viernes, 5 de octubre de 2012

BOSÉ EN `TU ROSTRO MAÑANA´

Ya os he comentado alguna vez mi fascinación por la obra de Javier Marías y, muy especialmente, por su trilogía Tu rostro mañana, en cuya tercera parte habito ahora: es una sensación reconfortante, como si fuera un cobertor en el que me acurruco, un cobijo de palabras y reflexiones que me entonan el espíritu -y un placer que he estado aplazando a propósito, pues las dos primeras partes las he leído dos veces cada una-.
Pues bien, uno de los aspectos que más gusta Marías de analizar es lo que él llama el horror narrativo, el miedo que puede tener cualquiera a que su historia personal -como si se tratara de una novela- se tuerza en un momento dado y ya sea solo recordada por un final o una deriva poco noble y no adecuada al conjunto. En concreto hay un cantante imaginario en el libro, Dick Dearlove, aquejado sobremanera de ese miedo que nos afecta a casi todos. También se habla de Jayne Mansfield, la actriz pechugona de final atroz -con la cabeza rodando en una carretera- o John F. Kennedy como ejemplos de personas notorias cuyo desenlace se impuso a todo lo demás -yo, a otro nivel, pienso en nuestra actriz Luisa Sala, ya no se habla de ella pero seguro que algunos la recordaréis, hizo mucha televisión: y tuvo la mala fortuna de morir atragantada por un hueso de pollo-.
Luisa Sala

La confianza, la traición, son quizá los ejes en torno a los cuales gira sobre todo Tu rostro mañana. Porque una modalidad de este horror narrativo es el pararte a pensar cómo será la faz de tu amigo, de tu amante, en un mañana en el que no está en absoluto asegurado ni su amor ni su lealtad a nosotros: hay miles de ejemplos en torno a ello, si nos paramos a pensar en esas luchas encarnizadas entre parejas que antaño se adoraron o creyeron hacerlo. Y trasladado eso al plano Dick Dearlove, es decir, al de los artistas, quién te garantiza que tu ídolo no vaya a hacer o a representar en un futuro justo lo que a ti te reviente más, habida cuenta de que no son solo ellos los que van cambiando, sino nosotros.

El síndrome de Dick Dearlove

Esta noche volvía Miguel Bosé al Palacio de los Deportes de Madrid, en la presentación capitalina de su gira Papitwo. Tiempo atrás yo hubiera estado nervioso esperando que llegara el magno momento de su aparición en escena. Ahora, ni me he molestado en adquirir un boleto. Tuve bastante el otro día con la lectura de su última entrevista para El País Semanal, donde realizó un  despliegue de soberbia tal que me dejó anonadado. ¿Qué queda del cantante al que tanto quise, del que debutó en televisión en mis últimos años de colegio, del que siempre sonreía, del que irradiaba modernidad, de mi héroe a seguir, del inquieto, inconformista y a pesar de todo humilde artista?

¿Tanto daño le hizo el bulo sobre su supuesto sida en los años 90? ¿Se debe a eso su arrogancia, su desprecio monumental a tantos periodistas? Porque cabría recordarle que en general la profesión se ha portado siempre maravillosamente con él, pocos personajes tan respetados y admirados y reflejados en las últimas décadas españolas. ¿Por qué se cree ahora tan trascendente, ahora precisamente que no hace sino vivir de las rentas?  ¿A qué viene tanto rencor, si debería estar agradecido, al público, a la prensa, a la vida, a su familia?

Curiosamente, el nivel de exigencia musical de sus producciones comenzó a retroceder con aquel desafortunado Sereno (2001), coincidiendo con el momento de eclosión absoluta del movimiento LGBT en España. O acaso es que perdió el norte, condicionado por las circunstancias. Poco antes, había tenido la oportunidad de hablar de una vez sin tapujos para la portada del número cero de la revista Zero, ocasión que por supuesto no aprovechó como después harían otros, y en la que volvió a sus en su momento atrevidos pero ya gastados y cansinos argumentos de ambigüedades -y pensar que en 1978 tuvo el coraje de decir para la Super Pop que le daba igual que le llamaran homosexual, nunca ningún cantante español había dicho eso hasta entonces-.
Pero veinte años después, ¿cómo iba a seguir estando en vanguardia de nada, en un momento en que tantos seguidores gays suyos daban la cara, la venían dando ya durante años, en la familia, en el trabajo, en todos los órdenes, mientras él seguía jugando a la gallinita ciega? A pesar del arrollador éxito de Papito -que no fue sino nostalgia, algo de lo que él siempre había huido- Bosé nunca volvió a recuperar el pulso musical -y lo que es peor, su propio pulso narrativo, la imagen que proyectaba de avance y desenfado-, y se dio además sonoros trastazos -esa Velvetina grandilocuente-, si bien Cardio fue un más que digno intento, pero que le llegó ya con el tempo cambiado.

