martes, 31 de marzo de 2009

SORPRENDENTES COMIENZOS DE NOVELAS


It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife.


Es una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa.

Pride and Prejudice (1813), Jane Austen.


El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás.

Memoria de mis putas tristes (2004), Gabriel García Márquez.


No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados. Cuando se oyó la detonación, unos cinco minutos después de que la niña hubiera abandonado la mesa, el padre no se levantó en seguida, sino que se quedó durante algunos segundos paralizado con la boca llena, sin atreverse a masticar ni a tragar ni menos aún a devolver el bocado al plato; y cuando por fin se alzó y corrió hacia el cuarto de baño, los que lo siguieron vieron cómo mientras descubría el cuerpo ensangrentado de su hija y se echaba las manos a la cabeza iba pasando el bocado de carne de un lado a otro de la boca, sin saber todavía qué hacer con él.

Corazón tan blanco (1992), Javier Marías.

Me fijo mucho en el comienzo y en el final de las novelas. De los primeros me entusiasma cómo los buenos escritores nos sumergen, con apenas unas palabras, en la lógica del mundo en el que ya nos arrinconan a placer, hipnotizados y gustosos.
Me vinieron a la cabeza estos tres estupendos comienzos, cada uno en su estilo: los tres autores bien conocidos y apreciados, los varones vivitos y coleando y ella para siempre la gran dama de la literatura británica, que combinó con maestra precisión el romanticismo, la ironía liberadora y el sentido práctico de la vida.

11 comentarios:

senses or nonsenses dijo...

Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto.
...cómo no seguir leyendo después de este principio¿?
me ha encantado el de Memoria de mis putas tristes.
en cine, no se me ocurre ningún ppio. tan impactante como Un perro andaluz.
sin un principio potente no llegaremos interesados al The End.
y, creo que ya podemos hablar de finales...

un abrazo interminable...

Justo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Justo dijo...

La metamorfosis es un clásico universal que además gusta a -casi- todo el mundo que lo aborda.. ¿por qué será que nos inquieta tanto? Es como si dibujara con precisión nuestros mayores miedos, la falta de control, la impotencia.

(¿Te acuerdas de la canción que cerraba el maxi-single extra de Fan fatal en el 89, No es el final? Pues eso, amigo).

Eleuterio dijo...

¿Qué tal este?:

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes"

"Lolita" Vladimir Nabokov.


Y tiene , también, un último párrafo maravilloso....Toda la novela lo es.

calamarin dijo...

"En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Se llamaba Jean-Baptiste Grenouille..." EL PERFUME (Patrick Suskind)

pon dijo...

El principio....


"Ennis del Mar se despierta antes de las cinco, el viento mece el remolque,
silba al entrar por los marcos de aluminio de la puerta y la ventana. Las camisas
colgadas de un clavo ondean en la corriente. Ennis se levanta rascándose
la cuña gris de la tripa y el vello púbico, se acerca al hornillo de gas
arrastrando los pies, vierte los restos de café en un desportillado cazo esmaltado;
las llamas lo envuelven de azul. Abre el grifo y orina en la pila, se
pone la camisa y los vaqueros, las desgastadas botas, taconea sobre el suelo
para calzárselas bien. El viento brama sobre la curvada superficie de la casa
remolque y bajo su atronador embate Ennis oye el rasposo roce de la gravilla
y la arena. Ir por la autopista con el remolque de caballos quizá no va a ser
fácil. Tiene que recoger sus cosas y marcharse esa misma mañana. El rancho
vuelve a estar en alquiler, ya han despachado los últimos caballos, las cuentas
las saldaron la víspera y el dueño dijo:—Dádselas al buitre de la agencia
inmobiliaria, yo me largo—, y depositó las llaves en manos de Ennis. Tal vez
tenga que pasar una temporada con su hija casada antes de conseguir otro
trabajo, y, sin embargo, lo embriaga una sensación placentera porque ha soñado
con Jack Twist.
El café rancio ha roto a hervir y Ennis lo retira del fuego antes de que se
desborde, lo sirve en una taza sucia, sopla sobre el negro líquido y pasa a la
siguiente diapositiva de su sueño. Si no se esfuerza en recordarlo, puede que
el sueño lo reconforte durante todo el día, reavivando los viejos tiempos en la
fría montaña, cuando eran los amos del mundo y todo parecía estar en su lugar.
El viento golpea el remolque como un cargamento de tierra cayendo de
un volquete, amaina, se encalma, deja un pasajero silencio."


