miércoles, 1 de julio de 2009

TRANSBORDO EN CONCORDE




Recién llegado a París, la boca del metro me asustaba. Empujado por el despertador a la alborada de pleno invierno, en realidad noche cerrada, indistinto en el reguero frío de trabajadores tristes, inexpresivos. Ese primer mes no supe saborear el privilegio de coger el suburbano en el boulevard Grenelle, parada Dupleix, y eso que a continuación doblaba el recodo de una de las estaciones al aire libre más imponentes del mundo, Bir-Hakeim, la Torre Eiffel majestuosa y arrogante junto a mí. Con el domicilio definitivo comencé a sentirme amparado, aunque el trayecto, todo interior, no tuviera comparación. Línea 12 y la populosa línea 1, con transbordo en Concorde. Fue un querido amigo madrileño que idolatra París quien me hizo entrar en razón: "Pero tú sabes lo que estás diciendo, que vivías al lado de la Tour Eiffel y los Campos de Marte, y ahora haces transbordo en Concorde cada día, la Concorde, donde se casó Mª Antonieta y decapitaron a Mª Antonieta, la plaza más impresionante del mundo, qué digo plaza, es mucho más, inabarcable, menudo glamour, chico, y de camino pasas por los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, no te quejes, qué más da que no salga el sol, ya te vale, ya...".



SEPIA Y MALVA. ÁFRICA. ZAPATOS
En estos meses he tenido tiempo sobrado de apreciar el recorrido y de fundirme con los olores y sabores del metro que ya enseguida voy a echar de menos. Me ha llamado la atención el sepia verdusco malva de los vagones, que confiere un tono apagado, mortecino, nada que ver con el deslumbrante neón madrileño. París es toda vieja y el reverso de la elegancia que vende al mundo se halla por doquier, su cara cochambrosa y mugrienta de novelón decimonónico que también se tiene a gala, y el metro se inserta más en esa tradición destartalada, como los sex-shops de Saint Denis, como los cines del Barrio Latino. Y qué decir de los apretones, la aglomeración que yo hasta ahora no había conocido de esa manera, a un paso ya de que se contrate a alguien para que encaje a los usuarios en los vagones, como dicen sucede en Japón o en China.
Mucho mejor cuando hay espacio para la mirada, y la respiración pausada pero expectante. Todos los metros son sexuales, y éste también, de una manera enrevesadamente violenta, tensa. No hay comunicación. "Paris, elle va devenir la capitale de L´Afrique dans quelques années", me advirtió hace poco una taxista al pasar por la zona Gare du Nord. Yo le diría que ya ha devenido, que París representa ya a toda África, y que en esa circunstancia la ciudad es afortunada, por lo que gracias a ello rebosa y por el sello que las distintas personas de ese continente imprimen al ritmo vital de la ciudad. Un sello sensual, que se respira en el metro, que reanima los sentidos.



Y para acabar están los zapatos. Con el tiempo me reconozco esta filia que tan en alza se halla gracias a la red, el gusto por el calzado masculino y lo que contiene o representa -el femenino también me atrae, pero de otra manera: sobre todo los tacones al descubierto con uñas cuidadas en rojo o negro-. Y este metro parisino es el paraíso, con las decenas de zapatos negros y muy en punta de ejecutivos atildados y agresivos que van a trabajar a La Défense, ah, aquí nadie va de cualquier manera, claro que no, lustrosos zapatos que se mezclan con agresivos modelos deportivos, diferentes estilos y lenguajes, significantes y significados, la realidad y la apariencia. Todo un universo sugestivo, tan contrapuesto a la ordinariez de las chanclas, sandalias o alpargatas que detesto en la ciudad.
¡No me iré de aquí sin comprarme uno de esos zapatos negros en punta y con cordones!

