Mostrando entradas con la etiqueta FRANK BORZAGE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FRANK BORZAGE. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de noviembre de 2014

EN EL SÉPTIMO CIELO CON BORZAGE

Charles Farrell y Janet Gaynor en The 7th heaven (1927)

Quizá el ciclo de cine que más me ha impresionado nunca es el que vi en 2001 en la Filmoteca Nacional, en el Doré, sobre Frank Borzage. Allí se repitió el homenaje que ese año se le profesara en el Festival de San Sebastián, una retrospectiva de este cineasta apasionante que yo apenas conocía, y eso gracias a la generosidad de José Luis Garci y sus estupendos programas en TV.

Este artista prodigioso comenzó como actor en Hollywood, pero pronto vio que su camino era el de la dirección, comenzando a trabajar en ello en la época del cine mudo. De 1927 es su absoluta maravilla The 7th heaven -El séptimo cielo-, que en su momento no pude ver y con la que alcancé el miércoles pasado en el Doré el éxtasis -yo y el resto de asistentes, había un silencio religioso y una electricidad flotante que derivaron al final en aplausos entusiastas, como si Borzage pudiera oírnos-.

"Always look up. Like me, and I' m a very remarkable fellow"
Janet Gaynor y Charles Farrell, entonces desconocidos, son las estrellas de esta cinta que tuvo tanto éxito que les llevaría a protagonizar una decena más de películas juntos. Ella, pequeñita y pizpireta, bondadosa y con una gran fuerza interior; él, altísimo -el contraste de talla entre ambos es muy sexy- y candoroso, sinvergüencilla y perrofláutico y de fotogenia abrumadora: a remarkable fellow, como en la película.

Con el telón de fondo de la Gran Guerra, conocemos las peripecias de una cenicienta de los bajos fondos parisinos -Diana- que, desahuciada y a punto de acabar con su vida, se encuentra en su camino con un galán que trabaja en las alcantarillas y acaba de ser ascendido a barrendero -Chico-.

La santa amante, transfigurada
La redención es, como siempre en Borzage, el amor, pero no un amor cualquiera: es auténtica iluminación, una infatuación duradera que transforma de raíz a quien la experimenta, y que sólo tiene parangón con los episodios de los místicos. Los amantes de Borzage aparecen siempre nimbados, envueltos en un aura de pureza, en un efecto lumínico eficacísimo: sus odiseas -porque normalmente el romance se trunca por la guerra o algún otro gran drama- son ciertamente un camino a la santidad, y es que también todo su cine rezuma valores cristianos, aunque él supo combinar eso con un sensualísimo erotismo.

La chaqueta de mi hombre...
La idealización amorosa se eleva a cotas nunca antes ni después plasmadas en la pantalla.. la complicidad entre los amantes -siempre estos amores son correspondidos, aunque normalmente no se pueden llevar a cabo en plenitud- casi derrumba las fronteras del tiempo y el espacio, y por eso los objetos del ser amado -los fetiches, diríamos ahora- adquieren una importancia suma en su ausencia -en esto y en otras muchas cosas Brokeback Mountain es muy borzaguiana-.

Precisamente en esta deliciosa escena Janet -Diana- Gaynor venera la chaqueta de su Charles -Chico- Farrell, que ella arregla con tantísimo primor...


Qué belleza y qué maravilla las películas de Frank Borzage, amigos... lo más sublime de la vida está ahí.

jueves, 10 de febrero de 2011

UNA ESCENA DE GRETA GARBO




Vengo de la Filmoteca, de revisar The river (1928), deliciosa película muda de uno de mis directores favoritos, Frank Borzage. Previamente ha habido una charla a cargo de Dominique Paini, ex director de la Cinemateca Francesa en la época en que se restauró esta película y también ex director del Centro Pompidou nada menos. Ha sido muy interesante, por la pasión con que ha hablado y porque sus argumentos los ha aderezado con algunas de las escenas más sensuales de los clásicos del cine no sonoro.


