jueves, 17 de mayo de 2007

QUIERO A MIQUI PUIG DE ALCALDE



Antesdeayer vi de casualidad escenas del casting para Factor X, en la Cuatro y me pareció tan jocoso que hoy he visto el programa entero. Para empezar, nada más que con la recuperación de Miqui Puig merece la pena. Seguimos sabiendo de él por sus discos -qué bueno el "Casualidades", qué desperdicio que un disco así no se promocionara bien- y comentarios esporádicos, pero hacía tiempo que no aparecía en pantalla. Ha adelgazado mucho, va vestido super moderno, con muchos complementos y fulards de colores, se le ve muy bien. Y representa el papel de malvado en la selección del cásting, queda muy gracioso. En cuanto a los aspirantes... bueno, se ve que va un poco de coña -o no, nunca se sabe- pero es muy friqui todo en el buen sentido de la palabra. Ayer hubo dos momentos de lujo, con la aspirante Natalia, creo que se llamaba, que parecía un chico y le dieron una segunda oportunidad, y con una rubia que había compuesto cinco canciones que formaban un serial sobre los peligros de conducir sin cinturón... inenarrable.
Otro estreno en la Cuatro, el de Cuenta Atrás. No comparto la animadversión casi generalizada hacia Dani Martín, es más, me simpatiza mucho, pero la serie... ¿Por qué somos tan chapuceros en las series españolas? Aunque cualquier cosa es mejor que los Serrano, claro.
Y termino el repaso televisivo con el debate a los candidatos al Ayuntamiento de Madrid, ayer por la Uno. Mi pregunta es: ¿por qué la izquierda madrileña es incapaz de ofrecer una alternativa medianamente ilusionante? Sabía que Ángel Pérez era un candidato gris, pero nunca imaginé hasta qué punto Miguel Sebastián es negado para el debate público, y va como propuesta del partido en el gobierno para alcalde de la ciudad más importante... Debe haber alguna razón que explique el porqué al PSOE le interesa que Gallardón y Aguirre permanezcan al frente de las instituciones madrileñas. Y por cierto, hay que reconocerlo: el alcalde, al margen de la gestión que haya hecho, se comporta en público con una corrección y estilo al alcance de pocos políticos españoles en este momento.