viernes, 5 de diciembre de 2008

SAY HELLO, THEN WAVE GOODBYE


Siempre me acuerdo de una alumna traviesa que tuve hace tiempo que cuando supo al final que me mudaba de ciudad se arrimò a la mesa y delante de todos se puso a llorar desconsolada, con una pureza que pocas veces he visto. Después hizo acopio de cosas queridas suyas, fotos con su mejor amiga y objetos sutiles con los que me obsequiò, como si se tratara -y de hecho asì fue- del ùltimo adiòs, como si mi partida fuera al màs allà y ella estuviera perpetrando una especie de rito funerario. Entonces me di cuenta de que, màs allà de que la nina se hubiera encarinado conmigo de esa forma pasional propia de los adolescentes, quizà fuera esa su primera experiencia con la muerte, porque de una muerte se trataba si a mì, que formaba parte de su mundo cotidiano, no iba a verme ya màs.

Llevaba muchos anos sin dar clase y mi retorno este primer trimestre a un instituto del cinturòn sur de Madrid fue al principio problemàtico: hasta me apareciò un pequeno herpes que segùn el especialista se debìa al estrés. Pero con el roce humano la erupciòn se fue diluyendo y con ella la ansiedad, los recelos y temores. Cuando se supo que me mudaba a Parìs, se repitiò la historia de la alumna que llorò en la mesa, a lo grande. En mi clase favorita -con sòlo siete chicos y chicas- se volcaron en la preparaciòn de una pequena fiesta de despedida con patatas fritas, gusanitos y coca-cola -en su candidez pensaron que eso son cosas que les gustan a todo el mundo-, pero lo que màs me emocionò fue -aparte de sus ojos llorosos y las palabras de carino que me escribieron en los màrgenes de los exàmenes: -hemos aprendido mazo, profe-,... el regalo colectivo que me hicieron, un CD de canciones seleccionadas por ellos, las dos favoritas de cada uno, porque a través de la mùsica se transmiten las cosas que no sabemos expresar con palabras, es el lenguaje del alma, de los suenos, las aspiraciones y la incertidumbre. Fue como si me revelaran condensado el sonido de su espìritu. Y como testimonio de ese amor correspondido, coincidiò que yo también pensé en algo especial: un libro distinto para cada uno de ellos, relatos seleccionados en funciòn de la personalidad de cada cual, con el deseo de que pudieran convertirse en un pequeno tesoro. Después me puse a firmarlos en la mesa como si estuviera en una caseta de la feria del libro.

Say hello, then wave goodbye. Como en la canciòn de Marc Almond nos pasamos la vida diciendo hola y adiòs, naciendo y muriendo para los demàs, y de alguna manera también para nosotros mismos.

((Esta entrada, y las siguientes que vendràn hasta que compre un portàtil espanol, van a la fuerza con acentos cambiados de lugar y sin esa letra tan peculiar que tenemos en la grafìa del castellano, una n con un gusanito por encima.
La imagen es de YB Youngbull, y se llama Another brick in the wall.))

14 comentarios:

Capri c'est fini dijo...

Mira, ese tipo de cosas de los adolescentes me reconcilian con ellos. Al fin y al cabo todos fuimos adolescentes y aunque a veces me parecen más tontos que nunca en la Historia, siguen siendo tal y como eran cuando yo tenía menos años. ¿Así que profesor de instituto? Hummmm es una profesión muy interesante (y que das?). Sigue disfrutando de tu experiencia parisina (con o sin sol que queme). Un abrazo.

Champy dijo...

recreas habilmente una escena maravillosa para ambas partes, estoy seguro que tu te fuiste satisfecho, y estoy seguro que ellos aún hoy te recuerdan con cariño, y seguramente pasarám mas años y el recuerdo seguir´´a intacto.

Eso no tiene precio, asi como ese bendito CD.

No te apures por los acentos y esas terribles letras agusanadas.... cuenta más el contenido.

Cuidate.

senses or nonsenses dijo...

a los buenos profesores, a los que te enseñan a pensar, no se les olvida nunca.
con que uno haya aprendido a desenladrillar un ladrillo del muro ya habrá merecido la pena.

au revoir

entérate de todo todo sobre jean-hugues anglade y jean-marc barr, y del cazale y la binoche.

besos.

