sábado, 2 de marzo de 2013

LA VIOLETERA SE PLANTA EN JARRAS

Como aves precursoras de primavera, en Madrid aparecen las violeteras...

La Violetera que hoy nos ocupa fue emplazada, en los primeros 90, en la confluencia de Alcalá con Gran Vía, siendo desde el primer momento objeto de una agria y politizada controversia, que debió dejar estupefacto a su autor, Santiago de Santiago. Identificada con la etapa casposa del alcalde Álvarez del Manzano, la pobre y recoleta escultura hubo de sufrir injustos embates, como el del ex presidente de la Comunidad Joaquín Leguina, quien la acusó de ser un símbolo rancio del franquismo. Todos quisieron opinar y criticarla, pero nadie la defendía abiertamente, excepto Nacho Canut y Alaska que, con su habitual vocación de ir a la contra, adoptaron su causa desde el mensual gay Zero.

Hasta que, inopinadamente, con nocturnidad y alevosía, la Violetera desapareció del mobiliario urbano y anduvo perdida en oscuros almacenes municipales durante un par de interminables años. Nadie se inquietó por su suerte.

Y con tanta discreción como se fue, volvió. Amilanada. A un rincón popular y muy querido por los madrileños, menos pomposo, para no molestar a nadie, abriendo la puerta de los jardincillos de las Vistillas, enraizada en la esencia de la ciudad que la había rechazado, oliendo a gallinejas, su rostro impertérrito ante el griterío de los chavales, el rugido del botellón y la amenaza de crear una Ciudad Vaticana en derredor. Dejó de ser noticia.



Ahora ella piensa que, tras tanto escuchar, le ha llegado el momento de hablar. Se ha ganado ese derecho, ya lo creo.

La Violetera ha rezumado rebeldía en este tiempo. Su gesto ha cambiado, ya no se la ve amedrentada, tan poquita cosa, diríase que se yergue chulapona por primera vez, engreída y descreída, ahora va a cantar las cuarenta hasta al lucerito del alba, aunque de momento ha decidido empezar por la casta de quienes la gestaron, los políticos conservadores que no supieron ni quisieron defenderla, ¡y eso que la trajeron al mundo! "Pero ya verás, ya verás", musita, "cuando empiece a dar caña a los otros, porque yo bipartidista es lo que no soy, mucha calle es lo que yo tengo para que le vengan a chulear a una".

La adoro.

11 comentarios:

AlexCerati dijo...

Me suena un poco como a la historia de la Diana Cazadora acá en DF. Tuvo arte y censura. Ahora es socorrida en marchas y plantones.

Por cierto, ¿qué significa chalupona? Nunca había escuchado esa palabra...

Sufur dijo...

¿Sabes que ya no habrá primavera,
si tú no estás aquí, violetera?

A mí me gusta. Será que siempre he sido un poco rancio

Javier Arnott Álvarez dijo...

Podemos hacer dos valoraciones, la escultórica y la política. A mi me interesa la primera, y sinceramente lo veo un tanto Camp, pero para gustos colores que se acostumbra a decir.

Uno dijo...

Como ave precursora de primavera en Madrid reaparece la violetera. No sabía yo donde se había metido. A mi me parecía de pel-las que la violetera tuviera una estátua en la calle de Alcalá con la falda almidoná. Pero, la verdad, la escultura es un truño que desmerecía en el monumental lugar donde la plantaron. Seguro que en un pequeño rincón del parque no se le notará tanto la falta de entidad artística.
Es una pena que la derecha se haya hecho con algunos símbolos tradicionales (la bandera,la violetera, la zarzuela) y a la gente hoy le den grima por asociación. Yo no me dejo.

Un abrazo

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

La Violetera es Sara Montiel, tiene otro porte, es otra cosa, mármol de Carrara, piedra. Esta escultura es que parece realmente una esteponera anoréxica. Que le guste a Alaska es indicativo, teniendo en cuenta que tiene la casa decorada mezcla "Royal Pavilion" de Brighton con el "Palacio de las Pipas":-). Ví la escultura cuando la inauguraron. Se armó una peregrinación, porque la gente quería comprobar si era tan horroroza, horroroza. Con todos mis respetos la escultura parece un regalo del Roscón del "Carrefour" :-). Con pancartas cambia, claro, parece Afrodita A :-)
¡Besos!

El Deme dijo...

Las Vistillas es un entorno superchulapón, ideal para que la Violetera se manifiesta y cante las cuarenta a las autoridades pertinentes.

Argax dijo...

Sea como sea la mujer está viviendo su vida, que la dejen en paz.

Y es que las esculturas, por mucho que queramos dejarlo pasar, tienen su vida propia.

Aquí por ejemplo, Velázquez es aficionado al fútbol y el antiguo papa, no el dimitido, el de antes, que está en un lugar muy señero, y aunque parece callado la mayor parte del tiempo, tiene una sonrisita que no me gusta un pelo, muy sarcástica, que me hace pensar que está tramando una gorda.

En fin, luchas catetas, cuando hay muchas cosas que unen, los papis del país se dedican a sembara cizaña, que les den, yo me voy a hablar con las estatuas.

Justo dijo...

ÁLEX: Bueno, la Diana Cazadora se ve más estilosa, jaja..

Es `chulapona´: pues mira, es un adjetivo que va mucho con el carácter de los mexicanos, sería alguien bien plantado, consciente de sus valores y dispuesto a realzarlos, con gracia, salero y un puntito de descaro si se tercia.

SUFUR: Di que sí, Sufurcillo.

JAVIER: Está claro que como escultura en sí no nos `mata´ a nadie, pero la pobre ha sido tan atacadita..

UNO: Sinceramente, creo que está mejor en las Vistillas, sí, mejor plantá. Allá la pobre..

En cuanto a lo de apropiarse o alejarse la derecha y la izquierda de determinados ritos o ámbitos, culpo a los talibanes de ambos bandos, no sólo a la derechona. Que les den morcilla.

Justo dijo...

RIPLEY: Jajaja.. es que no tengo nada más que decir, me ha encantado el comentario. Bueno, me quedo especialmente con lo del roscón de Carrefour y la mezcla entre el Royal Pavillion de Brighton y el Palacio de las Pipas, que no es otro que el cine Doré.

DEME: Yo creo que sí, ahí está en todo lo suyo.

ARGAX: Tienes razón, se enzarzan en estas cuestiones cuando habría tantas otras en las que podrían dar ejemplo, en vez de tanto cacarear.

Y sí, las esculturas deben tener su vida propia..

UN ABRAZO A TODOS

pon dijo...

Es muy feíta, la pobre, y se merecía más parecerse a Sarita Montiel que era sosísima pero guapísima. Debería estar en la calle de Alcalá como le corresponde, vendiendo ramitos pa lucirlos en el ojal, violetas, nardos, clavellinas o lo que se tercie. En fin, como todo lo madrileño, maltratado por quienes menos debieran. Pero da igual, anda y que les ondulen, que ya venimos de vuelta los castizos.

Anónimo dijo...

No es por casualidad que fuese en Madrid que se fraguó la famosa frase "No pasarán" y no en ninguna otra ciudad.