sábado, 26 de abril de 2008

INTERLUDIO DE DESEO


El año en que me vine a Madrid a estudiar salió el primer número de una revista ecléctica y aparatosa en sus dimensiones -La Luna- que se preguntaba, en su primera portada: Madrid 1984: ¿la posmodernidad?. En la Facultad circuló mucho, y llamaba la atención el hecho de que la ciudad había pasado de repente de ser cutre y antigua a posmoderna, sin ningún tipo de transición ni parada en la modernidad propiamente dicha.
Es como si se hubiera puesto de jarras, en un plante zarzuelero y más chula que un ocho, diciendo: ¡hasta aquí hemos llegado!


Claro que eso era en la Facultad, en el colegio mayor donde residí el primer año esos efluvios de libertad y de sana mezcla no se percibían, el ambiente era muy retrógrado y yo tuve claro desde el principio -o más bien fueron ellos los que lo tuvieron claro- dónde estaba mi sitio: con mis hermanas, que eran claramente identificables y estudiaban casi todas lo mismo que yo.
El grupito gay -muy reducido- estaba integrado en el colegio, porque alguien tenía que estar proscrito y estaba claro que eso nos tocaba, y así cuando depositábamos la comida en nuestras bandejas o nos retirábamos después a jugar al parchís con la limpiadora, que era un cielo y tomó partido por nosotros, lo hacíamos entre una nube de silbidos y de expresiones de mofa y desprecio, pero siempre con la cabeza bien alta, que si había que llorar había de ser luego en la habitación a solas, escuchando El loco de la colina.
Luego, a lo largo del año, y con el conocimiento -como es lógico- se irían abriendo brechas en esa férrea división.

EL CINE CARRETAS O LA HABITACIÓN DE BARBA AZUL

Yo había llegado a Madrid con un papelito en el bolsillo en el que me alguien me había apuntado la dirección del Ras, porque parecía que todo el frenesí moderno y gay y drogota -iba todo en el mismo lote- se movía en torno a ese pub que no tardaría en conocer y frecuentar -hasta hace poco ha seguido ahí, en la calle Barbieri, aunque en los últimos años ya no tenía nada que ver, la atmósfera que lo hizo célebre era, sin duda, coyuntural-.
Pero el nuevo ambiente que emergía y que nadie sabía qué forma iba a adoptar finalmente convivía en maridaje con el naufragio de la cultura homosexual franquista, la del ligue en la calle y en los retretes y donde se pudiera, y en esa escena lóbrega y de ocultación había todavía un lugar de honor para el cine Carretas.

Mis compas de la hermandad gay del colegio, algo mayores que yo y que adoptaron -casi todos- conmigo un papel protector, me debieron ver muy tiernecito y no quisieron aprovecharse del nuevo small town boy sino cogerle de la mano y darle buenos consejos:
y entre ellos había uno que era como una norma de oro, algo así como la habitación donde las esposas de Barba Azul no podían acceder:
la regla era que yo no debía entrar a ese cine -ni tampoco merodear por el obelisco -un espacio muy popular de ligue radical al aire libre-,
porque lo que allí viera no formaba parte de mi mundo ni lo debía formar, al menos en ese momento, ya que me iba a impresionar negativamente esa forma de relacionarse y a mí me veían muy afectivo y con pájaros en la cabeza, con asideros y referentes de la subcultura gay incipiente, con cientos de discos y películas y libros que me servían de escudo y parapeto ante las agresiones exteriores y que me permitirían integrarme sin problemas en el mundo del Ras, de algunos bares más light que empezaba a haber en Chueca, en la esfera también de los pubs de Malasaña con la gente pasota o contestataria de mi edad, pero sorteando siempre esos últimos reductos franquistas del morbo y del miedo, aunque en realidad estaba todo más entremezclado de lo que a primera vista pudiera parecer, y como en un laberinto de los espejos de la feria las apariencias engañaran y los vericuetos se confundieran.


Pero el caso es que me intrigaba mucho cómo sería franquear aquella puerta por la que, si uno se acercaba, veía pasar a hombres de toda condición desde tempranas horas de la mañana.

Nunca lo hice.

No recuerdo cuándo fue que cerró y se abrió un bingo en su lugar -cuya puerta veo ahora cada día-, y yo seguí los consejos de mis hermanas mayores y adopté otra ruta de entrada sin duda para llegar al mismo sitio, pero de una manera quizá menos abrupta.


Sería por esa época cuando se abrieron en España las primeras salas X y a mí, que en su momento flipé con las ´S´ -sobre todo con Simón Andreu y Patxi Andión, que me turbaban hasta lo indecible-, me llamaron cómo no la atención y recuerdo con nitidez las dos primeras a las que acudí. La number one fue en Barcelona, yo me hallaba allí de paso y para aprovechar las horas que tenía antes de coger un autobús no se me ocurrió otra cosa -en vez de visitar la Sagrada Familia o tantos otros lugares- que meterme en una sala a ver Aerolíneas sexuales, una película jocosa que me impresionó vivamente en un cine que debía estar por las Ramblas, aunque no estoy muy seguro.

