del deseo: conservo fiel en la memoria el diálogo que allí sostenía con Bibi Andersen sobre Milán, la industria, las comuniones y las cruces de mayo en junio, y su interpretación mimética del Ne me quitte pas, mientras Carmen Maura ensayaba La voz humana de Cocteau.
Bienvenida de nuevo, pues, tras el periplo 40 -allí no hay nada que merezca la pena desde que murió Luqui-.
Y el resto, pues bien también, porque la película -en la onda post-bruja Blair- contiene alguna de las escenas más peliagudas que se han visto últimamente -¡la entrada por primera vez a la habitación de la vieja, cuando se la ve al fondo, y lo que sucede después!-, desahogadas con el humor negro del vecindario cañí, aunque aun así hay momentos en los que no se puede más. Y por eso el público, literalmente, grita. En una revista leí un chiste fácil, pero que apetece hacer: en un año tan horroroso para el cine español, que se ha lanzado de lleno a las películas-plancha, no deja de ser curioso que dos producciones del género de horror sean casi lo único que ha merecido, más o menos, la pena.


EL ORFANATO. Otra vuelta de tuerca.
D.Juan Antonio Bayona. Belén Rueda, Fernando Cayo, Roger Príncep, Geraldine Chaplin.
Yelmo Cineplex Imaginalia, Albacete.

A estas alturas poco tengo que añadir. No soy entusiasta, quizá porque el género me parece antiguo y porque tenemos aún reciente el recuerdo de Los otros . Aunque eso no quita para que sea, sin duda, un debut prometedor de un director que ya conocíamos por sus buenos clips. Lo mejor, a mi modo de ver: Geraldine Chaplin y la impresionante escena medium.


CANCIONES DE AMOR EN LOLITA´S CLUB: Lo que tú sientes se llama obsesión.
D.Vicente Aranda. Eduardo Noriega, Flora Martínez, Héctor Colomé, Yohana Cobo.
Roxy Madrid.

Algún crítico bilioso la tiene tomada con Vicente Aranda: le acusan de viejo verde y caduco, pero en esas descalificaciones parece adivinarse un trasunto personal más que un ejercicio riguroso de enjuiciamiento de una obra artística. Yo le tengo mucho respeto a este longevo autor que nos ha ofrecido películas muy interesantes (Celos, Intruso, Si te dicen que caí, Fanny Pelopaja,...), y una al menos excepcional, que figura con todos los honores entre las mejores del cine español de todos los tiempos: Amantes (1991). (Abajo, Jorge Sanz en Si te dicen.. y en Amantes, la famosa escena del pañuelo con Victoria Abril).

Su gusto por el erotismo, lejos de incomodarme o de parecerme aburrido o superfluo, me interesa, como también me sucede con Bigas Luna: ¿qué hay de malo en ello?
Y es en las alcobas o sus mediaciones donde consigue de nuevo Aranda las mejores escenas de su película: por ejemplo, cuando en el prostíbulo suena la famosa canción Obsesión de Aventura, y las chicas se ponen a bailar al unísono, a su son sensual. Por lo demás, el juego de la ambivalencia entre los dos hermanos gemelos -¡Eduardo Noriega en su particular Marisol rumbo a Río!- es verdad que podía haber dado un poco más de sí. Flora Martínez, bella.

STRÁKARNIR OKKAR. (Fuera del vestuario): Las serpientes del avión salen ahora del armario.
D.Róbert I. Douglas. Björn Hlynur Haraldsson, Lilja Nótt Pórarindsdóttir.
Yelmo Cineplex Ideal, Madrid.

Película islandesa sobre futbolista macizo que sale del armario y organiza el revuelo. El protagonista se parece mazo al guapo de Perdidos, pero la cosa hace aguas enseguida: falta consistencia en un conjunto que parece hecho de retazos y de tópicos, como si la premisa de Serpientes en el avión -tenemos el título, ahora vamos a hacer la película- se hubiera aquí aplicado a rajatabla: ¿no hay película gay sobre futbolista desarmarizado? Pues hagamos una. Y así ha salido. ((Ah. En la sala, bastante llena, éramos todos varones con pinta de ser gays, menos una chica. Eso se llama ir a piñón fijo.))

((En la barra de vídeo renovamos con otro clásico popular: el Maldito Duende de Héroes del Silencio. Nos sumamos al homenaje a este grupo, porque lo merecen, y más con esta canción que por sí sola justificaría toda una carrera. Besos.))

domingo, 16 de diciembre de 2007

EDUARDO NORIEGA, ÁNGEL CAÍDO



Cuando en el 96 le conocimos en el impresionante debut de Amenábar -Tesis-, nos dimos cuenta de que las generaciones de españoles empezaban a cambiar por dentro y por fuera, o al menos eso quisimos creer.
Ese chico cántabro tan apañado y tan civilizadote no se ajustaba a ninguno de los moldes de actores que hasta el momento representaban la quintaesencia hispana: no era desde luego Fernán Gómez ni López Vázquez ni Landa ni Sacristán ni Resines ni Imanol ni Puigcorbé -todos ellos en su momento personificaron al español medio en físico y en actitud ante la vida- pero tampoco se parecía a los galanes más jóvenes de los últimos años, a Antonio Banderas o a Jorge Sanz.