En concreto, ha habido una que me ha dejado petrificado: la de Greta Garbo y John Gilbert en Flesh and the devil (Clarence Brown, 1926). A las pruebas me remito: toda la escena es genial, pero si no tenéis tiempo para ver los seis minutos, os recomiendo que vayáis directos al 4,y después me contáis... como nos ha dicho el experto, es este un cine para contemplar, y no sólo para comprender. Por cierto, no me ha extrañado saber que a partir de ahí Garbo y Gilbert iniciaron un romance real. ¡Ah! ¡Y hay que ver el juego que da el cigarrito! Que según Paini es un símbolo fálico..

Escena sublime de Flesh and the devil (1926)

martes, 2 de noviembre de 2010

SHALL I SEE YOU AGAIN?




Shall I see you again?
(...)
Shall I see you again?
(...)
Please, please, next Thursday, the same time..
(...)
Please, please, I ask you, most humbly.
(...)



ESCENA ENAMORAMIENTO EN `BRIEF ENCOUNTER´ (BREVE ENCUENTRO)
(El milagro comienza a revelarse en torno al minuto 3, y ya no cesa, con el concierto de Rachmaninov de fondo: la chispa surge cuando él enumera detalles de su profesión, y ella se encandila al reconocerle idealista, y encendido...no dejéis de verlo...)




No voy a descubrir Brief encounter / Breve encuentro (David Lean y guión compartido con el dramaturgo Noël Coward, 1945) a estas alturas, porque hace tiempo que ocupa un lugar de honor en la historia del cine. Pero ayer volví a verla en casa, no sé si por tercera o cuarta vez, y quiero compartir con vosotros esa maravillosa escena de enamoramiento entre Celia Johnson y Trevor Howard, que me recuerda a los flechazos incandescentes, eternos, de las películas de Frank Borzage..


Celia Johnson interpreta a Laura, una feliz y moderna ama de casa que se acerca los jueves a la ciudad -Londres- para hacer sus compras o asistir al cine. Trevor Howard es Alec, un médico tambien casado que conoce a Laura en una estación de tren de cercanías al ayudarla con una arenilla que se le mete en el ojo. A partir de ahí comienza una amistad que puede derivar en algo más... a pesar de que los trenes que cada uno de los dos ha de coger a diario siempre conducen a destinos opuestos.

Como decía José Luis Garci, gracias al cual vi por primera vez esta película, ¡qué grande es el cine!

miércoles, 23 de enero de 2008

HEATH LEDGER: TODOS LOS HOMBRES QUE HEMOS AMADO




Él fue en pantalla todos los hombres que hemos amado. Con locura, con pasión, con el arrebato amargo de lo que se nos escapa, inaccesible. En él más que en ningún otro vimos reflejados a nuestros amantes y amores, a aquellos por los que nos hubiéramos dejado, en su momento eterno, arrancar la piel a tiras.

Y aunque hoy yo también me uno al luto, me alegra pensar que su recuerdo es ya imborrable, que tenemos su interpretación grandiosa en Brokeback Mountain -una película en la que se puede distinguir, claramente, el aura de los enamorados que se consumen, como en aquellas obras míticas de Frank Borzage-.


HEATH, YOU BET!! THANKS AND LOVE FOREVER!!

lunes, 3 de septiembre de 2007

INTERLUDIO SEPTEMBRINO


Enseguida volvemos. You´ll only have to wait for some hours. Je sais que vous êtes au bord de vous impatienter, mais maintenant on est a la rentrée, on doit travailler..

PRONTO EN KORADOR:
La reseña de Death Proof: vuelve el tarantinismo ilustrado, más fan fatal que nunca.
Fiesta Flor de Pasión de Radio 3 en Siroco: se reanuda la temporada musiquera.
La Corte de Faraón, en el Teatro Circo de Alba-City: ¡viva la zarzuela!
Frank Borzage acampaba en Brokeback Mountain: una mirada a nuestra película favorita de los últimos tiempos.
Los amados protagonistas de Six Feet Under, desde nuestro prisma.

Besos a todo el mundo, sobre todo a quienes os incorporáis estos días al lavoro.