Y la segunda fue en Madrid, en el pasaje subterráneo que une la Plaza de los Cubos con Martín de los Heros -donde ahora se hallan los Renoir Princesa y al lado de donde entonces estaba la Voltereta-, en un complejo de dos salas, yo no sé si elegí la A o la B, sí recuerdo que la peli se llamaba Interludio de deseo y que me llamó la atención ese nombre como de película de Bergman o de Antonioni y tal vez por eso me incliné por ella, y lo que más recuerdo es que la taquillera, una señora mayor, me dijo sonriente, como si esa situación fuera lo más natural del mundo:

-"¿Cuál quiere ver, Interludio de deseo?"
-Síii.. respondí por lo bajo y avergonzado metiéndome ya sin más preámbulo en el cine, donde en el pasillo alguien se rozó intencionadamente conmigo, aunque las salas X entonces eran totalmente de luxe y no había jaleo en las butacas, que estaban llenas de ejecutivos encorbatados leyendo el ABC.

((Las imágenes: la emocionante escultura de Rodrigo Rodrigo y Manuel, complemento al cómic Manuel no está solo que se publicó por entregas en La Luna de Madrid.
Dos portadas de esa revista, entre ellas la de su número uno.
El cómic Fatestaynight y la película Elephant.
Una sala X perdida que no sé dónde estará, aparte del cartel de La otra alcoba, con Amparo Muñoz, Patxi Andión y Simón Andreu.
Y una foto de la Plaza de los Cubos madrileña que he conseguido en la página Moviendo cubos, el único blog con ocho esquinas.

¡Ah!, y en la barra de vídeo renovamos con Niños Mutantes y su nueva canción, Te favorece tanto estar callada. Besos, buen fin de semana)).

21 comentarios:

Champy dijo...

Que barbaro, realmente me has sorprendido, indendiente de lo que me comentas sobre Gong... esto que has hecho... me siento algo identificado... estos estilos tan autènticos deben valorarse, yo lo he intentado varias veces, sin este alcance por supuesto...

Como aqui...

http://champy-decomalaamacondo.blogspot.com/2008_02_01_archive.html

Aqui me vas a tener un rato recorriendote.

Saludos.

Senses & Nonsenses dijo...

a mí tb me ponía mucho simón andreu, pero mucho. sobre todo recuerdo 'los placeres ocultos'. en todos los sitios los cines han sido claves en nuestra educación sexual. tu hermana mayor un poco tiquismiquis...
la primera vez que me metió un tío mano en el cine fue con woody allen y el dormilón (me acuerdo de todas).
y aquí no lo puedo contar, pero en fuego eterno con angela molina e imanol arias, la primera vez que...

oye, por cierto, que me encanta la primera imagen, jajaja

un abrazo.

Pasaelmocho dijo...

Gracias por el post, me ha remontadoa viejos tiempos, yo tampoco entré en el Carretas...

Te robo el cuento de Barbazul para mi blog de ópera :-P

HAL 9000 dijo...

Hola qué tal, no había tenido tiempo de leerte, me agrada tu blog.

¡Uy!, los cines, aquí solo hay uno (muy cutre por cierto), tenía 15 cuando entré por primera vez, ¿cómo la ves?

Jeje!, saludos y que estés muy bien.

¡Uy!, "El Resplandor", de mis películas favoritas.

P.D. ¿Por qué la imagen de "Elefante"?

pe-jota dijo...

Si disfruto como un enano leyéndote hoy aún más, parece la memoria de toda una generación, los que andamos por los....., que coño se puede decir !!!!!, cuarenta, crecimos entre dos aguas, y mirando atrás fueron momentos muy especiales.

Alx Atwaters Daza dijo...

Huummm, es interesante el interludio, los preliminares, leerte, explorar lo que has escrito... es decir, todo lo que viene antes es tan importante como el acto y lo que viene después...

Un abrazo en el medio

Arturo dijo...

Hola, Justo: Tu comentario en mi blog me ha traído aquí. Tras haber leído con interés tu entretenida crónica madrileña, me sorprende que no hayas despotricado contra el perdido y atormentado Rufino. Voy a explorar un poco más este lugar, que me gusta. Saludos desde Mal.

PasaelMocho dijo...

Totalmente de aucerdo con el comentario de pe-jota: Entre dos aguas.

Niños durante el franquismo, demasiado jóvenes para la movida y posteriormente demasiado mayores para la explosión total y la especialización ambiental.

Ahora, que nos quiten lo bailao.

Justo dijo...