16 comentarios:

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Es que como París no hay nada, hermoso...:-) el metro, lo que pasa que es inabarcable, y cuando pasas de las diez estaciones, es que te da igual...Pero claro, cuando no sabes ya si estás en Denfert-Rochereau, o en la Salpetrerie, si es que se dice así...porque tienen unos nombrecicos...pues te das cuenta de una cosa que ameniza...y también pasa en el Sur de Francia: las francesas.
Sobre todo las..., es una cosa que yo no he visto nada más coqueto, excepto en Milán, pero allí no son las milanesas, son los...
Esos zapatos...y luego los franceses, y los parisinos, que en esencia son de dos tipos, los que se visten de "Celio"-todo-me-da-igual y el resto, con esas chaquetillas de terciopelo negro, verde, esos cuellecicos, qué elegantes, cómo pá llevar esas chaquetas en Madrid, con tanto calor..., un alucine.
Y luego está la calle, pasear, Saint Denis es una pasada, todo...lo que pasa es que es una ciudad demasiado, demasiado grande.
El otro día tenía así un intercambio con un jovencillo, que era muy pro-Berlín y muy pro-Londoner, que guays total, claro, pero le dije: "Y París, guapo, lo que pasa que sin amadrinar o apadrinar, imposible":-).Hombre con un poco de "detour", que siempre hace falta...Mira la Vicky lo bien que se lo pasa...
Lo que pasa que son pijos napoleónicos hasta decir basta, y está tó lleno de americanos, que tienen todavía esa cosa de ver París..., pero se está llevando el gato al agua bastante Barcelona, también..., por barrer pá casa, pero vamos, esos arbotantes de Notre Dame, que parecen demoños, esa playica, que ahora la ha copiao la Espe en el Retiro, esa estación de Sol, que dicen que si es la pirámide del Louvre...Mucho hizo Napoleón Mitterrand, el emperaor,por esa ciudad, la verdad. Sólo nos queda Nazarine, que tiene que estar escondida en un garito, contando historias:-)
Besotes.

Juan dijo...

Me ha encantado tu visión de París y del metro y coincido contigo en todo. ¿Y qué decir de Les Halles? Bueno en todo no, en la filia zapateril (de zapatos) no coincido. Y menos mal que lo has escrito, cuando quedemos llevaré zapatos porque yo soy mucho de sandalias. Imperfecto que es uno.

senses or nonsenses dijo...

Todos los metros son sexuales...
...Miedo? eso quiero que me meta el de la primera foto, miedo. por lo menos...
me da igual que lleve zapatos en punta, sandalias, o sin zapatos...
las camperas le quedarían muy bien.

un abrazo.

marichuy dijo...

Justo

Te leo y cada vez que cuentas cosas así... me quiero morir de ganas de estar allá. Me urge hacer un viaje al otro lado del charco.

La primera vez que me subí al metro parisino, era un mes de mayo y los guapos chicos empleados tipo "Casa de Bolsa", me hicieron el viaje de lo más grato; très chic, pero con atuendos ligeros debido al inusitado calor... y yo, feliz.

Están padres esos zapatos negros (yo soy medio fetichista con los zapatos y los perfumes)

Un beso

pon dijo...

Y a mi que esos zapatos negros, de punta y codones me parecen de quiero y no puedo, de rebajas de Loa Guerrilleros para parecer algo más que un simple vendedor de pisos........que seguro que son carísimos, pero no me gustan nada.
Yo soy de las ordinarias de las alpargatas, jajajajaaaaa!!!!!!!!!!

Venga y tráete unos zapatos parisinos, que visten mucho y si no vas a tener una espinita clavada pa los restos.

m.olano dijo...

No se si soy mas fan de Paris o del metro (de cualquier ciudad) por lo que puedes imaginar como he disfrutado este blog. De todas formas, Paris es tanto Paris que a pesar de haber estado allí infinidad de veces no me tengo yo currado el metro. Mira, otra razón para volver a Paris.
El aspecto para mi mas interesante del metro es que lo veo como un enorme tubo de ensayo (el tube inglés) donde se forman mezclas de razas, edades y clases sociales que dificilmente se dan en otros lugares.
Y no dejes Paris.

