1.- Porque la escena inicial del atraco en Sol con la
participación de todos los mimo-freaks es lo más hilarante que he visto en mucho tiempo, y a un ritmo de infarto.
2.- Porque un poco de Maura es mucho, y la que para mí es mejor actriz del mundo se luce a lo grande. ¡Nada más que por la escena en que se aparece en la carretera por la noche merece el precio de la entrada! Es curioso que Carmen haya trabajado con Coppola -aunque no le gustara la experiencia-, porque esta reaparición estelar suya en nuestro cine se me antoja muy coppoliana...
3.- Porque parece mentira que Terele Pávez todavía no hubiera hecho el papel de bruja, y por supuesto no defrauda las expectativas, con algunas escenas memorables que ya forman parte de lo mejor de su carrera. ¡Grandiosa!
4.- Porque Hugo Silva y Mario Casas, aparte de sexys, son buenos actores, y además dan el tipo medio de un determinado español.
5.- Por la proyección de la pareja Pepón Nieto y Secun de la Rosa, con algún momento Monty Pithon en la parte final de la cinta. ¡Qué química tienen esos dos!
6.- Por las divertidísimas escenas que se van sucediendo, como la de Macarena Gómez en el hospital, el inquilino del váter o los diálogos en el coche con el solvente Jaime Ordóñez, muy popular por sus apariciones televisivas.
7.- Porque incluso la hasta ahora muy verde -como actriz- Carolina Bang sobresale en su papel de rompe y rasga.
8.- Porque la película se atreve a denunciar, con humor, la situación lamentable e indefensa de cada vez más hombres separados en España, un asunto candente aunque sea tabú en los medios de comunicación social y la cultura oficial.
9.- Porque el conjunto es coherente y -casi- redondo, a diferencia de otras producciones recientes del mismo director como Balada triste de trompeta, precipitada y estridente. Y Álex encuentra ese puntito perfecto que combina su universo gamberrote y espectacular con el chisporroteo de Berlanga y de Almodóvar.
10.- Porque el final -aunque sea verdad que es lo más discutible del film- contiene sorpresas destacables e irreverentes como la de la despampanante Diosa Madre.
Infiltrado en el campus
Días atrás he formado parte de un Tribunal de Selectividad, y contra todo pronóstico la experiencia ha resultado estimulante. No es sólo que durante varias jornadas haya cambiado de ambiente, chapuzándome en la Ciudad Universitaria -que amo-, sino que he contemplado a los jóvenes candidatos con suma curiosidad, porque me parecía que estaban siendo sometidos a uno de los escasos, o quizá ya al único, ritual de iniciación a la vida adulta. Compartíamos un aula magna y pomposa, con bancadas en pendiente, y la primavera se colaba a cada momento por los ventanales de la sin embargo húmeda estancia. Los chicos y chicas rellenaban sin parar folios y folios, nerviosos y concentrados, ávidos de futuro, en lo que era un contraste absoluto con mi indolente realidad cotidiana en las aulas: sin ellos saberlo componían una imagen bellísima de conjunto. Para completar el estado de exaltación en los intervalos me refugiaba debajo de un árbol a leer a Fiodor Dostoievski, concretamente dos novelitas cortas, las Noches blancas -el retrato del soñador arquetípico- y el Diario de Raskolnikov, una especie de esbozo de la colosal Crimen y castigo. Por cierto que como quiera que en una de las redacciones que corregí me hablaban de la personalidad de Ricardo Gómez, el Carlitos de Cuéntame, me ha dado por pensar si no habré corregido su examen, ya que los correctores sólo tenemos códigos, no sabemos si los ejercicios son de chicos o chicas, de humanoides..
El lugar de los hechos
La primavera, exultante
GODDESS ON A HIGHWAY / MERCURY REV
Esperando a Mercury Rev
Espero
como agua de mayo -en junio- la cita de la semana que viene en el
Matadero de Madrid con un más que buen plantel de músicos, entre ellos
The Raveonettes, James Blake, La Casa Azul, Love of Lesbian, Twin
Shadow, Sr. Chinarro, Mendetz o -lo que me hace más ilusión de todo-
Mercury Rev, que interpretarán al completo su ya mítico Deserter´s songs,
el disco que les dio a conocer a finales de los 90. -Yo les vi hace
unos años, en una sala madrileña ya desaparecida, cerca de La Riviera-.
¡Y estoy entusiasma-do! como decía aquel dibujo de cuando entonces, que
no recuerdo bien cuál era.