Eso de "aquí me vas a tener un rato recorriéndote" me ha gustado mucho, Champy, suena a canción desatada de Miguel Gallardo: cómo se nota la buena impronta que va dejando tu chinita -y también lo de "un abrazo en el medio" de Alx Atwaters: ¡vaya unas cosas que me decís!-. Muchas gracias a los dos.-

Senses: has de contarnos sin recato ni demora lo que aconteció en la proyección de "Fuego eterno", en qué cine fue y todo lo demás; y si te da apuro, me lo cuentas a mí en exclusiva en mi correo, que yo ya luego daré cuenta, a Ripley al primero, que ya veo que te la pasas en su blog, jaja..
¿Mis hermanas tiquismiquis? No, sólo querían resguardarme un poco, echarme una manta por encima para que no me resfriara a destiempo, porque me veían mimosín de la pradera.

Mochito, aprovecho para decir que esa portada increíble de cuento del Barba Azul de Perrault -la portada y lo que había dentro- anduvo por mi casa hace mucho tiempo. Está muy bien compaginar la ópera con la Monja Enana, a lo mejor no hay tanta distancia.
De lo que decís sí, pero.. la movida sí creo me pilló en su momento -eso sí, de estudiante sin un duro, como tantos otros- pero me siento partícipe, y heredero: lo mismo es que soy un poco "mayora" que tú.

No sólo "El resplandor", compartimos bastantes más películas, Hal. ¿El cine porno a los 15? No seré yo quien lo critique. Puse la foto de "Elefante" -es curioso, aquí no se molestaron en traducir, se quedó en "Elephant"- porque aparte de ser muy sugerente la relacionaba con confidencias, amigos a medio hacer, secretos, promesas, miedos, deseos.

Bienvenido a ti y a Arturo, claro que me di cuenta de qué pie cojeaba Rufino, y en ese sentido va el comentario que te expuse, pero tampoco me quise cebar con él, es un poco previsible y casi digno de compasión, como aquel de la canción de Luz que llevaba, por cierto, "por fuera La Luna, dentro el ABC".

Y Pe-Jota: un abrazo muy fuerte, me encanta que te haya gustado. Claro que fueron momentos especiales los nuestros -y en realidad los de todo el mundo, sólo falta saber apreciarlos-: yo no los cambio.

Carmen dijo...

¡Qué recuerdos del Madrid que no conocí! Yo soy de allí y aún era una mocita por desarrollar cuando me tuve que venir a Andalucía, pero recuerdo la revista La Luna y alrededores. Por supuesto, nada sabía del ambiente gay de entonces, pero sí que cuando pasaba por la calle Carretas, a mis 16 añitos, miraba a la entrada del cine como quien mira la puerta del Infierno. Me moceé entre San Mateo 6 y algunos escaparates de la C/ Almirante en los tiempos que no me podía permitir ni un mísero colín y recuerdo la exposición que más me marcó entonces; pasé allí más de dos horas y jamás he vuelto a sentirme tan bien (y mira que he visto después), tal vez tú la recuerdes: "Madrid, Madrid" en Colón. ¿Quien sabe? tal vez nos cruzamos.

Gracias por la visita. Del baño de Lucas a Viruta... no está mal el salto. Nos unen los bichos.

Precisamente... te recomiendo el blog de un chico peruano, que escribe como los ángeles y siente como los demonios. Creo que tanto él, como tú y yo, tenemos gustos parecidos. Se llama Vicho, con V.

Ahí va:
http://vichoescribe.blogspot.com

Un placer descubrirte.

Senses & Nonsenses dijo...

sólo lo contaré en presencia de mis abogados. ;-))

un abrazo.

El Deme dijo...

La Luna de Madrid y Madrid Me Mata, impresionantes biblias de aquellos tiempos, de la segunda recuerdo un reportaje de Alaska vestida de primera comunión. Mis películas morbosas de la época fueron La mujer del ministro (Amparo Muñoz),La criatura (Ana Belén) y El perro (mi primer desnudo masculino en el cine, corriendo por el campo...)

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Jo, Justo, te he descubierto tarde pero bien: Debo reconocer que el "Ras" fue el primer sitio de ambiente en el que entré en mi vida...Yo aún no estudiaba una carrera, sino segundo o tercero de Bup, horrorizado, lleno de miedo...acompañado de amigos más mayores, porque supongo que yo solito no me hubiera atrevido...pero es el sitio más divertido que recuerdo de nunca (también con más miedo en el cuerpo, jejje).
"Elephant" es una de las pelis más inquietantes que he visto, y más perfectas visualmente, y eso que es corta, se hace corta, pero es bastante demoledora...
Y Simón Andreu tb me ponía, uyyyy que si me ponía, ¡qué guapo!
Un saludo, majo.

combatientes70 dijo...

