Está siendo -ya apenas quedan unos días de exhibición- el éxito de la temporada en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. La japonesa Yayoi Kusama y su exposición monográfica, que tras esta primicia viajará al Pompidou de París, la Tate Modern londinense y el Whitney de Nueva York.
Si en la entrada anterior hablábamos de Leonora siglo XX Carrington, cabría decir lo mismo de esta entregada artista nacida en el año del crack bursátil... Ella ha bailado al son de los tambores más vertiginosos a lo largo de la pasada centuria, y por supuesto sumergiéndose en las corrientes más radicales de experimentación del arte y de los modos de vida... hasta que en el 77 se recluyera voluntariamente en un psiquiátrico de Tokio, donde sigue residiendo en la actualidad, eso sí, con su estudio para continuar desarrollando su obra.
I´m here, but nothing...
Para la amplia muestra de Madrid no sólo se han recopilado distintas pinturas y montajes que dan una idea de sus marcadas etapas, sino que Yayoi ha vuelto a recrear la instalación I´m here, but nothing (2000) en la que nos invita a un cuarto de estar perfecto pero que produce un siniestro desasosiego, y creado también especialmente el espacio Infinity Mirrored Room – Filled with the Brilliance of Life (2011), sin duda la estrella de la muestra, una especie de pasadizo de los espejos que deja al público obnubilado.
Compulsiva y meticulosa, popera y feminista fálica, Yayoi Kusama es una artista grandiosa que nos recuerda que el Arte inquieta, alerta, y deslumbra..
((Por supuesto, el ciudadano de azul que asoma en las fotos soy yo, no Yayoi Kusama, que os he reservado para la antepenúltima imagen...))

































