lunes, 12 de abril de 2010

BECKHAM NO ERA SANTO DE MI DEVOCIÓN

Y no digo que ahora lo sea. Pero desde que descubrí esta foto, que tengo archivada en mi PC, he revisado algo el planteamiento de que este icono no me atrae en absoluto. Ya no lo asevero con tanta rotundidad, porque no es conveniente encastillarse en rechazos rotundos que, quién sabe, nos pueden impedir aproximarnos a la realidad en sus complejas vertientes. Y es que ¡qué narices! hay que agradecerle a él que de una vez por todas un futbolista se haya decidido a posar así, de aquesta guisa, para una revista gay -Attitude, hace tres años, pero yo en su momento no me enteré-, mirando hacia Cuenca y con tan buen resultado... Y lo mejor, lo más gozoso: el precedente que ha supuesto, y la reacción en cadena que ya se aproxima...

6 comentarios:

Uno dijo...

Rectificar es de sabios y tu has demostrado ser listísimo.
Y no sigo por respeto a Brooklyn, que es menor.
Ese fotógrafo sabe.
Cuídate.

pon dijo...

Qué quieres que te diga, a mi de cara no me dice nada, pero del resto me dice hasta el Quijote.

Cabriola dijo...

pues a mí sigue sin decirme ni fú ni fá....

besotes nevados :-)

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Pos a mí verle el "bruklin" me he quedao también...si es que a mí el fútbol, ni el primer ni el segundo tiempo:-) ¿La foto es verdad o es un fake? Como la vea la parienta, se le van a caer las bolsas del "go-shopping". Ahora, si se animan algunos más a la posturita, quién va a decir que no, con este entretiempo y esta lluvia, de estar a cubierto en el Pikolín:-)
Besotes

Justo dijo...

¡Las bolsas del go-shopping, jaja! No sé, se habló de si era o no fake, yo no lo creo, es de una revista bastante seria -bueno, estarán todos los retoques consabidos, los que ya se hacen para todo el mundo, no entiendo mucho de eso, pero la materia prima es él-. Besos.

pe-jota dijo...

No era tampoco santo de la mía, pero visto lo visto, qué quieres que te diga, hasta se le añora y ahora aún más teniendo en cuenta que su señora, es decir Victoria acaba de ser destronada, y es que la fama acaba siendo tan voluble.