miércoles, 2 de abril de 2008

GIANNI BELLA, TÚ TENÍAS LA RAZÓN QUIZÁ


Fue un dardo en plena diana, uno de los primeros grandes éxitos aquí de la CBS, que a finales de los setenta se erigió como casa discográfica que marcaba la pauta en España.
De amor ya no se muere -Non si può morire dentro en italiano- triunfó de manera apabullante en el año 76, y las emisoras de onda media -discos dedicados, 40 principales en la SER: la FM tardaría aún en generalizarse- consiguieron que nos aprendiéramos de memoria la canción, entera de arriba a abajo, y la interiorizáramos tanto que la podríamos haber llevado tatuada en la piel, al modo que después nos mostró Greenaway en The pillow book.
Pero a pesar de esta escucha reiterada y compulsiva nos seguía emocionando cada vez, su brillo no se empañaba; es cierto que a mí me pilló de colegial, pero aun siendo nocillero me daba siempre una punzada dentro, un presentimiento -encerrado en mi cuarto recién estrenado, el transistor a todo volumen, tras la retahíla de dedicatorias radiadas-, el lenguaje me era familiar, como si tuviera la intención de licenciarme en breve en desamores.

Lo cierto es que fue una hermosísima canción que os propongo rememorar o descubrir ahora, eso sí, deconstruyendo, por estrofas, la letra que tanto nos impactó.


DE AMOR YA NO SE MUERE de GIANNI BELLA (Deconstruido) Si acaso nuestro amor de nuevo fracasara
tú sabes que sería lo peor que nos pasara;
lo que hubo entre los dos no se hizo en un momento
a ti no te compré, por eso no te vendo


(Nada más comenzar Gianni nos revelaba más de un dato inquietante: partía de un fracaso previo y hasta ese momento sus amores habían sido de pago, como ahora pretenden que sea casi todo. Con lo que venía a confirmarnos, por si cabía duda, que en Italia seguía imperando el estereotipo que constriñe a la mujer: o casta y pura, o de vida alegre. Y los casos intermedios provocaban todo tipo de vicisitudes, como se prueba en la canción).

Tú, tristemente tú
me dijiste cuando me alejé
que de amor ya no se muere
mas muriendo me marché

Pero estoy aquí
tras un año he comprendido que
si de amor ya no se muere
yo sin ti no viviré


(Esta primera parte es más pesimista, porque concluye diciendo "yo sin ti no viviré", lo cual plantea una contradicción irresoluble con el título de la canción. Sin embargo al final del todo se decía -y eso nos llegaba al alma- "algo en mí se morirá", colofón sin duda más poético pero que también conlleva una asunción de la derrota. Aunque visto desde la perspectiva de hoy, ¿no se cernía una sombra de amenaza en el "yo sin ti no viviré?")



Abrázame también
no importa que nos vean
si sabes que me hace tanto bien
quizás comprendas
que se han de aprovechar todos los minutos
después nos faltarán si no vivimos juntos


(Ésta era mi estrofa predilecta. Por lo que suponía de reto al qué dirán, porque es un canto al carpe diem -"se han de aprovechar todos los minutos"- y por el "si no vivimos juntos" que a mí me sonaba a gloria, porque indicaba que no hacía falta pasar por la vicaría, y eso entonces era sinónimo de libertad y de utopía.)

Tú, ¿que me ocultas tú?
si otro amor tuvieras dilo aqui
cómo cuesta confesarlo
pues te veo sonreír
No podrás mentir
tú tenías la razón quizás,
si de amor ya no se muere
algo en mí se morirá
si me dejas tú...
Nuestra historia tiene mal final
si de amor ya no se muere
algo en mí se morirá

De amor ya no se muere...



