((Se llama Alberto Matesanz y no es nuevo en esta casa, aunque sobre todo hemos hablado de él como cincuenta por ciento del afrancesado y madrileño dúo Plastic D´Amour. Pero este chico inquieto tiene tantas impresiones que plasmar que también emprendió en el 2005, con Sol de medianoche, su carrera musical en solitario. Y el nuevo año nos deparó un disco radiante suyo, como siempre en la casa Siesta: Ventajas de ser optimista, una colección de canciones detallistas y sutiles, que al modo de una lluvia fina te van calando poco a poco hasta que te das cuenta de que.. estás empapado -vamos, que te da el jaque mate sin que apenas te percates, el cabroncete-. Este disco es ideal para escuchar con gato mimoso acurrucado en almohadón, o un poco antes de salir, en ese momento de alegría previa en que nos arreglamos un poco y anticipamos lo mejor de lo que nos puede llegar a pasar. ¿Estilo? El suyo propio, claro, con unos textos que dejan margen a la interacción, y, por citar a referentes del pop elegante y melancólico, La Dama se Esconde, Family, China Crisis o Javier Álvarez podrían ser brothers in arms.
¡Pero pasa y escúchalo!: mi favorita es Genoveva / http://www.matelaweb.com. Un abrazo si lees esto, Alberto: qué bonito disco para el verano, melancólico o no..y para todo el año)).
FOTOS: promocionales y la segunda del archivo de El País.
((Ryszard Kapuscinski -la S y la N del apellido llevan acentos, pero el ordenador no me deja ponerlos-(Pinsk, Bielorrusia, entonces parte de Polonia, 1932 - Varsovia, 2007) fue uno de los periodistas más apasionados del pasado siglo.
Leyendo su libro El imperio -1993, Anagrama, traducción Ágata Orzeszek-, me di cuenta de hasta qué punto era ignorante de todo lo que concierne a la antigua URSS: no hay ni una palabra de sobra en el vívido retrato que Kapuscinski nos ofrece de todos los confines del imperio. El imperio rebosa tanta vida que pareciera que en un momento dado fuera a darse un paseo por su cuenta, o a darnos las buenas noches antes de irnos a dormir. El cronista polaco -aventurero, bromista, finísimo observador, humanista- fue premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y las Humanidades en 2003.
Estos días he recordado la parte dedicada a Georgia, donde hay un párrafo sobre el proceso de elaboración del coñac que me pareció fascinante -y eso que en principio es un tema que a mí.. que no me gusta el coñac, vaya- y es el que transcribo a continuación, como detalle de la vida cotidiana de aquel rincón de la Tierra donde hoy se dan cita los horrores. Cualquier otro se hubiera limitado a una tediosa descripción, pero él esboza un magistral relato corto, protagonizado por robles perezosos de distintas edades; y con mucho sol, olor y calor, que es lo que tenemos estos días quienes estamos de vacaciones y nos enteramos de lo que pasa en Georgia por la prensa)).
