jueves, 11 de septiembre de 2008

YO, MIGRANTE


Hace doce años acompañé a mi novio a un viaje de trabajo.
Se trataba de elaborar un reportaje sobre los sucesos que estaban aconteciendo en una iglesia de París, Saint-Bernard de la Chapelle, que en aquellos días de verano llamaron la atención en todo el mundo.

Un grupo numeroso de familias de sans papiers -la mayoría de ellos subsaharianos, como se dice ahora- llevaban semanas encerrados en esa iglesia para evitar su repatriación. Se trataba de personas que llevaban tiempo viviendo y trabajando -cuando pudieran, me imagino- en Francia, cuyos hijos estaban escolarizados.. pero el Gobierno galo de entonces -como el de ahora- precisaba de medidas ejemplarizantes de mano dura, y la situación de todas ellas era irregular en tanto no se les habían concedido los papeles que formalizaran lo que de hecho era su realidad: eran personas adaptadas al país, que vivían y trabajaban allí.


Francia siempre ha tenido el don de escenificar situaciones simbólicas, y aquel mediático encierro dio lugar a toda una serie de medidas de presión similares en distintos países, entre ellos España.
Pero ninguno de ellos tuvo la repercusión que éste, entre otras cosas por el apasionado apoyo que prestaron a los sans papiers un grupo numeroso de artistas e intelectuales franceses, encabezados por la bella y talentosa Emmanuelle Béart, que compartió encierro en Saint Bernard.
Una vez más, la opinión pública francesa -y de alguna manera, toda la europea occidental- se dividía en dos, dando lugar a enconados debates en los medios de comunicación.

Fui varias veces a Saint Bernard, aunque no llegamos a encerrarnos por la noche por distintas circunstancias -yo es lo que hubiera querido-; si bien mi nivel de francés era entonces nulo -algo que, ejem, ya he subsanado- era fácil entablar contacto y conversación con todas estas personas que descansaban en corros en la iglesia.
Todo el exterior estaba lleno de activistas y de figuras que debían ser bien conocidas a juzgar por la expectación que se palpaba -pero no, no llegué a ver a Emmanuelle Béart-.

UNA K ROJA


Desde el primer momento me llamaron la atención las niñas y los niños que, inconscientes, parecían vivir una especie de fiesta, tal era la alegría que se reflejaba en sus rostros. Me sentaba con ellos a mirar lo que hacían. La comunicación era sencilla, clara, limpia.

Recuerdo que uno de ellos, un negrito lindo de ojos muy grandes y expresivos, de unos cuatro o cinco años, un torbellino que tenía el don de acaparar continuamente la atención, dio por sentado nada más verme que yo iba a compartir su tiempo libre ayudándole con una serie incompleta de grandes letras rojas con la que formaba palabras.

Alguien había traído ese juego didáctico, que en ese momento eran todas las pertenencias del niño en el mundo.

Cuando tuve que marcharme, mi negrito no quiso que me fuera de vacío. Y por eso me ofreció generoso una de las grandes letras con las que habíamos configurado palabras, una K de color rojo -que por supuesto todavía conservo, porque yo no soy tan desprendido como él y siento la necesidad de atesorar aquello que quiero o representa algo importante para mí-.

A la mañana siguiente vimos consternados desde la televisión del hotel que nada más amanecer la policía había derribado de manera brutal la puerta de la iglesia y desalojado a todos los inquilinos, que fueron trasladados a la fuerza a sus países de origen.

La manifestación de solidaridad con los sans papiers recorrió el Bois de Vincennes -un espacio verde impresionante, un bosque con todas las de la ley- y es una de las más emotivas y numerosas a las que yo haya acudido nunca -y he ido a unas cuantas-.
En Francia hay -o había entonces- un movimiento inmenso y bien articulado de apoyo a las personas inmigrantes. El lema, repetido incesantemente, era Nous sommes tous les enfants immigrés, premier, deuxième, troisième génération..
La marcha fue también disuelta sin contemplaciones, y con una violencia que a mí me pareció extrema.


((Hoy ha comenzado en Rivas Vaciamadrid el III Foro Social Mundial de las Migraciones, al que deseo todo el éxito; su lema es Nuestras voces, nuestros derechos. Por un mundo sin muros.

El ser humano es migrante. Españolas son todas las personas que viven, trabajan, aman, ríen y sufren aquí. La inmigración ha generado, en España, bienestar. Y nos ha enriquecido social y culturalmente. Los derechos humanos son indivisibles, y no se pueden fraccionar: son igual para todos. Y los derechos laborales y las prestaciones sociales han de ser las mismas para todas las personas.))

-Las fotos son de Saint Bernard en agosto de 1996, la primera de Reuter, la última de Georges Grospiron-.

14 comentarios:

Juan dijo...