Y
es que la música es libre y grande y variada como decía mi amado Luqui.
Y digo esto porque el último concierto al que asistí hace unas semanas
fue el del grandísimo Raphael en el Teatro de la Zarzuela, con las 40
canciones que nos cantó de una tacada, jaja.. entre ellas las nuevas de
Manuel Alejandro. Eso que llaman amorque ya llega cuajado de llamas nadie sabe lo que es, ni los
científicos que lo han reducido a una fórmula. And I know it ain´t gonna
last...
No es el opio del pueblo
Claro que estoy viendo los partidos de la Roja, aunque hasta ahora los dos me hayan resultado, por distintos motivos, bastante accidentados. Pero geniales. Aunque sólo fuera por mirar a mi Casillas, merecería la pena. Echo de menos a Villa, eso sí. El fútbol no es el opio del pueblo. El opio es el enfrentamiento y división artificiosa a que nos pretenden someter y someten los aparatos de los dos partidos políticos principales, haciéndonos creer que existen grandes diferencias entre ellos y que a un lado están los buenos y al otro los malos. Que se callen ya, ellos y los nacionalistas. Y que formen un Gobierno de unidad -como sí supieron hacer los alemanes hace bien poco- y estén a la altura de las circunstancias y de su pueblo.
Debut europeo de Lana Perales Soto
No encuentro el calificativo para calificarlo, valga la redundancia, este debut en el Sónar -siempre un paso por delante de los demás festivales-, así que dejo a los expertos tan ardua tarea. ¡La expectación de los fans se masca desde aquí! No hay nada comparable a ese fervor... Yo lo que la veo es que tiene menos expresividad en escena que José Luis Perales, José Manuel Soto y Víctor Manuel juntos.
BLUE JEANS / LANA DEL REY al comienzo de su actuación en SÓNAR 2012
Soy pombiano hasta la médula, porque el mundo me ha hecho así -¡por cierto, que Jeanette reaparece para el Orgullo!-. Y aprovecho cualquier feria, conferencia o cine-fórum -de hecho vi Brokeback Mountain gracias a él- para acercarme a su lado. En esta ocasión el ilustre escritor me firmó Virginia o el interior del mundo y El temblor del héroe. Me gusta cogerle las manos, apretárselas fuerte y mirarle a sus ojos halagados y sorprendidos al reconocer esa admiración pura. "En sus libros -le dije- hay siempre alguien inocente que es traicionado, que no puede hacer frente a esa traición, que no la asume y le desborda para siempre, porque alguien a quien quiere y en quien confía ha estado maquinando a sus espaldas, aprovechándose de esa querencia, y de que posee más información." Se me quedó mirando Álvaro y mientras firmaba la novela me dijo, "en El temblor del héroe es al contrario, hay una persona que no quiere traicionar y no traiciona, y le va mal precisamente por eso. Es una historia muy dura".
¡Hasta otra, mi Pombo!
Carmen es antes que Pedro Qué poco tacto el de Agustín Almodóvar -y el de su hermano, que habrá dado el visto bueno- al responder a Carmen Maura por unas declaraciones en las que ella dijo que Pedro era tenso en sus rodajes o algo así con un -"Tranquila, no pensamos llamarte"-. Personalmente creo que ciertas películas son redondas no sólo por el director sino por algunas actrices que las convierten en obras maestras. Y Almodóvar nunca ha vuelto a encontrar una Carmen Maura, sencillamente porque no la hay. Por mi parte, y por primera vez, me voy a plantear el ver o no su futura película, porque otro rodaje con la Penélope sangre de horchata Cruz me parece ya un poco too much, por mucha Terremoto de Alcorcón que salga.
Tu crisis, mi crisis (¡Sálvame!)
(Estoy abatido, por todo lo que está pasando. Hay quien me dice: "Si a ti no te afecta, eres funcionario", y me da risa el oírlo, porque ya nadie se siente seguro en su puesto, sea o no funcionario. Y porque aunque asi fuera, ocurre como cuando la era del sida, puede ser que no tuviéramos VIH pero estábamos abatidos, por los amigos que sí lo tenían, por cómo todo aquello entristeció nuestras vidas. No, no se puede vivir ajeno a lo que acontece, estamos todos conectados.
Si acaso viéramos que de todo esto puede surgir algo nuevo, y bueno... decidme que puede ser así).
