jueves, 19 de noviembre de 2009

STROMBOLI, TERRA DI INGRID












Se dice que Ingrid Bergman, siendo ya una diosa cinematográfica, se obsesionó con la película Roma, cità apperta (1945), por lo que remitió una carta a su director, Roberto Rossellini, postulándose como posible actriz para nuevos trabajos. Esa petición culminaría en el romance que conocemos y en una serie de películas maravillosas, la primera de las cuales sería Stromboli, terra di Dio (1950), un film incatalogable y de múltiples lecturas, en el que la estrella sueca personifica un singular calvario, de tintes naturalistas y final casi místico. La bella abatida en un entorno hostil, asfixiada literal y simbólicamente, sin salida, quizá para ilustrar el existencialismo tan en boga tras la Gran Guerra, la Nada imposible de sortear. He tenido oportunidad de revisar en la Filmoteca esta gran obra, que me ha dejado exhausto, pero de placer estético. El tour de force interpretativo de la Bergman es encomiable, por no hablar de su hermosura deslumbrante -no recuerdo pantalones femeninos que mejor sienten en la gran pantalla como los que ella luce en esta película, nada menos que a finales de los 40, el sex-appeal inalcanzable, sobre todo en contraste con la vecindad de la isla donde se siente confinada...-.

(Las imágenes son del archivo de Life y su autor Gordon Parks. Pertenecen al rodaje de la película, y en ella vemos también al discreto partenaire de la diva, Mario Vitale).

17 comentarios:

Xim dijo...

Hace unas semanas que pillé en algún canal unas escenas de Ingrid en las que ella, deambulaba como perdida por un pueblucho que parecía abandonado, ahora ya veo que se trataba de Stromboli, la había olvidado... es una peli extraña y como bien dices, de multiples interpretaciones, dejar suelta esa belleza en medio de la hermosura agreste de esos parajes la destaca todavía más... A ver si la pillo un día de estos y la vuelvo a ver, me ha picado la curiosidad de volver a verla...

Besotes de celuoide!!!

Xim

molano dijo...

Ya no recuerdo mas que a Ingrid y seguramente porque durante todos estos años que han pasado desde que vi la película he seguido viendo sus fotografías.
Tengo que sacar tiempo de donde sea para recuperar estos bellos recuerdos perdidos.
Menos mal que tu me los vuelves a traer de vez en cuando.

El Deme dijo...

Película que muestra a una guapísima Ingrid que se da una vuelta por ruinas con guía y todo y que refleja la soledad del individuo frente al paisaje que le supera (pongamos por caso). La ví hace tiempo, la tengo que revisar, sé que me fascinó.

calamarin dijo...

Es una película tremenda en todos los sentidos, y en particular para mi muy especial, ya que en cierta forma yo he vivido por amor una situación similar a la de la gran Ingrid.

Uno dijo...

Estupendas fotos, atípicas. estupendo post. Ahora, tengo que confesar que no la he visto. Uno no es perfecto.
Claro que ya no se si me interesa mas la de Ingrid o la versión Calamarin.

Arguifonte dijo...

Esta semana la cogí de la biblioteca. La tengo pendiente de ver y eso que Ingrid Bergman nunca me convenció demasiado.

Arguifonte dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Bueno, las escenas del Vesubio que están viendo Lluis Homar y Penélope Cruz en la tele en "Los Abrazos", son de "Stromboli", supongo que lo sabías ya.
Yo también la ví hace tiempo, me acuerdo que hay partes también como de documental, así. Como en otras pelis del neorrealismo, hay actores que son habitantes reales de la zona en la que filman.
Yo me acuerdo de ella, de la Bergman, un poco "lost in traslation". Por cierto, el Mario Vitale, qué guapetón.
Besotes.

pon dijo...

Hace tiempo que no la reviso, pero la he visto varias veces y cada vez me parece la primera. Es una joya. Ingrid está sublime, enfrentada a un entorno que es tan bello o más que ella, igual de áspero, igual de salvaje en el fondo. Es como su reflejo, ese volcán y ese pueblo pelado y blanco. Una obra maestra, no porque lo digan los entendidos, sino porque es como un cuadro de Velázquez: te hace mirarte al fondo de los ojos y preguntarte muchas cosas.

pon dijo...

Y detrás de toda la hermosura de Bergman y de todo ese paisaje lunar, Rossellini, con un cerebro disecionador y lúcido. Genial.

dvd dijo...

... Ésta y TE QUERRÉ SIEMPRE... ¡Maravillosas las dos!

pe-jota dijo...

Hace años que no la veo, me acuerdo que me impresionó muchísimo.
Algo está pasando, algo que nos está llevando a revisar los grandes clásicos, tal vez sea su solidez frente al efectismo actual, no lose realmente, pero empezamos a mirar mucho para atrás.

Glups, vaya quien a decir ese comentario.

Jejejejejejeje

Casanova dijo...

Creo que para Anna Magnani la Bergman era una fresca,el dìa que ponìa un pie en Roma ,la Magnani andaba por Londres,porque ella se la veìa venir,al final,a la del temperamento,a la que parecìa que se comìa al màs pintao por los pies,se la dieron con queso,y la sueca le quitò el machote a la romana.Cosas de mujeres...

Eleuterio dijo...

Tengo que verla (Confieso que no he visto nada de Rossellini aún...mea grandisima culpa).

Ella es una diosa.

Justo dijo...

Ay, yo no sabía ese episodio con la Magnani... qué fuerte..

Bienvenido de nuevo, Casanova.

Y a los demás, un abrazo muy fuerte, estoy estos días muy perezoso para escribir en el blog, pero agradezco vuestros comments como siempre, of course.

Revisadla, revisadla, o descubridla, aunque por momentos parezca un documental etnográfico, pero increíble..

(Algún día nos tienes que contar todo eso, Calamarín). Besos

Capri c'est fini dijo...

Es curioso el escándalo que supuso Stromboli y la pareja Bergman-Rosselini, pero viendo esas fotos de las viejas enlutadas italianas mirando tan chungas a Ingrid, lo puedo llegar a entender. En cualquier caso es como si un ángel hubiera caído del cielo... eso me parece Ingrid Bergman es esas fotos.

PD: Perdona mi ausencia, pero con la mudanza a Madrid, apenas si he podido actualizar mi blog, así que ni siquiera me da tiempo para hacer visitas. Veo que el nivel sigue óptimo, como siempre. Un abrazo.

Justo dijo...

¡Estás en Madrid, Capri!

Bienvenido, te deseo lo mejor.. no tengo nada que perdonar, a mí me pasa lo mismo, quisiera más tiempo para estar en todos sitios, pero es imposible... y contigo siempre estoy en sintonía, me escribas o no.

Un beso