El final....

"Y a veces
Ennis se despertaba apesadumbrado, y otras con la antigua sensación de dicha
y liberación; la almohada estaba a veces húmeda, otras veces las sábanas.
Había un espacio abierto entre lo que sabía y lo que trataba de creer, pero
sobre eso no podía hacer nada, y cuando algo no tiene remedio, hay que fastidiarse".

Brokeback Mountain, en terreno vedado.
Annie Proulx.

El Deme dijo...

Voy con el mío:
"Gustav Aschenbach -o von Aschenbach, como se le conocía oficialmente desde su quincuagésimo aniversario- salió de su apartamento de la Pinzregentenstrasse, en Munich, para dar un largo paseo a solas. Era una tarde de primavera de aquel año de 19...que durante meses mostró a nuestro continente un rostro tan amenazador y cargado de peligros..."
La muerte en Venecia. Thomas Mann.

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Bueno, qué tres elecciones para la entrada, y qué insuperables las dos últimas. Let's go:

"En una calurosa tarde de principios de Julio, un joven salió del cuchitril que había alquilado en la callejuela de S. y se encaminó lentamente, como indeciso, hacia el puente de X.
En la escalera esquivó felizmente el encuentro con la patrona. El cuchitril del joven se encontraba debajo del tejado mismo de una alta casa de cinco pisos, y más que una habitación parecía un armario. La mujer que se la había alquilado, con derecho a comida y servicio, vivía más abajo, en la misma escalera. Cada vez que el joven salía a la calle, tenía que pasar forzosamente por delante de la cocina de su patrona; esta cocina daba a la escalera, y la puerta estaba casi siempre abierta de par en par. Al pasar por allí, el joven experimentaba una enfermiza sensación de temor, que le avergonzaba y que le hacía fruncir el ceño. Endeudado hasta la coronilla con la casera, temía encontrarse con ella..."

Crimen y Castigo. Fedor Dostoyevski.
Besotes.

Madame X dijo...

Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: "La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado".

El amante. Marguerite Duras

[Nos has seducido a todos, Justo.]

Justo dijo...

Once upon a time, and a very good time it was, there aas a moocow coming down along the road and this moocow that was coming down along the road met a nicens little boy named Baby Tuckoo.

A Portrait of the Artist as a Young Man, James Joyce.

¡No me esperaba esta colección de citas -todas de primera-! Especialmente me ha sorprendido la de nuestra arrebatada amiga de los vaqueros de la montaña.
Y la Duras, ¿sabes qué pasa, Madame? Que yo milito con El amante de la China del Norte, y el principio creo que es distinto -el final es magnífico-. El otro día estuve buscando su lápida en el cementerio de Montparnasse y no la encontré.

Mi bienvenida más cordial a Eleuterio, y besos a todos.

gaspashá gorkovskaya dijo...

Al igual que tú, también me fijo mucho en el comienzo y el final de los libros, y además, de las películas, de los discos... qué manera tan soberbia de comenzar que tiene el "Disintegration" de The Cure, por ejemplo; y el filme Antonia's line (1995): "Ya antes de que amaneciera, Antonia sabía que su hora había llegado...".
Decirte también, que es un don que tu también tienes con tu fantástico blog y tu manera de escribir, tan sincera, sensible y generosa. Mil gracias y un abrazo.