(Ah, qué interesante es este final. El desconsolado "algo en mí se morirá" introduce un matiz nuevo, pero que ya se veía venir, supone la amarga aceptación, tras un interrogatorio intimidante que parece no surte efecto y en el cual lo peor es, sin duda, el hecho de que la persona amada, en medio del drama que nos corroe, sonríe.
¡Pero es que cuando Gianni Bella se torna cínico al final afirmando, y no dudando -ya no tenemos el condicional "si"- que de amor ya no se muere en el programa de fin de año del 76 realizado por Valerio Lazarov -el del vídeo- las azafatas que al principio sonreían tímidas ahora ríen abiertamente, pimpantes, descaradas, como corroborando lo peor, dando fe notarial de la hecatombe, y arrastran al cantante en su deriva, porque la risa en su rostro adquiere un tinte perverso!
El alcance de Gianni Bella y su De amor ya no se muere es, así, mayor de lo que en un principio parecía, es como el Nietszche de la canción melódica, ya que si éste certificó la muerte de Dios, el italiano nos señaló el final de la esperanza romántica: se muere algo, sí, y hay una gran pesadumbre, pero no todo fallece -hoy, porque ese "ya no" indica que antes sí ocurría- y con esa afirmación que todo el público dio por válida feneció toda una tradición de la canción sentimental que, es verdad, apenas ha levantado cabeza desde entonces, condenada a esa medianía de ya no morir del todo por la persona amada.)

Y DE REGALO:

Marcella Bella era y es la hermana de Gianni -son los dos de la foto de arriba-, llegó a España un poco después que él y obtuvo cierta repercusión con una canción bella e intensísima en la que ambos establecían un diálogo desigual a modo de finiquito de una relación. El último abrazo. También aprendimos, de su mano, lo que nos esperaba en años venideros, anticipó la súplica de los momentos extremos, a los que supimos engalanar con el toque kitsch que ella aportó.
Por otra parte, Marcella tenía el cabello tan rizoso -y eso era un puntazo- como su hermano, llegó con una imagen vampy y pronunciaba las erres de manera irresistible.
Merece que se la escuche de nuevo, con el mismo mimo de entonces.

MARCELLA BELLA / EL ÚLTIMO ABRAZO
Ya lo sé, te has hartado de mí y quieres alejarte.
Dame tu último abrazo, que no quiero olvidar el contacto de tu cuerpo y mi cuerpo.
Tócame (me marcho vida mía) una vez nada más.
(me marcho vida mía y no quisiera) Dame tu último abrazo, y luego vete.
Yo que en un momento supe estar bajo tu peso, y aprendí a decir "te amo".
Te entregué mi cuerpo, lo tuviste entre tus manos, y él tuyo fue por siempre.

Volverás, cualquier día, lo sé. Dame tu último abrazo antes de amanecer.




Bésame, (me marcho vida mía) déjame algo de ti.
(Me marcho vida mía y no quisiera) Dame tu último abrazo, y luego vete.
Quédate un momento, que mi cuerpo está sediento de beber tu piel y amarte.
Antes de marcharte necesito acariciarte para no olvidar ya nunca...

Volverás, cualquier día, lo sé. Dame tu último abrazo antes de amanecer".

6 comentarios:

El Deme dijo...

Impagable tu entrada de Gianni Bella, sí aquella canción de los tiempos del tulicrem (lo siento, yo no era de nocilla)...
Por cierto,con los años está más interesante...

Senses & Nonsenses dijo...

jo, quizá en una tarde muy camp, y con viejas amigas, pero no puedo, hoy al menos, con este día tan primaveral. en cualquier caso, tu entrada excelente.
me encanta que te encante 'los juncos salvajes'.

un abrazo.

pe-jota dijo...

Dios!!!!!!!!!!, que manera de deconstruir un tema, y siguiendo con la nostalgia, muerto me he quedado al leer que La Bambola, es decir Patti Pravo saca un disco (CD) dedicado a ....redoble de tambores....Dalida, al fin de cuenta que son 60 años ?¿

Justo dijo...

La rivalidad tulicrem-nocilla era sana y apetitosa, y Gianni y Marcella no sé si han ganado con los años, pero se les ve muy bien.

Senses: comparto contigo la veneración a "Los juncos salvajes" -que por cierto hace mucho que no veo- y también por sus tres intérpretes a quienes les sigo la pista siempre que puedo: Elodie Bouchez, que en un momento parecía destinada a convertirse en la nueva gran actriz francesa; Gaël Morel, que sabes que también dirige -aunque yo no he logrado ver ninguna película suya- y Stéphane Rideau, que también fue protagonista con Techiné en "Lejos", en Tánger.

Lo de Patti Pravo y Dalida promete, gracias por la información, ya que desde luego pienso escucharlo. ¿Cómo no?

Un fuerte abrazo a los tres

Anónimo dijo...

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Justo dijo...

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