Vajtang Inashvili me enseña su lugar de trabajo: una gran nave repleta de barriles hasta el techo. Enormes, pesados, dormidos, descansan sobre unos soportes. En los barriles madura el coñac. No todo el mundo sabe cómo se hace el coñac. Para conseguirlo, hacen falta cuatro cosas: vino, sol, madera de roble y tiempo. Además, como en todo arte, hace falta gusto. El resto se presenta de la manera siguiente: En otoño, después de la vendimia, se fermenta la uva. El alcohol obtenido se vierte en barriles. Los barriles tienen que ser de roble. El secreto del coñac se esconde en los nudos de la madera. Mientras crece, el roble acumula sol. El sol penetra y se posa en los nudos, como el ámbar se posa en el fondo del mar. Es un proceso que dura decenas de años. Un árbol joven no daría buen coñac. El roble crece; su tronco empieza a platear. El roble se robustece; su madera cobra fuerza, color y olor. No todo roble dará buen coñac. El mejor lo dan los árboles solitarios que crecen en lugares apartados y en suelo seco. Son los que han acumulado mucho sol. En un roble de estas características hay tanto sol cuanta miel hay en un panal. Los suelos húmedos son ácidos, por lo que el roble contiene demasiado amargor. Lo detectaremos al tomar el primer trago de coñac. El roble que en su juventud haya sido herido por la metralla tampoco dará buen coñac. En el tronco herido los jugos circulan con dificultad, y la madera ya no tiene el mismo sabor. Después los cuberos hacen los barriles. El cubero tiene que saber su oficio. Si falla el corte, la madera no dará el aroma deseado. Sí dará color, pero no soltará ni pizca de aroma. El roble es un árbol perezoso, y, sin embargo, haciendo coñac, tiene que trabajar. El cubero debe tener el pulso de un constructor de instrumentos de cuerda. Un buen barril puede durar cien años. Incluso hay que tienen doscientos y más. No todos saldrán bien. Hay barriles sin sabor, y otros que dan un coñac que es oro puro. Sólo pasados unos cuantos años se sabe cómo ha salido el barril. En estos barriles se vierte el alcohol obtenido de la uva. Quinientos, mil litros, depende. Se colocan sobre los soportes y allí se dejan. No hay que hacer nada más; sólo esperar. A todo le llegará su tiempo. El alcohol penetra en la madera, y entonces el roble devuelve todo lo que ha acumulado: el sol, el olor y el calor. El árbol exprime sus jugos: trabaja. Por eso tiene que tener paz. Como respira, necesita de suaves corrientes de aire. Le gusta el ambiente seco. La humedad estropearía el color; daría un color pesado, sin luz. El vino gusta de la humedad; el coñac no la soporta. Es mucho más caprichoso. El primer coñac se obtiene al cabo de tres años. Tres años, tres estrellas. Los coñacs con estrellas son los más jóvenes, de baja calidad. Los mejores son los de marca, sin estrellas. Éstos han madurado durante diez, veinte, hasta cien años. Aunque, a decir verdad, la edad del coñac es aún mayor. Hay que añadirle la del roble del barril. En la actualidad se trabaja con robles que despuntaron en los tiempos de la Revolución Francesa. La edad del coñac se reconoce por el sabor. El joven es duro, rápido, como impulsivo. Tiene un sabor áspero, rasposo. En cambio, el viejo entra terso, suave. Sólo más tarde empieza a irradiar. El coñac viejo alberga mucho calor, mucho sol. Sube a la cabeza con lisura, suavemente, sin prisas. De todos modos hará su trabajo.
(La ilustración de entrada se llama Robles de Georgia y es de James Randklev. En busca de imágenes me he percatado de que un colega bloguero portugués -Paisagir- dedicó una entrada a este mismo párrafo en febrero, y lo tituló O cognac de Kapuscinski: un saludo desde aquí).
UN NOVIO PARA YASMINA: (Mi apuesta para el Goya a dirección novel) Sanaa Alaoui, José Luis García Pérez, Francisco Olmo, María Luisa Borruel. D. Irene Cardona. Cines Roxy, Madrid.
Yasmina ha venido de Marruecos a Extremadura con su hermano, y es novia de un policía local. Cuando éste rehúsa, por las presiones familiares, a casarse con ella, comienza a buscar un matrimonio de conveniencia, respaldada por las voluntarias de la asociación local de apoyo a inmigrantes...
Irene Cardona es una directora novel que nos ha sorprendido con una de las propuestas más interesantes del año. Porque es ya poco habitual hacer comedia que no parezca de teleserie; apostar por el cine social sin caer en el panfletismo ilustrado o en el mero buenrollismo; distraer y emocionar al mismo tiempo, retratar la compleja realidad del momento sin incurrir en tópicos costumbristas.
Las interpretaciones son sobresalientes, con la guapísima Sanaa Alaoui, Francisco Olmo, el cada vez más solvente y buen mozo José Luis García Pérez -que podría ser el Resines de los 2000-, y muy especialmente María Luisa Borruel -a quien yo no conocía-, que está portentosa.