Es como si Eduardo Noriega encarnara el sueño aquél del personaje que Fernando Fernán Gómez interpretaba en La lengua de las mariposas -la bella película de José Luis Cuerda basada en un relato de Manuel Rivas-, cuando decía que bastaría una generación de españoles viviendo en libertad para que cesaran nuestros sempiternos problemas, el atraso, la incultura, el odio.


Su físico impecable no nos remitía ya a nada conocido, a esas generaciones de chicos -también la mía- que nos hacíamos las fotos en el patio del colegio con el cura que nos daba clase y con el babero y un mapa de fondo, todos como salidos de algo muy antiguo, de una postal desteñida: quien no tenía orejas de soplillo se caracterizaba por una cabeza más grande de lo común o por algún otro detalle que revelaba desproporción, desnutrición; aunque es cierto que si nos fijamos bien en esas fotos grupales se observan también miradas de expresión muy aguda, ojos resabiados y perfiles de ave de presa, picardía a raudales heredada en línea directa de los lazarillos de Tormes y que ahora no se estila porque no se precisa de la misma manera para la subsistencia. También había tristeza o aturdimiento.

Eduardo era, sin embargo, exponente claro de una generación limpia y bien alimentada, moderna en su actitud, profundamente democrática y respetuosa, que no tenía necesidad de hacer bandera de sus posiciones políticas, porque eso es algo que no deja de ser privado, no definitorio ni sustancial, si gozamos de un modelo marco que garantiza la pluralidad y la convivencia.
Su palabra clave sería naturalidad -Antonio Resines encarnaba, por ejemplo, el estupor ante la modernidad: aunque su intención era buena, arrastraba los ademanes de décadas anteriores, y lo jocoso en sus películas era ese choque del español de siempre con las nuevas costumbres urbanas, que representaban de manera alocada Verónica Forqué o Marta Fernández-Muro ; era La ciudad no es para mí de Paco Martínez Soria pero puesta al día-.

Una década después, ¿podemos aseverar que el perfil del guapo Eduardo Noriega es el de los treintañeros españoles de hoy, que se ha roto al fin el maleficio del que hablaba el maestro republicano de La lengua de las mariposas?

Uf. No soy pesimista, y prefiero pensar que así ha sido, aunque persistan algunas dudas. Por una parte, el avance en cuanto a aspecto físico es incuestionable, o yo al menos así lo veo. Por otro, en lo que se refiere a actitud ante la vida y respeto a los demás, en muchos campos ha habido un progreso vertiginoso -emancipación de la mujer, aceptación de la homosexualidad,..- aunque persistan signos negativos de intolerancia en otros ámbitos y las adscripciones políticas sigan generando odios enconados.

LA IRA DE CAÍN

O tal vez sea que el español de ahora es mejor en apariencia pero mantiene, latente, una parte oscura que no aflora en la superficie, pero que asusta.
Como Eduardo Noriega y los papeles que representa.

De dónde si no esa habilidad innata para bordar actuaciones donde se mueve con soltura en los avernos, donde navega con ambigüedad entre el bien y el mal -Abre los ojos, Plata quemada, Canciones de amor en Lolita´s club-, o se convierte, directamente, en el Mal Personificado-Tesis, El espinazo del diablo-, y lo hace tan bien que nos aterra: Eduardo tiene los ojos más crueles del cine español, y la soberbia de su mirada es implacable, sin límites. Es la soberbia de quien cree que tiene derecho a todo y no está dispuesto a renunciar a nada, aunque eso signifique pasar por encima de los demás, y machacarlos.
Como actor será consciente de este filón que supone esa faceta suya, y de hecho ya jugó con la idea disfrazándose, en la promoción de El espinazo... del mismísimo Lucifer en las páginas de un suplemento.

De los dos papeles que con acierto interpreta en la última película de Vicente Aranda, prefiero quedarme con el tercero: es decir, con el hermano policía al final de la película, porque se trata de una persona sabia y experimentada que a partir de ese momento será indulgente y disfrutará de lo que le ha tocado en suerte. Ojalá y que ése sea el perfil de conexión entre nuestro estupendo Eduardo Noriega y sus compatriotas de generación.
Porque eso significaría que el ángel caído se puede volver a levantar.

TOP KORADOR
Ahí van los datos del último mes sobre las localidades del planeta más asiduas a esta página. A la izquierda, situación el mes anterior; a la derecha, meses en lista. En la foto, Paderborn, ciudad alemana de Renania del Norte-Westfalia. Gracias a todo el mundo.

1 1.- Madrid (España)(6)
3 2.- Lisboa (Portugal)(2)
- 3.- Albacete (España)(2)
- 4.- Camargo -Cantabria-(España)(1)
- 5.- Paderborn (Alemania)(1)
- 6.- Ciudad Real (España)(2)

((VIDEOTECA: Renovamos con OXIA, que es Olivier Raymond, tecno francés de lujo, con reminiscencias de lo que se llamó sonido Detroit, absorbente, decisivo, no querrás que acabe nunca. El tema, Dominó. Besos.))