lunes, 2 de marzo de 2009

YOLANDA CASTAÑO: AS BATALLAS LE SENTAN TAN BEN



Joven, moderna, gallega, egoísta, atrevida, ambiciosa. Poeta poetisa. ¿Profunda? Alguien que se preocupa de quién ha de preservar los contornos de la conciencia a la fuerza ha de serlo.

Se falase de ti non pronunciaría
as sílabas supremas
pero bicas ben e gústame estar contigo.
O meu verde co teu azul.
Delirio de ramas.
O meu verde co teu azul.

Abstéñome de pronunciar esas sílabas sublimes
pero gústame cómo abrazas e o teu pelo fai xogo co meu vestido.
Os teus dedos patinan nas miñas medias.
O meu verde co teu azul.


***

Si hablase de tí no pronunciaría
las sílabas supremas
pero besas bien y me gusta estar contigo.
Mi verde con tu azul.
Delirio de ramas.
Mi verde con tu azul.

Me abstengo de pronunciar esas sílabas sublimes
pero me gusta cómo abrazas y tu pelo hace juego con mi vestido.
Tus dedos patinan en mis medias.
Mi verde con tu azul.

____________________________



Quén preservará todos os contornos da conciencia.
Quén ha de revelar o meu nome descoñecido,
o meu impúdico nome que codifica e devora.
Quén pode prescribir tantos equívocos moldes
por encima desta fiestra construída polo corpo.
Quén haberá que incorpore esta razón esta memoria
cara un ciclo impertérrito de tebras e de luz?


***

Quién preservará todos los contornos de la conciencia.
Quién ha de revelar mi nombre desconocido,
mi impúdico nombre que codifica y devora.
Quién puede prescribir tantos equívocos moldes
por encima de este balcón construído por el cuerpo.
Quién habrá que incorpore esta razón esta memoria
para un ciclo impertérrito de tinieblas y de luz?



(Del libro Delicia, 1998)

Faltamos a clase. Cómo me buceas.
Faime o que sabes que me gusta que me fagas.
Cociñándome a túa hipérbole
a un fogo mui lento.

Cando as nosas emocións
xa nos doen de tanto usalas,
de alritadas e enroxecidas, que tanto pagaron a pena.
Cómeo todo, meu ben, como cando eras pequeno,
e apertámonos moito
para que non caiba máis nada.

A miña obsesión por esa melena,
acibeche vertical que che abriga toda a espalda,
unha relixión de 68 centímetros; para que vexas.
A túa posesividade coñece as miñas formas.

Fálasme de cousas de maiores.
Tiven que engulirte na miña cabeza.
Logo comezamos a ,e fixéchesme ,
e puxéchesme o como se fose unha .
Un asunto de sintonías, e non sei como é que o fas tan ben.

Xa nos saen todos os cadros máis bonitos.
Se che dá por arrodearme de velas eclesiásticas.
Amarrándote con cordas e coas miñas dotes de quecer
por iso pido a insolencia de que ti me necesites.



Faltamos a clase. Cómo me buceas.
Hazme lo que sabes que me gusta que me hagas.
Cocinándome tu hipérbole
a un fuego muy lento.

Cuando nuestras emociones
ya nos duelen de tanto usarlas,
de irritadas y enrojecidas, que tanto valieron la pena.
Cómetelo todo, mi bien, como cuando eras pequeño,
y nos apretamos mucho
para que no quepa más nada.

Mi obsesión por esa melena,
azabache vertical que te abriga toda la espalda,
una religión de 68 centímetros; para que veas.
Tu posesividad conoce mis formas.

Me hablas de cosas de mayores.
Tuve que engullirte en mi cabeza.
Luego comenzamos a , y me hiciste ,
y me pusiste el como si fuese una .
Un asunto de sintonías, y no sé cómo es que lo haces tan bien.

Ya nos salen todos los cuadros más bonitos.
Si se te dá por rodearme de velas eclesiásticas.
Amarrándote con cuerdas y con mis dotes de incendiar
por eso pido la insolencia de que tú me necesites.


____________________________



Que non morran as batallas que me sentan tan ben.
Decido se traducirás os meus acenos profundos,
se encolaremos os nosos nocellos, decido a nosa voráxine.
Ti queres que te aperte forte
e xa sabes ónde está o teu sitio.
Falándonos das arborescencias que aniñan detrás dos abrazos.

O teu fráxil van xemelgo e inimigo,
e sentiámonos case como se anovasemos os nosos membros.
Queres que te aperte forte,
pides que me deixe facer cousas,
decido se visitarás
a fame violenta do meu corpo.