SAVE ME / SILVER CONVENTION (1975)
Son el trío de Fly, Robin fly.. que por cierto eran alemanas, jeje..
De las múltiples entrevistas a Carmen Maura que he leído u oído a lo largo de mi vida, recuerdo sobre todo dos declaraciones. En una de ellas, en plena etapa parisina -la actriz vivió allí por un tiempo, llegando incluso a embarcarse en una gira teatral- decía que ya se manejaba lo suficientemente bien en francés como para no permitir que ningún taxista la ninguneara al percibir su acento español. En otra, refiriéndose a las penas de amor, aseguraba estar de vuelta de todo eso y dispuesta incluso a dar cursillos a aquellas personas que atravesaran ese trance, para que rápidamente superaran su enfermedad.
Si a lo largo de los años me he seguido acordando de esas dos anécdotas, imagino que será porque ilustran bien la idiosincrasia de esta querida actriz española. Y es que Carmen representa el espíritu -tan castizo, por otro lado- de la mujer que, después de haber sufrido mucho, está dispuesta a tirar palante con lo que haya, a defenderse, avisada, frente a la adversidad, haciendo de la carencia virtud, despojada ya del sentido del ridículo, importándole un rábano lo que digan los demás.
Desconvencida, desengañada, desilusionada. Pero haciendo como si tal cosa, maquillándose por las mañanas y riendo con las amigas, y vestida de fiesta por la noche. O preparando una sabrosa sopa de ajo a compartir si no sobran las pesetas en casa.
Pero lo más enternecedor de esta Carmen querida -que no es de la escuela Actor´s Studio ni falta que le hace, porque interpreta habitualmente un solo molde de papel con distintas variantes- es que siempre, y a pesar de todo lo que ella piensa, su generosidad inmensa la va a llevar a volver a caer. Y a levantarse de nuevo, trastabilleando, cegada por la luz, entristecida, magullada. Infinitamente escéptica.
(Aparte de la Anna Magnani con la que a menudo se la ha comparado -con razón: no hay más que ver la primera parte de L´amore de Rossellini-, yo prefiero recurrir a actrices de nuestra cinematografía para husmear en su árbol genealógico, porque la Maura se me antoja profundamente española -seguramente Buñuel la hubiera adorado-. Y así, me acuerdo del donaire de Imperio Argentina cuando veo el chisporroteo ilusionado de sus ojos, y sus andares rumbosos pidiendo guerra. Del sex-appeal oscuro de María Casares cuando juega a la femme fatale. De la célebre Amparito Rivelles cuando adopta su tono de discurso melodramático. O incluso del ademán que hubiera adoptado una Aurora Bautista pasada de rosca si un acontecimiento supuestamente épico se hubiera vuelto del revés... Y de tantísimas secundarias de lujo, muchas de ellas hoy olvidadas, que han aportado su granito de arena a la historia del cine español, cuyo legado ella ha sabido asumir para después estilizarlo y personalizarlo con su talento... porque Carmen Maura no hay más que una).
Escribo este homenaje a esta actriz que venero a raíz de que este verano la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España le concediera su Medalla de Oro 2009 y del estreno de Tetro, la película de Francis Ford Coppola en la que interviene.
Ella es para mí la actriz española de cine más grande que tenemos, en vida. Su carrera es tan impresionante que cuesta resumirla, aunque no me resisto a enunciar los que en mi opinión son los tres títulos en los que ha desempeñado los papeles más emocionantes de su filmografía -hasta la fecha, que aún nos va a dar mucha guerra-:
¿Qué he hecho yo para merecer esto?, de Pedro Almodóvar (1984) La ley del deseo, de Pedro Almodóvar (1987) ¡Ay, Carmela!, de Carlos Saura (1990)
((La muy buena foto de apertura es de Saúl GM encontrada en Flickr. El retrato actual es de Ricardo Gutiérrez para El País.)).
CARMEN MAURA EN LA LEY DEL DESEO
(Esta escena es ya tan clásica como la de Anita Ekberg bañándose en la Fontana di Trevi para la Dolce Vita, de Fellini... y atención a la música, de Shostakóvich...)
(REC).Ada ya no tiene que irse a Milán. D.Jaume Balagueró, Paco Plaza. Manuela Velasco, Ferrán Terraza. Yelmo Cineplex Imaginalia, Albacete.