Muy bonita.
THE HAPPENING / EL INCIDENTE: (En ocasiones estoy paranoico) Mark Whalberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Ashlyn Sánchez. D. M. Night Shyamalan. Cines Ideal Yelmo Cineplex, Madrid.
El inconveniente comercial de esta película -para mí es una ventaja- es que no contenta ni a los asiduos de multicines palomiteros ni a degustadores de delicatessen, porque se sitúa en un terreno de nadie que ya parece ser la patria de su reputado autor.
A mí sí me convenció esta melancólica y filósofica entrega de cine catastrofista que retrata la que parece ser enfermedad principal de la sociedad norteamericana: el miedo, el recelo, el no contacto, la paranoia, reflejada sobre todo y más que en la acción cruel de la naturaleza desatada, en los increíbles diálogos que genera la pareja protagonista, que no son una broma.
Estéticamente esta cinta tipo fugitivos en la selva es además hermosa -la vi con Bello del Señor, a quien no gustó nada-.
THE NEW WORLD / EL NUEVO MUNDO: (El viejo cliché) Colin Farrell, Q'Orianka Kilcher, Christopher Plummer, Christian Bale. D. Terrence Malick (2005). Cine Doré, Filmoteca Nacional, Madrid.
Me molesta del cine de las majors que se utilice a directores talentosos que en la primera parte de las películas hacen un despliegue de sus poderes y valores, para que luego la historia y lo que a ella va asociado se vaya despeñando de una manera si cabe -por haber comenzado en lo alto- más estruendosa.
Fui a ver esta supuesta historia del Nuevo Mundo atraído por las veleidades filosóficas del director de La delgada línea roja; salí mosqueado tras haber asistido a un cuento insulso de Pocahontas para el que no se hubiera precisado de tanta alharaca. Me quedo con En el lago azul: al menos no engañaba a nadie, ni era tan pretenciosa.
((Material de relleno, de las películas que en las últimas semanas no me dio tiempo a comentar; no sé si es muy veraniego, pero.. no os voy a mandar fotos mías en la playa, ni de chicos tomando el sol tampoco; en breve proseguirá la sección de lecturas tristes o angustiosas para el verano, y un lote de películas orientales que vi recientemente)).
ESPAÑA / DAVID CAL
Siempre nos gustó este piragüista gallego que se convirtió en la revelación española de los Juegos Olímpicos de Atenas. Ahora que ha sido nuestro abanderado le deseamos cómo no lo mejor, aunque le vamos a valorar igualmente cualesquiera que sean los resultados que obtenga. Hombre introvertido -de muy pocas palabras, dicen quienes le conocen, aunque haya tenido que soltarse un poco a la fuerza-, ése es uno de los mayores encantos que le adivinamos: para qué decir lo que no hace falta y simplemente está de más, lo obvio o banal, si puede intuirse, susurrarse. Contra la verborrea, la esencia, algo de lo que David va sobrado.
GERVASIO DEFERR
Un fenómeno. A todos los niveles, comenzando por el personal.
CHINA / LIU XIANG
Es el rostro de las olimpiadas. El más célebre atleta chino, especialista en 110 metros vallas, representa la China enigmática y fascinante que ansiamos conocer -y que el amigo Pe-Jota nos va acercando desde su estimado blog-.
MÉXICO / LOS CLAVADISTAS
Rommel
Yahel
Rommel Pacheco, quien ya nos hizo vibrar en Atenas; Yahel Castillo, novato en las olimpiadas.. les deseamos a todos los trampolineros de este país querido muchísima suerte.. y también cómo no a nuestro admirado Alexandre Despatie, el campeón mundial, canadiense, habitual por estos lares.
CANADÁ / ALEXANDRE DESPATIE (HOMENAJE)
-Dedicado al bloguero del mocho-
Encarada ya con la madurez irreversible, Carla Bruni alegra nuestro verano con uno de los discos más bonitos de los últimos meses, Comme si de rien n´était , Como si nada hubiera pasado.
