viernes, 14 de marzo de 2008

ROBERTO ENRÍQUEZ APAGA LA LUZ



DON JUAN, PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS.De Josep Palau i Fabre. Dramaturgia y dirección: Hermann Bonnín.
Teatro Español, Madrid.
Roberto Enríquez, Clara Sanchís, Ricardo Moya, Mélida Molina, Juan Codina, Óscar Zafra, Raúl Álvarez, Yaël Belicha, Rafael Rojas, Ana Wagener, Fernando Soto, Anna Ycobalzeta, Jesús Alcaide, Xenia Sevillano, Jesús Fuente, Judith Esteban, Paloma Paso Jardiel.


Hacía tiempo que no iba al teatro y salía con ganas de estar hablando de la función durante un rato largo, literalmente entusiasmado.
Por el texto, por la escenografía, la dirección, la interpretación.
Tenía ganas de ver un Don Juan distinto, y éste desde luego lo es. Eso sí, quien acuda pensando que va a ver un retrato de la Barcelona del franquismo, como se dice en la propaganda, se va a llevar un chasco, porque nada de eso hay en la obra.



Lo que hay es un conjunto de estampas muy bien engarzadas que nos presentan a un Don Juan mefítico, canalla y desgraciado, vampírico, interpretado de forma sobresaliente por Roberto Enríquez, que sigue enhebrando una notable carrera en cine, teatro y TV -ahora le vemos en La señora, junto con su compañera de reparto aquí también Ana Wagener: por cierto, para sus fans diremos que frecuentan cierto garito sin nombre de Ventura de la Vega-, pero que está dejando de lado los papeles angelicales a los que era proclive por otros con trasfondo ambiguo cuando no directamente perverso: siempre sale airoso.

Es él quien lleva, claro, el mayor peso en esta función que no obstante es muy coral y permite a determinados actores y actrices momentos intensos de lucimiento: escalofriante me pareció, por ejemplo, el monólogo de Clara Sanchís en la segunda parte: ella es La Última, la muerte que más que abrazar se engarza con ansiedad infinita a Don Juan para conducirle a los avernos donde le espera un juicio muy femenino y singular. El cambio de registro, desde el vodevilesco encuentro de los dos -a través de una cita a ciegas- hasta que se van poniendo las cartas sobre la mesa, me pareció magistral -me recordó, sin ir más lejos, la transición entre Jack Nicholson y el camarero espectral de El resplandor en el cuarto de baño futurista del hotel Overlook-.

Pero este Don Juan está repleto de instantes de emoción, que nos sobrecogen, como el encuentro con su hermana María, su primer amor, o la consumación de la boda aquelarre con Rosamunda.
Qué producción más redonda, y qué texto de Palau i Fabre tan poético y tan sugerente: no me importaría volver a ver Don Juan, Príncipe de las Tinieblas, aunque no sea en el palco donde la contemplé con mi amiga Esther.
¡Esto sí que es reconciliarse con el teatro!

4 comentarios:

El Hombre Confuso dijo...

Yo también tendré que darme un paseo por aquí. Con la foto de Patricia en Lost Highway me has conquistado!! jajajaja.

Un saludo enoorme y gracias por la visita!!!

El Deme dijo...

Roberto Enríquez es uno de los mejores actores que tenemos hoy...yo lo ví en "Barcelona, mapa de sombras" -teatro Valle Inclán- y me entusiasmó...En cuanto a Ana Wagener....además de ser una secundaria imprescindible en el cine...es la voz de Lynette Scabo en Mujeres Desesperadas!!!!
(¡Me alegro que hayas disfrutado de la función!)

Smartphone dijo...

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Roberto está en la mejor edad, y se va labrando un currículo más que digno, todo lo que hace me resulta interesante. No sabía que Ana Wagener hacía doblaje: ¿cuál de las desperate es Lynette Scabo, la superwoman de los gemelos?
Y hay otras actrices estupendas en la función, como Yaël Belicha, a quien no conocía, o Clara Sanchís, que me recordó algo a Magüi Mira