martes, 19 de agosto de 2008

CLARICE LISPECTOR MONTA A UNA VIEJA EN UN TREN


Me informaba el otro día un amigo en Benidorm de que esa ciudad alicantina está destacando por una nueva proeza, y es la de ser foco de atracción mundial para los amantes de las personas mayores, pongamos a partir de sesenta y cinco, desde un punto de vista sensual; parece ser que se han organizado hasta cruceros desde Estados Unidos y que hay puntos de encuentro para este nuevo culto, que ha surgido, claro, en la comunidad o comunidades gay que allí se dan cita.
Para mí esas noticias son un regocijo, en primer lugar porque si nadie lo remedia esa franja de edad es a donde vamos a ir a parar, así es que tengo un motivo añadido -a los muchos que tengo ya- de atracción hacia Benidorm; y en segundo, porque me interesa la vejez en la literatura, en el cine y teatro.. y lo cierto es que no es algo que se aborde excesivamente.
Hoy quiero compartir con vosotros retazos de un relato de Clarice Lispector, escritora brasileña -aunque naciera en Ucrania en 1920; murió en Río de Janeiro en 1977- absolutamente personal e innovadora, un relato sobre una vieja que monta en un tren.
Vieja en tren: para qué hacen falta más florituras.


La literatura de Clarice Lispector está, por así decirlo, despojada de lo innecesario, que para ella era casi todo. La letra desnuda, como si se le hubiera practicado una radiografía; sin duda la brasileña se adelantó a las tendencias minimalistas, aunque con tan poco dijera tanto.. y tan profundo, y si hacía falta ella misma se metía en mitad del relato, para despojarlo un poco más del sentido de ficción.

(...) Doña María Rita Alvarenga Chagas Souza Melo descendió del Opel de la hija y se encaminaron hacia las vías. La vieja iba bien vestida y con joyas. De las arrugas que la ocultaban salía la forma pura de una nariz perdida en la edad, y de una boca que en otros tiempos debía haber sido llena y sensible. Pero qué importa. Se llega a un cierto punto y lo que fue no importa. Comienza una nueva raza. Una vieja no puede comunicarse. Recibió el beso helado que su hija le dio antes de que el tren partiera. Antes la ayudó a subir al vagón. Aunque en éste no había un centro, ella se colocó de lado. Cuando la locomotora se puso un movimiento, se sorprendió un poco: no esperaba que el tren siguiera en esa dirección y se encontró sentada de espaldas al camino.

(...) Doña María Rita era tan antigua que en la casa de la hija estaban habituados a ella como a un mueble viejo. Ella no era novedad para nadie. Pero nunca le pasó por la cabeza que era una solitaria. Sólo que no tenía nada que hacer. Era un ocio forzado que en ciertos momentos se tornaba doloroso: no tenía nada que hacer en el mundo. Salvo vivir como un gato, como un cachorro. Su ideal era ser dama de compañía de alguna señora, pero eso ya no se usaba y además nadie la creería fuerte a los setenta y siete años, pensaría que era floja. No hacía nada, hacía sólo eso: ser vieja. A veces, se deprimía: pensaba que no servía para nada, no servía siquiera a Dios: doña María no tenía infierno dentro de ella. ¿Por qué los viejos, aun los que no tiemblan, sugieren algo delicadamente trémulo? Doña María Rita tenía un temblor quebradizo de música de acordeón.

(...) La vieja ya era el futuro. Parecía tener vergüenza. ¿Vergüenza de ser vieja? En algún punto de su vida debería con certeza haber habido un error, y el resultado era ese extraño estado de vida. Que sin embargo no la llevaba a la muerte. La muerte era siempre una sorpresa para quien moría. Tenía, a pesar de todo, el orgullo de no babear ni hacer pípí en la cama, como si esa forma de salud bravía hubiera sido meritoriamente el resultado de un acto de su voluntad.


(...) Me parece -se dijo en voz baja la vieja-, me parece que esa joven bonita no tiene interés en conversar conmigo. No sé por qué, pero nadie conversa más conmigo. Aun cuando estoy junto a la gente, nadie parece pensar en mí. A fin de cuentas, no tengo la culpa de ser vieja. Pero no hago daño, y me hago compañía. Y también tengo a Nandino, mi hijo querido que me adora.

(...) La vieja, como si hubiera recibido una transmisión de pensamiento, pensaba: que no me dejen sola. ¿Qué edad tengo? Ya ni lo sé.
Después, enseguida, vació su pensamiento. Y era tranquilamente nada. Mal existía. Era bueno así, muy bueno. Inmersiones en la nada.

(...) Yo no puedo detener el tiempo, pensó María Rita Alvarenga Chagas Souza Melo. Fracasé. Estoy vieja. Y fingió leer el diario sólo para recuperar la compostura.

