domingo, 7 de octubre de 2007

UNA TARDE-NOCHE EN EL EXPERIMENTACLUB


El viernes pasamos la tarde-noche en el Experimentaclub'07 de La Casa Encendida. Esto es lo que dimos de sí:


-De entrada vimos Uncommon sounds, un proyecto documental todavía en desarrollo, realizado por Xabier Erkizia y Dimitris Kariofilis -quienes luego llevarían a cabo por separado su performance, en la misma sala de audiovisuales-. Se trata de una reflexión teórica sobre la experimentación sonora y sobre el sonido en abstracto, muy interesante, con retazos de entrevistas a distintos músicos -por ejemplo, se comparan los atributos del sonido con los de la luz, se divaga sobre los samplings : me gustó la definición de éstos como citas sonoras.

-Faktor Bossar. Dúo compuesto por el suizo Markus Breuss y la japonesa Tsukiko Amakawa, absolutamente eclécticos, lo cual es su virtud y su principal defecto, porque si bien en determinados momentos cautivaron -esa irrupción de ella con el piano- en general cunde el desconcierto ante semejante amalgama -claro, que quizá sea lo que pretenden-. Tsukiko, multi-instrumentista avezada, nos demostró por qué se dice siempre que la mujer puede hacer con acierto más de una cosa a la vez: no paró un minuto.

-Xabier Erkizia. En una sala totalmente oscura este músico y productor vasco se concentró y reclinó de tal manera sobre sus aparatos eléctricos que nos dio la sensación de que estaba generando, en ese sagrado momento, el sonido primigenio, la fuente eterna que permanece y de la que todo mana. Profundo. Me transmitió y dejó con gana de más.

-ILIOS. Dimitris Kariofilis es un músico griego afincado en España -habla el idioma a la perfección, pero su físico delata con suavidad su procedencia: esos ojos almendrados, pelo castaño tirando a claro, mirada rasgada, elegancia milenaria..., me encantan los helenos-.
Puso en escena su obra, algo kubrickiana, Telos, sonora y visual. Hay otros mundos, pero están en éste, sería su máxima: el desenlace al que llegamos, guiados por su sabia e implacable mano, es atroz. Dimitris nos mantuvo en zozobra, y más que hubiéramos estado si no se hubieran producido constantes interferencias que, por el abrir y cerrar de la puerta, llegaban procedentes de otra sala, aquella en que las japonesas Crossbred practicaban, frente a frente, su ruidismo electrónico. Pero fue una auténtica aventura sumergirse en la atmósfera Ilios. Mi más entusiasta enhorabuena a él y a Xabier.

Como el festival se compone de eventos paralelos no pudimos disfrutar del trabajo de Crossbred, que tuvo lugar en el futurista Espacio E, ni del de los argentinos Frikstailers, que de entrada aparecían como lo más petardo de la jornada, pero... teníamos que cenar. -Por cierto que en el bar de Embajadores donde tomamos algo me pareció que un chico que había al lado era Pau Roca, el actor que hace de Aparisi en la entrañable película Pactar con el gato, y estuve tentado de decirle algo pero no estaba seguro.. y al final se fue-.


El fin de fiesta fue en el patio -un lugar ideal para conciertos, espacio no muy grande, techo elevadísimo, cantina minimal en una esquina...- con dos artistas del sello francés Active Suspension.
Hypo & EDH, chico y chica, Anthony y Emmanuelle, calentaron motores y nos obsequiaron con algunos momentos brillantes y de alguna manera pop, -bueno, inteligente electropop de bolsillo es la definición oficial: a mí me gustó mucho-, y la sorpresa llegó cuando un tipo curioso que había debajo de la mesa de trabajo -JA bromeaba diciendo que se la estaba chupando a Anthony- se irguió resultando ser O. Lamm, la estrella final del show, que nada más comenzar pidió a la gente que estaba sentada en el suelo que se pusiera de pie, aunque creo que lo hubieran hecho igualmente enseguida, tan fuerte fue la potencia rítmica que nos transmitió, sin ningún tipo de tregua.

El parisino nos llevó al regocijo rítmico y al desenfreno, convirtiendo el patio en una sesión dancefloor absolutamente imposible de explicar en palabras, una gozada sonora que él define como sexy noisy snowy y que si por él hubiera sido -y ni os cuento por parte del público, que estaba entusiasmado- se hubiera alargado más, pero... la organización era muy estricta. Coitus interruptus general, en lo más alto de la noche.

((La suerte es que a mi chico y a mí nos encanta la música electrónica -de hecho hasta discutimos sobre a quién de los dos le gusta más, ya veis qué desocupo-, por lo que no tenemos duda a la hora de asistir a estos saraos en los que disfrutamos más que un tonto con una tiza. Y luego están las modernas -chicas y chicos, claro- que acuden, las bailonas y las que marcan distancia, serenas y concentradas, es el ambiente ideal que no me cansa, y a JA le da por analizar el porqué de los motivos de alguna de las personas que acuden al evento, guiado por su atuendo y su actitud, y claro nos reímos mucho -ayer había una chica de vestido estampado rojo y blanco que era un filón- pero no penséis que somos criticonas, que lo hacemos con cariño, y a saber de nosotras qué dirán, el otro día seguro que nada malo, porque estábamos radiantes, bueno yo un poco mosca porque no me dejaban hacer fotos con flash y las que saqué, que podéis ver aquí, lo suyo me costaron. Cuando nos marchábamos, aún en trance hipnótico, nos dimos cuenta de que, aparte de modernas, el patio se había llenado de japonesas que no paraban de hacerse fotos. Besos. Ah, en la videoteca os cuelgo vídeos de O. Lamm, de su disco Monolith,¡qué fiera!))