Pero sí han pasado muchas cosas: transmutada en personaje literario, en una arribista de Balzac o de Zola, en una malvada de Dinastía o Los Colby, presto más atención que nunca a sus andanzas, que me seducen y sorprenden a partes iguales, y ahora que deserta su público bohemio, yo he reservado una butaca en platea para aplaudir aquello que cante, haga o diga. Su físico se ha mutado también notablemente: de la pícara fotogenia de eterna lolita al actual e irreverente cruce de Françoise Hardy, Jacqueline Bisset y Nuria Espert media una vida...o por lo menos varios novios nuevos -que uno de ellos sea presidente de la República Francesa no deja de ser un avatar más, una circunstancia como otra para adornar una biografía repleta de sobresaltos de este tipo..y los que quedan-.
MIS CANCIONES FRANCESAS DE AHORA (III)
Cuatro son mis canciones favoritas del nuevo disco:
Ma jeunesse.- El adiós a la juventud, melancólico y sin respuesta, tenue, delicado, fragante.
Mais ma jeunesse me regarde cruelle Elle me dit: "c´est le temps du départ" Je retourne à d´autres étoiles Et je te laisse la fin de l´histoire
La possibilité d´une île.- A diferencia de casi todas las canciones, compuestas por ella en su totalidad, en este caso se trata de un poema de Michel Houellebecq que Carla ha musicado. Es quizá la gema del disco, su piedra preciosa, con una cadencia que nos remite a las mejores canciones de la tradición francesa delicada, no a la histriónica. ¿Pero, puede alguien resistirse si le susurran en francés il a fallu que tu reviennes?
Et l´amour où tout est facile, Où tout est donné dans l´instant; Il existe au milieu du temps La possibilité d´une île.
L´amoureuse.- Poco cabe añadir sobre esta canción, la más conocida de momento, el sencillo inicial. Bueno, sí, que es ya un clásico y que hay que insistir en el dato de que los arreglos de cuerda corren a cargo de nuestro Benjamin Biolay, el cantante francés más emblemático del panorama actual -junto con Dominique A-, que no milita del lado de Sarkozy precisamente, y cuya suegra es la mismísima Catherine Deneuve. Y es que el apoyo a este disco es una question d´état, de subsistencia de la chanson misma, por eso todos parecen haber unido sus fuerzas en este momento tan frágil de la cultura francófona.
Notre grand amour est mort.- Esta canción es una delicia, y lo mejor de todo es la manera en que Carla la interpreta, cuando parece que se le va a ir la voz o que está a punto, como la llama de una vela que oscila y se recupera en el último momento. Recomendable; imprescindible.
Les grandes amours sont frêles Elles vacilent avec le temps Les grandes amours chancellent Les grandes amours sont folles Elles sont folles de leur tourment Les grandes amours cruelles
Los grandes amores crueles.. lo tiene todo este disco para agradar a los amantes de la canción francesa, y a quienes preferimos que una intérprete nos susurre y explique afable y tranquila, alguien que deje espacios en blanco, que nos permita la posibilidad de inferir e intuir, cansados como estamos algunos de esa manada de estruendosas divas que se hacen entender chillando a grito pelado, como si les estuvieran arrancando una muela de cuajo, y que tanto parece que gustan en el mundo gay.