Solo nos queda utopía ( de Tomás Moro) porque ya no nos queda ni nuestra propia utopía. En la última encuesta que he leído hace unos días: solo el 4% de españoles cree que hacen falta más inmigrantes. En un reportaje de la 2, también hace poco, un emigrante canario a Venezuela decía que ellos no eran como los que actualmente vienen a España. Pero, a pesar de todo, está muy bien poder leer experiencias como la tuya, te hace sentir en la Isla de Tomás Moro por unos instantes, lo peor que al momento te acuerdas de las declaraciones de Celestino Corbacho y vuelves a la puta realidad, con perdón.

senses or nonsenses dijo...

me ha parecido una historia preciosa. y nosotros dando importancia a las cosas, a tener cosas, o a nuestros sueños de grandeza (inculcados desde la cuna). me ha puesto la carne de gallina.
...arde parís, y arderemos aquí tb. empiezo a escuchar cosas terribles. y el miedo a la crisis va a hacer que todo vaya mucho más rápido...
Contamíname, y mezclate conmigo, que decía el otro. ...la única manera que veo de combatir el racismo (y clasismo).

la beart no es de mis francesas favoritas. ...hay tantas donde elegir. aunque me encantó en La bella mentirosa (tpc lo iba a escribir bien en francés). en Buscando a Debra Winger, un doc. de rosanna arquette que está muy muy bien, la vi excesivamente preocupada por la edad y la decadencia física. y se ha puesto un pegote horroroso en los labios. ...pero con esta historia me voy a hacer superfan.

un abrazo fuerte.
me ha emocionao' tu aventura francesa.

Champy dijo...

Ups.....

Que experiencia!!!

Que rica.

Temna muy dificil, cundo debiera ser tan sencillo, yo soy partidario promulgo y creo que las fronteras son una pendejada del hombre moderno....

Me parece que actualmente, US y Europa viven esta situación, y lejos de sacrale provecho y enriquecerse de ello, pierden el tiempo buscando causas y culpables, pudiendo encauzarse hacia la riqueza....

El mundo está entrando en una etapa de rediseño, las sociedades estan mutando, social economico y estructuralemente, la Tierra lo sabe.

Muy bella experiencia, solo me restan las gracias por compartirlo.

2046.

pe-jota dijo...

Pronto olvidamos que todos en cierta medida somos emigrantes, y que la gente no abandona la tierra que le vio nacer por capricho, lo peor es que nosotros, los acomodados occidentales somos los grandes causantes, ya que gran parte de nuestra riqueza se afianza en su pobreza, pero preferimos mirar hacia otro lado, apartamos lo que nos molesta, pero no se puede tapar el sol con un dedo.

AntWaters Daza dijo...

Tampoco yo soy desprendido; aún conservo unas agujas de hacer punto, de la tata, que aprendió a hacerlo hacia el final, luego entendí por qué.

Me ha parecido bonito, sobretodo el comienzo, antes de la k, con esa idea de "nos acogemos a sagrado".

Debería haber algo, intocable. Dicen que es la constitución, que son las leyes; como mucho las gentes, y sólo de vez en cuando.

Muchos besos migrantes

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Emocionado también porque vivieras éso en primera persona, no sé si es el momento en que se genera la famosa frase: "Ne touche pas mon pot" -no toques a mi colega-...Pues la Béart, muy bien por ella, aunque igual tenía su "loft" cerca, con una señora de compañía, que le permitía bajarse a hacerse la foto: igual había gente que no se la podía hacer, porque no le daban permiso en el trabajo y no pudo ir...(perdón por la maldad, igual no es así, es evidente también que las estrellas prestan una imagen que ayuda, y las personas corrientes, no).
Que nos lo digan a los españoles, que se lo digan a todos los que emigraron, creo que es una experiencia no tan olvidada... Son seres humanos, como los que les acogen, y como los que les acogen, hay de todo...
Quiero decir, que en el caso concreto de aquí, igual nuestra riqueza actual se basa en todas esas españolas que se pusieron de rodillas a fregar suelos en Alemania, en todos esos españoles que entraron en fábricas a hacer trabajos que los alemanes ya no querían..., y en realidad, aunque ahora no nos veamos así, es lo mismo. Creo que en nuestro caso, a diferencia de alemanes y franceses, debemos tener eso presente, porque los alemanes y los franceses, no han emigrado nunca recientemente tampoco a ningún sitio, jjejej, ésa es la verdad...
Besotes

El Deme dijo...

K de Kariño
K de Kalor
K de Konvivencia
K de Kultura
K de Konocimiento
K de Kooperación
K de Komida
K de Konversación
K de Kolaboración
K de Konstrucción
K de Kerer un mundo mejor

pon dijo...

Qué suerte que pudieras estar allí, aunque terminara tan mal, pero la experiencia por lo que veo te dejó una huella grande e indeleble. Hay huellas en el corazón que aunque duelan son una bendición.
Recuerdo aquellos hechos, los seguimos puntualmente en casa. Mi compañero nació en París, hijo de emigrantes de los años 50. Las señoras le preguntaban a mi suegra en el parque si el bebé era francés, y cuando decía que era español, dejaban de acariciarle y decían "ooohhhh pobrecito".
La familia de mi madre tuvo que emigrar desde Jaen a Euskadi en los cincuenta, perseguidos por el hambre, la guardia civil y el régimen, y cuando llegaron se convirtieron en maketos y se burlaban de ellos por el acento......
No saldremos de las cuevas nunca, por muchos ordenadores, desintegradores de átomos y sondas de Marte que inventemos. En el fondo estamos a la entrada de la caverna tirando piedras al que pasa demasiado cerca. Afortunadamente el arte nos salva por un rato de la estupidez humana.

