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miércoles, 1 de mayo de 2013

DORIAN, DE DONDE NADIE VUELVE


Es uno de los grupos de los que más y mejor hemos hablado desde los comienzos de este blog, y por eso me regocija tanto ver que, poco a poco, han ido cimentando un terreno propio, ideando un mundo que es sólo de ellos y sus entusiastas seguidores. Con mucho amor correspondido hacia México también -el disco y el vídeo están grabados allí- los barceloneses Dorian son cosmopolitas por definición: ahora habitan en las montañas catalanas y durante años lo hicieron en el barrio de Lavapiés. Precisamente en Madrid acaban de llenar dos días consecutivos la Joy Eslava -les queremos mucho, aquí- y prosiguen con su gira de presentación de La velocidad del vacío, que el viernes recala en Murcia.

El disco está lleno de canciones preciosas, en su onda entre melancólica, soñadora, futurista y de protesta juvenil -un compendio de todo ello sería Los amigos que perdí-. La producción es más sinfónica que nunca, un poco a lo Disintegration, de los Cure -Phil Vinall, que ha trabajado con Radiohead, Pulp, Placebo, nada menos-; el disco se completa con sendos remixes de dos grandes éxitos, A cualquier otra parte y Te echamos de menos -por cierto hoy, 1 de mayo, me acuerdo de esa canción, claro-.



EL TEMBLOR / DORIAN / EL TEMBLOR 
/ DORIAN / EL TEMBLOR / DORIAN

El vídeo muy Lars Von Trier, y la canción... maravillosa, un cruce entre Chris Isaak y Air

¡ENHORABUENA!

martes, 22 de noviembre de 2011

`MELANCOLÍA´, MI PELÍCULA DEL AÑO


Blanca y radiante va la novia..



(Este comentario no contiene spoilers).

Como en las viñetas iniciales de Flash Gordon, un extraño e irresistible planeta se dispone a colisionar con la Tierra, o a pasar muy cerca de ella. Mientras tanto, una ostentosa boda va a tener lugar. Justine, la novia, se va a esforzar por dotar de sentido a los rituales, aunque su madre, ejerciendo de Madrastra de cuento, abre pronto la puerta al desasosiego.
 Pero no será sólo ella quien apriete su corsé imaginario, por lo que la novia se apresura a buscar refugio en los rincones más oscuros. Justine es melancólica y lunática, el contrapunto de su hermana Claire, más aferrada a lo seguro; las dos se aman aunque a veces se detesten. Pero, volviendo al enlace, una vez iniciado el descenso, no hay más que seguir bajando: la boda, aun magnética, será un compendio de lo siniestro... y preludio de algo impredecible y descarnadamente cruel y hermoso.

Una escena de Melancholia
Life is only on Earth... and not for long

Afortunadamente, Lars Von Trier ya no respeta todo el decálogo Dogma y se ha valido repetidamente del sublime preludio de Tristán e Isolda de Wagner para conmovernos en su última película -cuántas veces se habrá acudido a esta pieza en el cine, aunque siempre sea como la primera vez: recuerdo ahora mismo la escena inicial de Lo importante es amar de Zulawski o la matanza de los caballos en El Dorado, de Carlos Saura-. No llegué a ver el Anticristo, su anterior film, aunque ahora lo buscaré. Y es que he salido fascinado de la sala, con ganas de hablar de la película, casi abducido como he pasado estas dos horas en que me he agarrado de la mano de mi chico, expectante. Kirsten Dunst, mi actriz internacional favorita, está inalcanzable en su perfección. Pero no hay que olvidar a nuestra Charlotte Gainsbourg -físicamente ahora un cruce entre su madre, la Rousseau de Perdidos y Ana Torroja-, Charlotte Rampling haciendo de sí misma -la actriz más borde del planeta-, clásicos como John Hurt o Kiefer Sutherland y Alexander Skarsgârd, el guapísimo vampiro-jefe de True Blood.





Me ha parecido la más bergmaniana de las películas de Von Trier -no he visto todas, pero casi-, dicho sea en el mejor sentido de la palabra: clásica e innovadora a un tiempo, reposada y subyugante, con esas escenas pomposas de interior que tan bien se le daban al maestro sueco a la hora de ilustrar las tensiones familiares: y en la muestra de la decadencia humana, física o mental, y ese momento delicado en el que una hermana ayuda a la otra en situaciones extremas -como en Gritos y susurros-. Por no hablar de la cadena espectral de El séptimo sello, cuyo solo recuerdo me produce escalofríos...

Qué buenísimo Lars Von Trier, y qué melancólico es, a veces, el cine.

MELANCHOLIA. D. Lars Von Trier. Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, John Hurt, Charlotte Rampling, Alexander Skarsgârd, Stellan Skarsgârd. Vista en Cines Verdi, Madrid.