O intraxuste fero e único.
A miña capacidade de ornamentación.
Mentres escribimos as páxinas máis bárbaras para que ocupes
o teu sitio que está
entre o chan e o meu ventre.


***


Que no mueran las batallas que me sientan tan bien.
Decido si traducirás mis gestos profundos,
si encolaremos nuestros tobillos, decido nuestra vorágine.
Tú quieres que te abrace fuerte
y ya sabes dónde está tu sitio.
Hablándonos de las arborescencias que anidan detrás de los abrazos.

Tu frágil cintura gemela y enemiga,
y nos sentíamos casi como si renovásemos nuestros miembros.
Quieres que te apriete fuerte,
pides que me deje hacer cosas,
decido si visitarás
el hambre violenta de mi cuerpo.
El intrajuste fiero y único.
Mi capacidad de ornamentación.
Mientras escribimos las páginas más bárbaras para que ocupes
tu sitio que está
entre el suelo y mi vientre.


(Del libro Vivimos no ciclo das Erofanías, 1998)


Yolanda Castaño (Santiago de Compostela, 1977), poetisa / Ha obtenido cierta repercusión con su O Libro da Egoísta.

La acabo, como quien dice, de conocer, aunque por lo que he podido husmear parece que es ya todo un personaje -y controvertido- en Galicia, donde incluso le han dedicado un espacio gráfico con vestidos a lo Mariquita Pérez que por lo visto a ella le ha sentado fatal.
A mí me interesa la imagen que da de ella misma, pero sobre todo cómo escribe en su bella lengua y cómo se autorrecita, y por eso la he traído para Korador.

(La primera foto es de Ren Rox, la que hay sobre estas líneas de Xulio Villarino; las otras no he logrado averiguarlo).

VIDEO POEMA EGOÍSTA / YOLANDA CASTAÑO


A Yolanda

Pero eu, filla das miñas fillas, hei desmantelar a golpe de deslumbramentos esta aciaga militancia dunha yolanda emigrante de min. Eu, a soberana estéril, a por desgracia egoísta. Debo tasar a dose exacta de memoria e esquezo. Así a miña visión da vereda é un rostro dende atrás. Todas as escuras raigames que se nacen en min. Non hai dirección que non me conteña, raza que non en min se comece e filas de díxitos extendendo para min os seus dedos ferais. O que interesa son os meus pasos. Coma un bosque de símbolos do que a miña ignorancia é significativa. Moito deixarse a pel pero eu non quixen aprender a chegar. Xardín exiguo, vento pechado de mans, infinita cuadrícula. Renuncio ó lugar do alento. Quero aprender a saír.

Hai tempo que un animal vive nutríndose do esquezo. Pero eu son a ventrílocua, eu, a tirana louca, a analfabeta. Co magnífico libro das venturas agochado na vulva. A que non comprendeu nada pero sentiuno todo. Son a ventrílocua, a que corre cantando polos corredores de chumbo, con voz de pizarra. E abortar foi unha obriga, unha necesidade fonda, un desafío. Para cando o pálido manto da miña memoria se vai cubrindo desta pel que eu serei. Que todas as noites con devoción escribo arrebatadoras cartas de amor e nas madrugadas panexíricos a esta yolanda mesquiña, que sabe venderse e coñece o final.

Son eu na cripta e o meu nome dentro debuxado de tiza. Habitacións concéntricas. Que a miña intelixencia non compre o meu sentido. O tacto, o privilexio, as ganas de tirarse. Nin a miña cabeza será escrava do meu orgullo. Yolanda a soldada, a comerciante. Porque eu son a que nin agarda. Son o auriga do ardente carro. A egoísta porque está soa. Que tanta calamidade me satisface, porque a miña beleza fundará dinastías. E entón será ir cunha minuciosidade de devota recolleitando eses minúsculos e ditosos pedaciños de espello roto que eu son. Yolanda farame un fogar paupérrimo entre os seus brazos de mundo e así aprenderei a inenarrable alegría de ter casa.

E entón virá ese postrímero advento e A VerbA farase carne. E eu direi: " Eu son a da única estirpe de Adnaloy, a que extenderá os seus dedos flamíxeros sobre o horizonte, a que baixará e despois se despoxará do seu manto e vestirá un saial, e logo reclinarase e dará de comer o seu corazón ás bestas”.