L´AMOUREUSE / CARLA BRUNI Il semble que quelqu’un ait convoqué l’espoir Les rues sont des jardins je danse sur les trottoirs Il semble que mes bras soient devenus des ailes Qu’à chaque instant qui vole je puisse toucher le ciel Qu’à chaque instant qui passe je puisse manger le ciel Les clochers sont penchés les arbres déraisonnent Ils croulent sous les fleurs au plus roux de l’automne La neige ne fond plus la pluie chante doucement Et même les réverbères ont un air impatient Et même les cailloux se donnent l’air important Car je suis l’amoureuse, je suis l’amoureuse Et je tiens dans mes mains la seule de toutes les choses Je suis l’amoureuse, je suis ton amoureuse Et je chante pour toi la seule de toutes les choses Qui vaille d’être là qui vaille d’être là
Le temps s’est arrêté les heures sont volages Les minutes frissonnent et l’ennui fait naufrage Tout paraît inconnu tout croque sous la dent Et le bruit du chagrin s’éloigne lentement Et le bruit du passé se tait tout simplement Les murs changent de pierres Le ciel change de nuages La vie change de manières et dansent les mirages On a vu m’a-t-on dit le destin se montrer Il avait mine de rien l’air de tout emporter Il avait ton allure ta façon de parler Car je suis l’amoureuse, oui je suis l’amoureuse Et je tiens dans mes mains la seule de toutes les choses Je suis l’amoureuse, je suis ton amoureuse Et je chante pour toi la seule de toutes les choses Qui vaille d’être là qui vaille d’être là
((Esto es lo que hay... Otro día si queréis hablamos de Sarkozy. Y este post va dedicado a Antonio, combatiente 70, con el deseo de que sus sueños, o por lo menos alguno de ellos, se hagan realidad este verano. Besos a todos.))
Era una de las escasas personas identificadas con la comunidad LGTB que suscitaba una simpatía unánime. Alegre, vital, comprometido, polifacético, conciliador, formaba parte del paisaje cotidiano de quienes habitamos en el centro de Madrid. Últimamente compaginaba su faceta literaria con la de comunicador en Radio 5, con su programa semanal Entiendas o no entiendas.
Ahora que me acabo de enterar de la triste noticia de su fallecimiento, recuerdo el artículo suyo que más me gustó. Se publicó en MENsual, una singular revista barcelonesa de tamaño bolsillo y que tuvo su mejor momento en los 90: la fórmula de su éxito fue la sabia mezcla de fotos de dos o tres chulos por mes con contactos muy explícitos -con imágenes heavies enviadas por los lectores, el uso de la red era aún muy escaso- y con los artículos de opinión de, entre otros, Ricardo Llamas, Jordi Petit o Leopoldo Alas.
Se titulaba Morir en vuestras manos.
En él Leopoldo se lamentaba de que después de los años de lucha y resistencia y ensayo que nuestra generación y las precedentes habían llevado a cabo, entonces que se comenzaba a levantar cabeza tras la era del sida y el caso arny, precisamente algunos gays estuvieran poniendo nuevas piedras en el camino, como ciertas hermanas pequeñas lanzadas a la vorágine del consumo loco y la selección natural, con actitudes, por ejemplo, reacias no ya a ligar con las viejas sino incluso a tener ningún tipo de trato con ellas -y en los años que han pasado no ha hecho sino aumentar esa tendencia-, quedando reducida a nada la costumbre de sana mezcla que imperaba años atrás, y cierto espíritu de hermandad que ello conllevaba.
Claro que no escribía esto Leopoldo con pesar de pé-dé rechazado por los chavalitos, porque no era ese su talante ni su realidad, siendo además tan joven por aquel entonces. Se trataba de algo más profundo, la constatación de que, superados los principales obstáculos y despejado el terreno para conseguir, al fin, las primeras generaciones de gays y lesbianas en libertad, comenzara a imperar sin recato alguno la ley de la jungla, de la manera tan descarnada como se manifiesta en ocasiones en nuestro mundo.
Y todo ello estupendamente escrito y expresado, porque él transmitía muy bien sus ideas. Partidario claro, a pesar de todas las pegas, de la línea oficial de la comunidad LGTB: objetivos políticos -aunque él personalmente fuera crítico con la práctica del matrimonio, precisamente por su sentido de comunidad-, manifestaciones del Orgullo, etc., no dejó nunca por ello de expresar su disidencia cuando lo consideró oportuno.
Pero no has muerto en sus manos, Leopoldo, ni en las de nadie: porque para todos eras una referencia cercana y entrañable. Te echaremos mucho de menos.