Y es que la cara, y la música, son el espejo del alma.

Y hoy que Bosé vuelve a actuar en Madrid recuerdo mohíno esas tantísimas otras veces que he acudido a verle infatuado, y compruebo que de eso solo queda el recuerdo, porque ni curiosidad he tenido aún de escuchar este Papitwo, a pesar de que soy -lo sabéis- un fan de lo más leal con mis ídolos. Pero tanta soberbia y empecinamiento me han hecho, finalmente, desistir.

Ya he visto tu rostro mañana, Miguel, y no lo he reconocido.

8 comentarios:

Florestán dijo...

A Santa Luisa Sala, la recuerdo muy bien...actriz como la copa de un pino, genial en papeles de dominanta,severa y cruel... pero también recuerdo alguna comedia y ella, casta le viene al galgo, estaba para morirse de risa.
De su trágica muerte, aún la pongo de ejemplo, cuando veo a alguien comer en plan Formula 1......

De Bosé fuí también seguidor, como cantante y rompedor en un época.... pero su poco o nula implicación,en lo que los demás, nunca hemos ocultado, y hemos luchado día a día para que se nos trate de tú a tú, hace que, desde hace algún tiempo......no me interese lo más mínimo.

Saludos y Besos

Champy dijo...

Quizá nunca fuí un fan de tu tamaño, pero si lo seguí y hasta adoré en algún tiempo.
Siempre he pregonado que cada quien haga con su culo un papalote, pero si con el mío alguien puede ser feliz o sacarle algo de utilidad yo con gusto lo comparto, jamás lo vendo.

Te quiero.

2046

Uno dijo...

A veces se pasa el enamoramiento y vemos al antes idolatrado como un desconocido. ¿Cómo he podido estar tan ciego? Ya me lo decían los amigos... Pues eso. Soberbia y Bosé para mi siempre fueron de la mano.
Respecto a ese acto de nuestra vida que termina por protagonizarla no siempre es malo. Hay vidas anodinas que solo brillan un instante que queda en nuestro recuerdo.
Seguramente la de ese travesti que pasará a la historia por besar en público al primer ministro belga.
Pobre Luisa Sala.
Yo también disfruto con Marías. Espero que no nos ciegue la pasión.

Un abrazo

Javier Arnott Álvarez dijo...

Claro que me acuerdo de la fabulosa Luisa Sala y de su terrible muerte, porque que te pase algo así no puede ser denominado de otra forma.
En cuanto a Bosé, no se nunca he sido un gran fan, he tarareado algún tema, pero su juego con la ambigüedad no me gustaba, siempre le he visto con cierta lejanía.

Justo dijo...

FLORESTÁN: Has definido muy bien a Luisa Sala.. hace solo unos días que la he visto en una serie de terror de los 70, El quinto jinete, estaba impresionante; y sí, yo me acuerdo también cuando veo comer a alguien deprisa..

Lo de Bosé llamaría menos la atención si no se metiera en ningún asunto, pero es que parece una ONG andante..

CHAMPY: Yo sí que te quiero a ti.. y a tus expresiones: que cada quien haga con su culo un papalote.. ¡me lo apunto!

UNO: Sí, sí, que se lo digan a Cecilia Giménez, la restauradora del ecce homo.. una auténtica heroína popular.
Los fans a veces somos veleidosos.. pero yo con Bosé he sido fiel muchos años: creo que no era soberbio al principio, o lo disimulaba bien.

JAVIER: Me alegra comprobar cuántos blogueros nos acordamos de la gran Luisa Sala -su marido también era actor, seguro que lo recordáis, Pastor Serrador-.