Juan dijo...

¿Qué decirte? Pues que da gusto leerte y más con una historia que me resulta muy familiar y cercana. ¡Ah! y que me muero de envidia por no disfrutar de esa ciudad. Tengo previsto viajar allá para el puente del día de Andalucía: 27 y 28 de febrero, 1 y 2 de marzo.
A Capri c'est fini: Quizás los niños, adolescentes y jóvenes nos aportan más de lo que nosostros pensamos aunque las diferencias generacionales nos haga encontrarnos en frentes de batallas opuestos.

AntWaters Daza dijo...

Me llevo tus palabras al teide, o al parador; besos y más besos; espero que estés bien, que ya vi por Senses, que andas liadillo.

Besos; más; y abrazos

arguifonte dijo...

Vaya, has conseguido emocionarme "mazo" con esta entrada Justo. Voy a buscar esa canción de Almond... Un abrazo.

pe-jota dijo...

Que entrada tan sencilla y tan cálida, si se ve se nota por tu forma de escribir que debes ser un excelente profesor y que te los debes meter en el bolsillo, que es la primera fase para poder inculcar algo de cultura y sensatez en las entes juveniles.


Nota: Curioso el efecto sin Ñ, sip curioso. jajajajajaja

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Qué entrada más bonita, y qué niños y qué profe más majos. Bueno...parte del aprendizaje de la vida, es saber que muchas cosas se van, que no son para siempre, pero lo bonito es dejar algo bueno en los otros, e intentar ser generoso, no sé. Espero que te puedas hacer con un teclado sin acentos graves "désos", pero bueno, la intención es lo que cuenta. Y tb. espero que lo estés pasando allí bien, me cuentan que hace el mismo frío que aquí o así, no sé, así que abrígate bien.
Besotes.

RFP dijo...

No se si será la tajada que llevo encima (estoy nuevamente de vacances) o el estar en nueva crisis existencial o qué, pero me vuelven a emocionar los cambios, se están produciendo muchos últimamente a mi alrededor. Me alegro de tu aventura francesa, por más que me hubiera gustado acercarme personalmente (y hubiera sido más fácil en Madrid) (qué difícil es teclear borracho). Preciosa la adolescencia, con toda la crueldad que acarrea, no obstante, y encantado de volverte a encontrar por mi site. Deseando que vuelvas a encontrar tus Ñs, tan patrias, tan chovinistas y tan añoradas cuando salimos de nosotros mismos. No se ni lo que he escrito. Lo mismo mañana lo repaso. Un beso gordo.

pon dijo...

Qué gusto encontrar un profe que no despotrica desus alumnos y les trata como a personas y no como a bichos raros, olvidando cuando él fue también como esos bichos.....y cuál es tu insti??? Estoy buscando uno para mi hija jejejeje.
Pienso que uno de los aprendizales más duros de la vida es la muerte, y sobre todo el luto. Saber hacer un luto, llevarlo hasta el final, comprenderlo, vivirlo, es muy importante. La adolescencia es una buena edad para ello. Los lutos no solo son cuando se muere alguien, tambien cuando se va, y tambien cuando nos vamos. Es de las experiencias que más y mejor te enseñan en la vida.

combatientes70 dijo...

que difícil es decir adiós... cuanto nos cuesta separarnos de lo que queremos... y cuando se acaba una relación qué hacer con el amor que queda dentro? dónde se pone ese amor... es durante el tiempo del luto cuando lo ubicamos en alguna parte... Espero que París te esté tratando como tú querías o esperabas o soñabas... disfruta... y cuéntanoslo... besos... desde tu Madrid... el otro día vi a Algora en directo y me acordé de ti...

Justo dijo...

Os quiero a todos.

Justo dijo...

Por cierto Antonio, Vincent Delern va a estar aquì actuando un montòn de lunes seguidos. Podrìas animarte..

Cabriola dijo...

qué suerte tienes... a mí sólo me dan disgustos jajajaja
por cierto, ya que andas por tierras francesas, no te dejes pasar la gira de Sylvie Vartan... va a hacer un concierto en el Olympia que va a ser apoteósico jajaja siempre es un gusto ver a viejas glorias ;-)

besotess