domingo, 6 de abril de 2008

LA SEÑORITA JULIA PROGRESA ADECUADAMENTE



La gran Maruja Torres escribía el otro día que la elección de José Bono como presidente del Congreso era un miscasting comparable al de haber optado por Marlon Brando como japonés en La casa de té de la luna de agosto. Y esa sensación tuve yo el otro día al ver en el teatro la nueva versión de La señorita Julia de August Strindberg que dirige Miguel Narros- -ya lo hizo hace medio siglo- con María Adánez y Raúl Prieto como protagonistas.

LA SEÑORITA JULIA, de AUGUST STRINDBERG.
D. Miguel Narros. Versión de Juan C. Plaza-Asperilla. Con María Adánez, Raúl Prieto, Chusa Barbero.
Teatro Fernán Gómez, Madrid.

No veo a María Adánez en el papel.
Y no tengo nada contra ella, es más, siempre me ha caído bien, me gustó mucho en El tiempo de la felicidad -donde precisamente Verónica Forqué, que hacía de madre suya, se debatía entre seguir con su familia o hacer una gira teatral haciendo de señorita Julia-, me ha divertido en Aquí no hay quien viva que, por lo menos al principio, me parecía una serie ingeniosa.

Pero La señorita Julia es desde hace tiempo un clásico universal destinado a las grandes actrices del género, aquellas capaces de transmitir todo porque el papel es muy complejo y corre el riesgo -como modestamente yo creo que aquí pasa, ya que asistimos a un barullo incomprensible y caprichoso de emociones- de no ser entendido si no es comunicado en toda su fiereza y sutileza al mismo tiempo, si su canto no nace desde dentro.

Y para eso hace falta una persona que no sólo sea una gran actriz -no pongo en duda que María Adánez lo sea o pueda llegar a serlo- sino que de alguna manera -hablo, claro, por intuición- ha de haber experimentado desde la primera línea una serie de vivencias relacionadas con la desesperación erótica y amorosa, con la insurrección social.., ha de ser mujer que beba a sorbos la vida y que coquetee con la muerte, que comience a estar de vuelta, regresando, y es probable que la delicada María Adánez no pueda regresar de un lugar en el que nunca ha estado, al que aún se dirige, y esa carencia no se puede suplir ni aun con la voluntad y el esfuerzo que ella, profesional, derrocha.





Le falta un hervor. No digo que dentro de unos años no pueda hacer una gran Señorita Julia, sin necesidad de los recursos de dramaturgia que se ven en este montaje: como ese continuo golpear una vara sobre la mesa, para que brote la agresividad o la fuerza o la rabia o la emoción que de otro modo no afloran. Y por supuesto que ese fallo no es responsabilidad de ella, que repito pone todo de su parte y hace una bella pareja con Prieto, pero, por poner un ejemplo, no se puede escribir una columna al modo de Maruja Torres, con su gracejo y su hondura y su sarcasmo, sin unas vivencias o formación similares, y así se producen los miscastings en el teatro -en el cine menos, es más fácil disimular- y en las columnas de prensa.

Claro que esta opinión mía no es compartida por casi nadie, ya que echando un vistazo a las críticas y comentarios que hay en la red todo son elogios a María Adánez, que dicen se consagra como una de nuestras grandes actrices. Seré yo el equivocado, y lo digo con humildad.




MARÍA GUERRERO, 1993

El montaje en su conjunto no me llegó, y aunque traté de no pensar en La señorita Julia que en el 93 vi de Sánchez Sinisterra en el María Guerrero -las comparaciones son odiosas, es verdad- me acordé de la sobriedad y la garra de aquel escenario, y sobre todo de la colosal Magüi Mira -ella sí una de nuestras primeras damas del teatro-, y también de Jose Coronado, que jugaba a ser el Kowalski de Un tranvía llamado deseo, y que estaba impecable como criado carnal y codicioso, creíble como hombre que hace perder los estribos y que habiendo pasado hambre aspiraba a no pasarla nunca más, y no es que Raúl Prieto no lo haga bien pero el par de dos me parecieron colegiales de la ESO que se esfuerzan y progresan adecuadamente frente a los otros bestias que serían, no ya del bachiller o BUP de antes, sino de la escuela de la calle directamente. Y eso que sobre Coronado pesaba entonces la etiqueta de galán insulso casado con Paola Dominguín y partenaire de la Pantoja en su primera película.