Un abrazo a todos

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Uyyyy, me ha encantado la entrada y el paralelismo-titulo final del título de Marías con el "mood"-estado actual Mike Bosé...

Me ha encantado cómo está desarrollada la entrada, tocando varios palos: Luisa Sala sí la recuerdo, tuve una asistenta de niño, cuando se tenía que ir mi madre al trabajo, que estaba obsesionada con sus seriales: Era un poco "Miss Danvers" ella, muy buena actriz, muy dramárica, seria. Recuerdo también el trauma de la asistenta por su muerte, porque Paquita consumía el "Pronto" y el "Lecturas", y era mi asesora: Vaya "horror narrativo", pero una forma muy "Six feet under" de morir, no tan peregrina, ya que Tennessee Williams murió también atragantándose.

Especial interés en Javier Marías también como lector: Me parece de los mejores, no me gusta nunca decir la palabra "el mejor", pero sí decir que me parece que escribe "prosa de confianza", teniendo en cuenta que soy muy crítico con los contemporáneos, y especialmente con los patrios, y a veces me muerdo la lengua con algunos (con otros no). Además es que Marías y yo compartimos colegio (-obviamente él fue alumno años antes-), y unos ciertos hábitos educativos similares. También me gusta mucho como articulista, no me suelo perder una sola columna suya, allí donde publique...

Lo de Bosé es que le perdono por el mito que ha sido: También fue un mito para mi, y entonces no quiero traicionar a ese mito. Hace un año y medio, curiosamente estaba en una reunión relajada con uno de sus "road managers", y me contó algún cotilleo: pero por blog yo éstas cosas no las suelto...(En general por ningún sitio)...También tengo referencias anteriores, de toda esa familia (la original), y fue una familia difícil, conflictiva (cuál no, eso también)...
Disculpo a Bosé, porque madurar habiendo sido un Mito y un sex symbol, en fín, es sumamente complicado: No sólo desde los ojos de los fans, sino una propia tragedia o realidad vital para cada uno de nosotros (-y para el propio cantante): Que va algo tiesecillo y opina de todo como si fuera Bernard-Henri Lévy, pues sí que me parece un poco...
Y el "Papitwo", aparte de que son reversiones, debe ser un poco como "Tiburon7" mezclado con "Piranha":-)...un poco sí, pero, quiero ser benevolente con Miguel: no es fácil, no son vidas fáciles...Hay alguien que me cae como una patá en el estómago de ésa familia, que me parece mucho más infumable: Lo siento pero es la Bimba. No quiero ni pensar qué ocurrirá cuando "madure", porque me parece que ya tiene cara de yaya sideral:-)y no me gusta ni cabrioleta ni de ná:-)

¡Besotes!

senses and nonsenses dijo...

y yo que pensaba que éramos los únicos que nos acordábamos en nuestras oraciones de Luisa Sala cada vez que nos atragantamos...

igual no te gusta esto qué voy a decir, pero creo que Bosé está envejeciendo fataaal! ...es difícil mantener la coherencia durante 30 años. (me recuerda en algún sentido a la decadencia de Bowie, a quien siempre ha mirado de reojo, no tanto musicalmente como a vender "ambigüedad".

Justo dijo...

RIPLEY: Pedazo de comentario generoso de los tuyos, ¡muchas gracias! Muy Six feet under, es verdad, la muerte de Luisa Sala, pero mucho mucho.

Marías es extraordinario.. creo que tenemos muy buenos escritores, para mí nada más que con Marías y Pombo ya puede decirse que estamos de gala. Y el primero es uno de los más reconocidos en el planeta en este momento.

¡Tiburón mezclado con Piraña! Jajaja.. pues algo así debe ser. Yo creo que tampoco debe haber sido fácil para él, madurar.. Yo como fan he tenido una paciencia infinita. Le aconsejaría minimalismo, y que se dejara de trascendencias, que le pierde el delirio de grandeza.

Bimba no deja de ser una anécdota, me parece.

SENSES: Qué me voy a enfadar, si es precisamente lo que vengo a decir. Y no tiene nada que ver con el físico.

Un abrazo a los dos, fuerte