Lo mejor para mí es que por fin Manuela Velasco vuelve al candelabro, después de su maravillosa interpretación, a los diez años, en la almodovariana La ley del deseo: conservo fiel en la memoria el diálogo que allí sostenía con Bibi Andersen sobre Milán, la industria, las comuniones y las cruces de mayo en junio, y su interpretación mimética del Ne me quitte pas, mientras Carmen Maura ensayaba La voz humana de Cocteau.
Bienvenida de nuevo, pues, tras el periplo 40 -allí no hay nada que merezca la pena desde que murió Luqui-.
Y el resto, pues bien también, porque la película -en la onda post-bruja Blair- contiene alguna de las escenas más peliagudas que se han visto últimamente -¡la entrada por primera vez a la habitación de la vieja, cuando se la ve al fondo, y lo que sucede después!-, desahogadas con el humor negro del vecindario cañí, aunque aun así hay momentos en los que no se puede más. Y por eso el público, literalmente, grita. En una revista leí un chiste fácil, pero que apetece hacer: en un año tan horroroso para el cine español, que se ha lanzado de lleno a las películas-plancha, no deja de ser curioso que dos producciones del género de horror sean casi lo único que ha merecido, más o menos, la pena.
EL ORFANATO.Otra vuelta de tuerca. D.Juan Antonio Bayona. Belén Rueda, Fernando Cayo, Roger Príncep, Geraldine Chaplin. Yelmo Cineplex Imaginalia, Albacete.
A estas alturas poco tengo que añadir. No soy entusiasta, quizá porque el género me parece antiguo y porque tenemos aún reciente el recuerdo de Los otros . Aunque eso no quita para que sea, sin duda, un debut prometedor de un director que ya conocíamos por sus buenos clips. Lo mejor, a mi modo de ver: Geraldine Chaplin y la impresionante escena medium.
CANCIONES DE AMOR EN LOLITA´S CLUB: Lo que tú sientes se llama obsesión. D.Vicente Aranda. Eduardo Noriega, Flora Martínez, Héctor Colomé, Yohana Cobo. Roxy Madrid.
Algún crítico bilioso la tiene tomada con Vicente Aranda: le acusan de viejo verde y caduco, pero en esas descalificaciones parece adivinarse un trasunto personal más que un ejercicio riguroso de enjuiciamiento de una obra artística. Yo le tengo mucho respeto a este longevo autor que nos ha ofrecido películas muy interesantes (Celos, Intruso, Si te dicen que caí, Fanny Pelopaja,...), y una al menos excepcional, que figura con todos los honores entre las mejores del cine español de todos los tiempos: Amantes (1991). (Abajo, Jorge Sanz en Si te dicen.. y en Amantes, la famosa escena del pañuelo con Victoria Abril).
Su gusto por el erotismo, lejos de incomodarme o de parecerme aburrido o superfluo, me interesa, como también me sucede con Bigas Luna: ¿qué hay de malo en ello?
Y es en las alcobas o sus mediaciones donde consigue de nuevo Aranda las mejores escenas de su película: por ejemplo, cuando en el prostíbulo suena la famosa canción Obsesión de Aventura, y las chicas se ponen a bailar al unísono, a su son sensual. Por lo demás, el juego de la ambivalencia entre los dos hermanos gemelos -¡Eduardo Noriega en su particular Marisol rumbo a Río!- es verdad que podía haber dado un poco más de sí. Flora Martínez, bella.
STRÁKARNIR OKKAR. (Fuera del vestuario): Las serpientes del avión salen ahora del armario. D.Róbert I. Douglas. Björn Hlynur Haraldsson, Lilja Nótt Pórarindsdóttir. Yelmo Cineplex Ideal, Madrid.
Película islandesa sobre futbolista macizo que sale del armario y organiza el revuelo. El protagonista se parece mazo al guapo de Perdidos, pero la cosa hace aguas enseguida: falta consistencia en un conjunto que parece hecho de retazos y de tópicos, como si la premisa de Serpientes en el avión -tenemos el título, ahora vamos a hacer la película- se hubiera aquí aplicado a rajatabla: ¿no hay película gay sobre futbolista desarmarizado? Pues hagamos una. Y así ha salido. ((Ah. En la sala, bastante llena, éramos todos varones con pinta de ser gays, menos una chica. Eso se llama ir a piñón fijo.))
((En la barra de vídeo renovamos con otro clásico popular: el Maldito Duende de Héroes del Silencio. Nos sumamos al homenaje a este grupo, porque lo merecen, y más con esta canción que por sí sola justificaría toda una carrera. Besos.))