RAÚL PRIETO, MOLDE DE DISCÓFORO

Ya mencioné el otro día a Raúl Prieto, ahora los jueves en La señora, y protagonista de aquel divertido film, La fiesta.
Este chico tiene físico de gacela, delgadez sensualísima y fibrosa, y con su rostro anguloso compone una figura alegórica, de cánon clásico -él podría haber posado, por ejemplo, para Vitelleschi, merecería que alguien le esculpiera como discóforo-.













Raúl me encanta, eso no tiene nada que ver, es muy profesional y aporta un toque atolondrado y avieso a su papel, que hace discurrir bien, aunque se resienta de lo que es a mi juicio un montaje poco efectivo de la obra en su conjunto, ya que sucede lo peor que puede acontecer en la adaptación de un clásico: que el drama no se siente, en ningún momento, como actual, y en ese sentido no nos desembarazamos de la sensación de representación con la que ya se juega desde el prólogo, en el que los tres actores principales hablan sobre la obra que van a interpretar.



TERELE PÁVEZ, QUERIDA
((Me acuerdo estos días de Terele Pávez, la magnífica actriz, pero es un asunto muy delicado y no quisiera contribuir al morbo: paso por la Plaza de Santa Ana casi a diario, y ahora no sé qué haré para no mirar si es verdad que está, porque no me gustaría ver así a una actriz que admiro tanto, casi la única que puede decirse es de la casta de Lola Gaos.
Y vuelve después de un chorro de años Portishead y en Radio 3 no paran de decir que será el disco de 2008. La primera canción que hemos conocido está muy bien: Machine Gun. Mañana voy a Bruselas, a currar, of course. Besos por doquier.))


MACHINE GUN / PORTISHEAD

7 comentarios:

Fernando dijo...

¡Hola!

Pobre Terele...en la calle.

Por cierto, "El tiempo de la Felicidad" la emitieron anoche, o el viernes jajajajaja

Me encantaría ver a María en el teatro a ver que tal. A mi me cae muy simpática también.

¡Bye y buen viaje!

pe-jota dijo...

Realmente no me imagino a María Adánez interpretando ese papel !!!

A veces España es más madrastra que madre.

El Deme dijo...

María Adánez es una actriz muy mona, muy correcta, que pronuncia muy bien y que tiene unos ojos muy bonitos...pero me da la sensación que esos papelones le vienen un poco grande.
Píllate algo gracioso en Bruselas, anda.

El Deme dijo...

Justo, estudiamos en la misma Facultad donde se rodó Tesis
(yo nocturno). A lo mejor algún día nos cruzamos sin darnos cuenta...

Justo dijo...

Lo imaginaba, Deme. Pues otro más,me encanta, porque yo le tengo mucho cariño a ese edificio y a lo que había dentro. Seguro que nos cruzamos, y hasta es posible que me fijara más de la cuenta, que a mí siempre me han gustado mucho los chicos, y en la Facultad había cada uno que bueno.

Aunque no tengo buena memoria, y me han llegado a decir de gente que iba a mi clase que ni me acuerdo -entre ellas Francine Gálvez, que dicen era buena amiga mía (?); yo creo que me acordaría de algo así, o quizá es que es verdad el lema de la movida, que si te acuerdas de algo es que no estuviste allí-.

Un abrazo fuerte a los tres

Anónimo dijo...

Vi ayer la obra en el Teatro Cervantes de Málaga. Estoy deacuerdo con todo lo que dices.
Yo soy un poco más dura en mi opinión.
la interpretación...
Precisamente porque he visto a estos actores trabajando en otras ocasiones, me empeño en defender sus capacidades y posibilidades, de verdad creo que pueden hacer mucho, mucho más, pero lo que vi ayer fue un despropósito.
Declamaban el texto de principio a fin sin ninguna tensión interna. Pausas dramáticas eternas y que perdían sentido, miradas vacías y continua de Maria Adanez y electricidad de movimientos sin descanso de Raul Prieto. La criada, Chusa Barbero, me resultó un oasis en todo este desierto de personajes.
Con todo mi repeto al señor Narros (no pongo en duda su conocimiento sobre dirección) en mi opinión, el ritmo, sobre todo en la primera parte, en la presentación de los personajes, está completamente perdido.
Texto magnifico pero desaprovechado.Hay muchas cosas que comentar. pero lo dejo aquí.
Un saludo
Silvia

Justo dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Silvia. Algo falló en esa versión, está claro...

De Raúl Prieto afirmo que es un gran actor, acabo de verlo en La función por hacer, una adaptación del clásico de Pirandello Seis personajes en busca de autor, y está fabuloso...

Un abrazo