El Velvet de Cierto Pelo dijo...

Yo quiero!

Champy dijo...

Que rica tu vida.

Cuando vaya nos compramos unos iguales los 2.

2046

m.olano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Madame X dijo...

Ay, pura literatura. Que bien escribes, mon cher. Me he visto viajando en metro contigo, me has sumergido totalmente en tu París. De tu mano y con tus ojos.

Y -mon dieu- no dejes de comprarte esos zapatos en punta.

Disfruta de París mientras puedas. Yo aún no he estado. Sí, lo sé, un pecado mortal.

Un beso.

JOSÉ ÁNGEL HIDALGO dijo...

Cada día estás peor. Se nota que se te ha acabado el chollete de París: lo que dices de los zapatos es síntoma de tu acusado malestar: ¡si los tienes en Augusto Figueroa por 30 euros! Venga, si no hay nada como Madrid: hoy iré a ver al Círculo de Bellas Artes "La Mugre y la Furia" el mítico documental sobre los Sex Pistols. Piensa que nada hay más tópico, pueblerino y cursi que mitificar París. Aquí te esperamos, en el Madrid de San Isidro, la Verberna de la Paloma, la Gran Vía, Chueca y Molina Foix, el Madrid del Retiro y su Feria del Libro: aquí estamos esperando a Justo con los brazos abiertos.

Champy dijo...

Oye... vengo de comer y me voy enterando por la radio que allá esta en La Chueca hoy y mañana nuestra Gloria Trevi, si no sabes quien es rápido te cuento, es la cantante más popular en México, ultrafamosa en el ambiente gay, con un sin fin de historias maquiavélicas en su pasado.... si vas y haces tu reporte del festival, ay te la encargo.

2046

Justo dijo...

Sí, es un poco el quiero y no puedo de Los Guerrilleros, Pon... pero es que a mí los agentes de venta me ponen mucho, sobre todo cuando van de pijos napoleónicos, Rip.
Augusto Figueroa es el paraíso del calzado, JA, claro que sí. Aunque no sé para qué, si ahora todo el mundo va allí con chanclas.. no lo soporto en la ciudad, lo veo hasta peligroso. Otra cosa es en la playa.

Es pensar en las camperas y veo a McLoud, Senses. ¿A que te ha gustado el usuario? Las fotos son mías.. algunas me dio vergüenza hacerlas por si se daban cuenta.

M. Olano, no dejo París, París me deja a mí. Tienes que venir, Madame, aunque sólo sea para ver lencería. O perfumes, con Marichuy.

En La Chueca están de jolgorio, sí, Champy. Espero llegar mañana, hoy he perdido el avión. Cómo no conocer a Gloria Trevi, siempre la pinchan en el barrio, y es imitada por un montón de drags. ¡Pero no sabía que había venido en vivo, se la van a comer!

Juan, espero llegar a tiempo y que nos veamos. No, no te pongas sandalias, y no lo digo por mí; es que no son nada adecuadas para las Fiestas del Orgullo, que son muy guarronas y acaba todo lleno de basura.

¡Un besote, Velvet!

Justo dijo...

Se me olvidaba, JA: soy madrileño adoptivo, como dice la canción siempre está en mi corazón.

Que te guste el documental.

pe-jota dijo...

Eso es lo que hace grandes a las ciudades, la capacidad de sumar capas, manteniendo pasado y presente, lujo y sordidez, lo demás no dejan de ser parques temáticos para turistas y eso sí que es aborrecible e insípido.

combatientes70 dijo...

la plaza de la concorde me pareció majestuosa... llena de historia... me quedé sentado a pleno sol, respirando toda esa revolución que nos hizo ser un poco más libres... un lujo para el pensamiento y los sesntidos