(...) La vieja era nada. Y miraba hacia el aire como se mira a Dios. Estaba hecha de Dios. Es decir: todo o nada. La vieja, pensó Ángela, era vulnerable. Vulnerable al amor, al amor de su hijo. La madre era franciscana, la hija polución.
Dios, pensó Ángela, si existes, ¡muéstrate! Porque llegó la hora. Es esta hora, este minuto y este segundo.

(...) La vieja pensó: soy una persona involuntaria. Tanto que, cuando reía -lo que no ocurría a menudo-, nadie sabía si reía o lloraba. Sí. Ella era involuntaria.

(...)



((Del relato La partida del tren, de Clarice Lispector, 1974.
Publicado en la recopilación Silencio, en Grijalbo Mondadori, 1988.
Traducción de Cristina Peri Rossi.
A través de las tres fotos de Clarice Lispector nos hacemos una idea, además, de lo bellísima que fue esta mujer)).

LECTURAS TRISTES PARA EL VERANO



CAMINO DE PETRA / TARA Y LA CORNIZA

Y no me resisto a rescatar la memorable entrada con la que hace unos meses nos sorprendiera el amigo Antwaters Daza, en su página Tara y la corniza. Se llamaba Camino de Petra, y es un complemento ideal a la lectura de Lispector, y que Ant escribió como homenaje a Las olas de Virginia Woolf. Las dos fotos de la anciana que ilustran la página son suyas.

Te echamos mucho de menos, amigo.

SIGUE A LOS CHICOS MÁS GUAPOS DEL MOMENTO.


Y una recomendación: si te gustan Íker Casillas, Gervasio Deferr, Miguel Ángel Silvestre, Darek -en la foto-, Justin Timberlake,.. no te pierdas el blog de Marlon Dera, porque no se le escapa ni un movimiento de estos y otros chicos.. yo es que tengo el gusto muy similar, y por eso os lo recomiendo..
Aunque quizá sea el mismo hecho de esa saturación de maromos lo que provoque que la página se bloquee muy a menudo.. en fin, esperemos que su hacedor solucione pronto esos problemillas técnicos.

Enhorabuena, en cualquier caso.

Y a todos vosotros un abrazo fuerte.

7 comentarios:

dvd dijo...

Había oído hablar de Lispector pero (desafortunadamente) nunca la había leído. Espero corregir tamaño error, tiene un extraño estilo a lo Carver que atrapa casi sin contar nada.
De lo de los efebos de más abajo me reservo la opinión (mi mujer anda por aquí), pero no seas malpensado...

RFP dijo...

Preciosos los pasajes... habrá que ponerse en algún momento de la vida de uno.
Me quedo con Darek, de entre todos los que has dicho, y concretamente la foto que has colocado es espléndida.
Un saludo.

pon dijo...

Leches, me estaba diluyendo en una tristeza muy fría con el texto de Lispector(aunque con semejante apellido se puede esperar un bisturí mut preciso), cuando me encuentro con Darek y zaca!!! me perdí es esa boca......joer qué boca tiene.

Bueno, lo del ligoteo en Benidorm (y la costa andaluza) con mayores es de hace tiempo, aunque era de abuelitas extranjeras con chicos autóctonos. Si se ha extendido al entorno gay no me extrañaría aunque tengo la sensación de que debe haberlo sido hace tiempo también. No en vano los extranjeros del norte llevan muchos años jubilándose por allá.

La Lispector, doña Clarice, impresionante en imagen y letras.

senses or nonsenses dijo...

tanto tiempo oyendo hablar de clarice lispector en algunos blogs mexicanos, y no había leído nada. tpc estoy en el mood adecuado para leerla. tb me ha impresionado su imagen, y en la última tiene un aire a mercedes sampietro.

yo tb quiero un polaco si es como darek. en la foto está... cómo esta!!!

menos mal que cuando lo necesitemos habrá ya residencias gays, y de todo... tengo que mirar a ver si hay algo para gays, mayores, pero en comunas hippies. lejos de benidorm (y torremolinos) eso es lo que quiero de mayor...

un abrazo.

pe-jota dijo...

Otro que se suma al club de los que no hemos leído a Lispector, con lo cual tu sugerencia, en este caso es doblemente bienvenida, ya que para mí es es un descubrimientos además de un estímulo, ya que en estos tiempos dominados por una excesivamente absurda adoración a la perpetua juventud, nos traes un texto en el que muchos podemos empezar a vislumbra un futuro cercano, ya que los años van pasando y tendremos que afrontar nuestra vejez con dignidad, sin pretender ser meras caricaturas de tiempos pasados.

Anónimo dijo...

Your blog keeps getting better and better! Your older articles are not as good as newer ones you have a lot more creativity and originality now keep it up!

Justo dijo...

Observo que en su momento no comenté vuestros comentarios, pero desde luego los leí y degusté..

And I´m really proud concerning the last one. Thank you very much, dear unknown reader, it´s a pleasure to read these compliments... I hope we keep in touch, take care