***


A Yolanda

Pero yo, hija de mis hijas, he de desmantelar a golpe de deslumbramientos esta aciaga militancia de una yolanda emigrante de mí. Yo, la soberana estéril, la por desgracia egoísta. Debo tasar la dosis exacta de memoria y olvido. Así mi visión de la vereda es un rostro desde atrás. Todas las oscuras raigambres que se nacen en mí. No hay dirección que no me contenga, raza que no en mí se comience y filas de dígitos extendiendo para mí sus dedos ferales. Lo que interesa son mis pasos. Como un bosque de símbolos del que mi ignorancia es significativa. Mucho dejarse la piel pero yo no quise aprender a llegar. Jardín exiguo, viento cerrado de manos, infinita cuadrícula. Renuncio al lugar del aliento. Quiero aprender a salir.

Hace tiempo que un animal vive nutriéndose del olvido. Pero yo soy la ventrílocua, yo, la tirana loca, la analfabeta. Con el magnífico libro de las venturas agazapado en la vulva. La que no comprendió nada pero lo sintió todo. Soy la ventrílocua, la que corre cantando por los pasillos de plomo, con voz de pizarra. Y abortar fue un deber, una grave necesidad, un desafío. Para cuando el pálido manto de mi memoria se va cubriendo de esta piel que yo seré. Que todas las noches con devoción escribo arrebatadoras cartas de amor y en las madrugadas panegíricos a esta yolanda mezquina, que sabe venderse y conoce el final.

Soy yo en la cripta y mi nombre dentro dibujado de tiza. Habitaciones concéntricas. Que mi inteligencia no compre mi sentido. El tacto, el privilegio, las ganas de tirarse. Ni tampoco mi cabeza será esclava de mi orgullo. Yolanda la soldada, la comerciante. Porque yo soy la que ni espera. Soy el auriga del ardiente carro. La egoísta porque está sola. Que tanta calamidad me satisface, porque sí mi belleza fundará dinastías. Y entonces será ir con una minuciosidad de devota recogiendo esos minúsculos y dichosos pedacitos de espejo roto que soy. Yolanda me hará un hogar paupérrimo entre sus brazos de mundo y así aprenderé la inenarrable alegría de tener casa.

Y entonces vendrá ese postrímero adviento y La VerbA se hará carne. Y diré: "Yo soy la de la única estirpe de Adnaloy, la que extenderá sus dedos flamígeros sobre el horizonte, la que bajará y después se despojará de su manto y vestirá un sayal, y luego se reclinará y dará de comer su corazón a las bestias".


Extraído de "El libro de la Egoísta". Yolanda Castaño. (O libro da Egoísta, 2003)

7 comentarios:

Madame X dijo...

Para que luego digan que no existen. Como diría un gallego... las meigas: haberlas, haylas. Y para muestra, tu entrada.

Como una meiga como dios manda, nos hechiza con su belleza y con su palabra. Usa versos en lugar de pócimas. Me pregunto ¿qué será más venenoso?

Que tengas un bonito lunes.

Madame X dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
senses or nonsenses dijo...

me ha gustado eso de cocinar la hipérbole a fuego lento, ...y que un animal vive nutriéndose del olvido. pero no encuentro el mood adecuado para disfrutarla. hoy, al menos. he tenido que pasar rápido por el "que no mueran las batallas que me sientan tan bien". mucha votación este fin de semana, que si eurovisión, que si lo otro. estoy resacoso...
pero me ha parecido una propuesta muy original. me ha sorprendido.

un beso.

El Deme dijo...

Poesía gallega contemporánea, no está mal la propuesta, siempre sorprendiéndonos, Justo.

El Deme dijo...

El secreto de mis comentarios es justamente ese: contar lo que veo, pero sin decir si me ha gustado o no, porque prefiero que la gente decida por sí misma. Los hombres que no amaban a las mujeres me parece un poco pesada, un thriller peliculero (como acaba de ocurrir en Suecia), con demasiados nombres y demasiados asesinatos sin consecuencias policiales. ¿Ya estás en París?

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

No conocía a Yolanda Castaño, me parece una propuesta muy interesante, muy en la onda de los grandes líricos gallegos. Bueno ellos no tienen "saudade", tienen "morriña". A veces, no es que no quiera, es que no me da tiempo a comentar todas las entradas, pero voy poco a poco. Esto que dice Deme, es el estilo magnífico de las críticas del mítico Alfonso Sánchez, que nunca ponía ni demasiado bien, ni demasiado mal una peli, sólo daba pistas para personas inteligentes, para leer entre líneas, me gusta.
Besotes.

Justo dijo...

El estilo de Deme es muy elegante, y difícil de conseguir, esa mesura dice mucho de él, y de su filosofía. Bueno, qué te voy a contar, los dos somos fans.

(No te preocupes, Ripley, a mí me pasa igual, no doy abasto, literalmente ver todos los blogs, tendría que dejar mi vida aparte...)

Un abrazo