(...) Raúl había vuelto la cara hacia él, como si quisiera leer en sus labios las incoherencias que le decía. Tenía los ojos enrojecidos por el tabaco y el alcohol. "¿Y tú?", le dijo de repente. "¿Tú qué quieres?". Acercó su boca a la de José Luis y le echó en la cara el aliento mezclado con el humo del cigarro, y, a continuación, como si de repente hubiera enloquecido y se vengara de algo, le mordió los labios una y otra vez, mientras decía: "¿Es esto lo que quieres, eh? ¿Es esto?". Lo tumbó en la cama, le quitó la camisa de un manotazo y fue desnudándolo antes de desnudarse él. Después, una vez que todo hubo concluido, le dijo: "No vamos por el mismo camino. Tú buscas algo que a mí no me interesa. Es mejor que no vuelvas". Y José Luis cumplió su petición. Se vistió con movimientos torpes, cruzó el pasillo sin volver la vista, cerró la puerta de un portazo y bajó tambaleándose la escalera de aquella casa de la calle del Olivar que no iba a pisar nunca más. Durante los primeros meses del curso siguiente, Raúl le llamó por teléfono varias veces a la pensión, pero José Luis le respondió frío y cortés, y no aceptó concertar ninguna cita con su amigo. Necesitaba seguir descubriendo aquel camino que Raúl le había indicado y que no acababa de entender por qué tenía que recorrer fatalmente a solas, pero que aceptaba que era así. Cuando dejó la pensión y se fue a vivir al piso con Carmelo Amado e Ignacio Mendieta, ni siquiera llamó a Raúl para comunicarle su nueva dirección y su teléfono. Pensaba muchas noches en él. Es más, cuando se trataba de sentimientos, de cariño y hasta de deseo, no pensaba más que en él, por eso mismo le parecía aún más urgente su cura y hacía mayores esfuerzos por olvidarlo del todo. No quería acordarse ni de sus ojos, ni de sus manos encogiéndose para frotar el fósforo en la lija de la caja de cerillas y curvándose para proteger la llama, ni de su manera de caminar, de hablar y de reírse. Había roto las cuatro o cinco fotografías suyas que guardaba desde el colegio y, aunque a veces sentía la tentación de echarlas de menos, no se arrepentía en absoluto de haberlo hecho. No quería volver a poner los pies en el camino equivocado. (...)
De La larga marcha, de Rafael Chirbes. Editorial Anagrama, 1996.
Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna -Valencia-, 1949) es uno de los escritores españoles en activo más valiosos. Su prestigio -que se extiende a otros países, como Alemania- se consolida con la trilogía iniciada con La larga marcha, que tuvo su continuación con La caída de Madrid (2000) y Los viejos amigos (2003); en la misma retrata, siempre a través de un prisma de dispares personajes, la sociedad española del franquismo, la transición y la modernidad; la amargura que rezuman sus páginas no impide que aflore una ternura intensa. Chirbes es, antes aún que un hombre profundamente comprometido con los principios éticos de su generación, un sentimental de tomo y lomo.
La larga marcha es una novela conmovedora. No es la primera vez que hablo de ella, para mí es la mejor de su autor -recientemente ha sido elegida a través de una encuesta como una de las cien mejores novelas del siglo XX-. El párrafo que he rescatado narra en pocas palabras, pero con gran precisión, el momento en que José Luis -joven universitario izquierdista y cinéfilo con tendencias homosexuales- se da de bruces con la realidad por el trato cruel que le depara su amado Raúl, personaje universal que seguro reconoceréis todos.. a partir de ahí, con algo ya irreparablemente perdido, inicia el auto-aprendizaje en los sórdidos vericuetos del Madrid de los 60.
Foto de los elefantes en Cibeles, del blog Viajando por el mundo. Dibujo del chico triste, del blog Thoughts. En ninguno de ellos se especifican los autores. Muchas gracias a ambos.
((Me voy un mes de la ciudad. Hala, ahí os quedáis. Pero no cierro Korador, ya que no me veo capaz de prescindir de vosotros en el ferragosto. Y os dejo como aperitivo a Gnarls Barkley en la barra de vídeo: ¡buenos!)).