Hola Justo... menudo artículo... cuántos recuerdos... yo llegué a Madrid algo más tarde... 1989... estudié ciencias de la información y estaba en un colegio mayor "el alcalá" donde no había salón de actos pero sí capilla... bueno mis recuerdos del colegio no son negativos porque pasaba de todo... yo vivía allí pero hacía lo que me daba la real gana... supongo que me criticaban por maricón, yonqui... cocainómano... vampiro... y yo que sé cuantas cosas... más... hice algún amigo, uno de ellos sigue siéndolo hoy en día... y otro me lo suelo encontrar por la noche madrileña de chueca muy de cuando en cuando... era el fin de los ochenta, de la famosa movida sólo conocí los restos y eso era mucho yonki y mucha mentira... recuerdo mis primeros bares de ambiente... el metal, el crussin (que creo que sigue abierto)... y yo con la sensación de que me iban a follar vivo y al final no me follaba nadie... la verdad es que fueron unos años divertidos... recuerdo como hacía para colarme en los estrenos de Almodóvar, como me cruzaba, de vez en cuando, con mi admirado Carlos Berlanga en un local que se llamaba la Mala Fama... noches de excesos en el Archy... o en la via lactea... el cine carretas nunca lo pisé y mira que me daba morbo pero también miedo... y los cines X de la plza de los cubos ya eran de versión original y se llamaban los lumiere...creo... Madrid se fue globalizando por esos años... y yo lo abandoné por una sevilla post expo... pero esa es otra historia... y cuando volví a la capital de reino, con la llegada del nuevo milenio... Chueca era el barrio más gay de la vieja Europa y todo un parque temático... mil saludos...

Champy dijo...

Es rico y grato leer toda esta serie de afectuosos comentarios sobre una época maravillosa, me encanta tu generación y tu grupo de amistades blogeras.

Un besote.

MANUEL DELGADO dijo...

Cómo me habría gustado irme a estudiar a Madrid en el 84, en lugar de a Cáceres! Me has dado mucha envidia!

Disculpa tanto silencio, estoy más liado que nunca.

besinos

RFP dijo...

Tu comentario en uno de mis blogs me trae aquí, sobre todo para agradecértelo. Gracias a que toda mi familia y amigos han decidido venir a visitarme a la vez no he podido explorar mucho del tuyo, pero lo que he visto me inspira, aunque, como casi siempre me pasa, me siento demasiado joven e inculto. Sólo dos dudas, absolutamente frívolas, de momento: ¿Quién es el maromo que está encima de Noriega? ¿Dónde se compra uno de esos? Volveré en cuanto recupere mi vida, cosa que espero suceda pronto.

Justo dijo...

Pues no me acuerdo de la exposición "Madrid, Madrid", pero vete a saber, Carmen, lo mismo estuve. ¡Tu Viruta es un encanto! Gracias por la recomendación de Vicho, he leído algo de él y escribe muy bien. Bienvenida.

Deme, me acuerdo de una tía mía comentando que sus amigas le habían dicho que en una película que se llamaba "El perro" salía un hombre desnudo, y qué dónde íbamos a ir a parar.. pero eso creo que fue un poco antes. ¿Sabes que tenemos otro bloguero de la Facultad? Antonio combatientes 70: menuda panda los que hemos salido de ahí.
Lo que siento es haberme perdido el local La Mala Fama, me hubiera gustado conocerlo, o ver a Ripley atemorizado entrando en Ras ¿con cresta o sin ella?

Un abrazo a todos, incluyendo a mi querido Manuel y a RFP. El maromazo que hay arriba de Noriega -bueno, ahora he puesto a Bardem- es Chris Evans, la antorcha humana, un pedazo de tío que nos trae locos, y como dicen en los culebrones "sin regreso". No está a la venta.

Madame X dijo...

Eres todo un hallazgo. Has contado con mucha ternura un tiempo que no debió ser fácil, aunque sí intenso. Desde otra óptica, las chicas también intentábamos abatir barreras. Somos de la misma quinta, así que recuerdo bien esos tiempos y ese Madrid.

Un placer leerte.

X

Justo dijo...

Bueno, X, más intenso que difícil.

¡Ay las chicas! Pues claro que rompíais barreras, más que nadie, desde muchas ópticas, todos mis recuerdos de entonces van ligados a ellas, a vosotras, que le distéis sentido.

Mi más cordial bienvenida

archer dijo...

Memorables son aquellos sitios de "cruising" que abundaban por Madrid y que siempre han dado un servicio (somos todos conocedores de que el tipo de hombres que suele frecuentar estos sitios tienen normalmente una doble vida).

El cine Carretas debería ser un hervidero y lo del Obelisco, que yo sí llegué a conocerlo, era de lo más light que te podías encontrar por entonces y muchas veces sorpresas te daba la vida e igual te pedían que reembolsaras.

Saludos campeón!!