Cabriola dijo...

cómo te envidio !!!
ojalá todo el mundo fuese como tu

besos marisoleros

Justo dijo...

Juan, quiero que Korador sea la Utopía de Tomás Moro: aquí todos los tiburones son iguales, y da igual del mar que vengan.

Querido Senses, te recomiendo, si no has visto, L´enfer de Claude Chabrol y Fugitivos de Téchiné -que sé te gusta mucho- las dos con Emmanuelle Béart.
Hay que disculparle que lleve mal el paso de los años a una criatura tan bella...

Muchas gracias a todos por vuestras aportaciones. Te agradezco el brochazo personal, Pon. ¡Y bienvenida de nuevo, Cabriola!

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Un genial y acertado alegato contra la intolerancia el comentario de Pon, y qué real...Tan real como la noticia de "El País" de el tren de cercanías, que pone los pelos de punta, la verdad, que habla de violencia, no de integración, un poco parecida a lo que pasó en Roquetas, de la cual también saca un especial a fondo,en el suplemento Domingo...:
"Veintiséis jóvenes, 14 de ellos menores, han sido detenidos a primera hora de esta mañana tras una riña multitudinaria en un tren de Cercanías de Madrid, según ha informado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía.
Entre los 26 detenidos (cinco mujeres y 21 hombres), 17 son de nacionalidad colombiana, seis ecuatoriana, dos rumana y uno boliviana. Los agentes han requisado, además, tres machetes de unos 50 centímetros de longitud, un cuchillo de unos 30 centímetros de hoja y una porra extensible"
http://www.elpais.com/articulo/espana/
26/jovenes
/detenidos/rina/multitudinaria
/cercanias/Madrid/elpepuesp/
20080914elpepunac_2/Tes


Tremendo...¿no?

Capri c'est fini dijo...

Bonita experiencia... me resisto a unirme a la cada vez mayor parte de la gente que opina mal sobre los inmigrantes, sólo por el hecho de serlo. Qué poquita memoria histórica tenemos, si es que ayer los españolitos nos ibamos a Alemania y Francia, no precisamente de turismo. Pero está visto que en cuestión de solidaridad somos tercermundistas... Saludos.

Justo dijo...

Evidentemente no se trata de angelizar a nadie, Ripley.

Yo de todas maneras deploro la insistencia de los medios en señalar las nacionalidades de las personas que se detienen, algo que no se hace cuando son españolas de pura cepa. Así se contribuye a crear ese caldo de cultivo que relaciona inmigración sólo con delincuencia, y no con otras cuestiones.
La delincuencia de alto copete, los merluzos que nos birlan el dinero incluso legalmente no suelen ser de esas nacionalidades que cita El País.

Me gustó más el reportaje de ayer de Público en el que se preguntaban quién haría determinados trabajos que sólo están haciendo ellos.

Claro que la delincuencia, sobre todo la de poca monta siempre va relacionada con privación y marginalidad social. ¿Quién hay en las prisiones? Personas sin o con escasas oportunidades, en un 80%. Esto no es el punto de vista de un ingenuo, es una realidad estadística.

Y ya que hablas de Roquetas, creo que en el fondo de este como en el otros casos -el famoso que sucedió en El Egido- lo que late es la presión que realizan los empresarios de allí -muchos de ellos antiguos emigrantes a Alemania o Francia, qué pena- para no regularizar la situación de los trabajadores que les sacan las castañas del fuego y que malviven en condiciones que bordean la esclavitud y que generan este tipo de estallidos. Lo que me extraña es que no haya más.

Bueno, ya ves qué discurso te solté, Ripley, pero es que este tema me llega al alma casi como ningún otro.
Un abrazo fuerte

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Si sí opino lo mismo: pero la noticia de "El País" no habla de empresarios, ni de españoles: en periodismo, no se debe dar la nacionalidad si no es esencial en la noticia. Normalmente "El País" no las da. Pero en éste caso, sí se puede dar, porque se trata de un fenómeno nuevo: una pelea inter-racial ó multi-racial, en la que no hay españoles. Por eso sí se dan las nacionalidades: Se está hablando de un fenómeno nuevo, completamente distinto, y la noticia no es unos franceses ó unos españoles que discriminan, sino unos inmigrantes que se discriminan unos a otros.
Es que creo que no habla del tema clásico que propones en tu entrada, sino de un nuevo tema, un tema distinto, que no existía anteriormente: Está hablando de una intolerancia entre ellos...
Por eso me llamó la atención, creo que es una óptica nueva, no sé...
Besotes, guapo.