Recuerdo bien lo que decía mi novio de hace años: "Tienes que disfrutar de los pequeños placeres de la vida, y para ti y para mí comprar un disco lo es. Anticipas el goce, lo vas saboreando cuando te dirijes a comprarlo, y luego en casa el hecho de abrirlo, atesorarlo, irlo descubriendo, ya tienes al menos un día garantizado de felicidad". Qué razón tenía... por aquel entonces no se bajaban las canciones, y yo creo que ni había top manta siquiera -aunque yo no he hecho uso ni de lo uno ni apenas de lo otro: me encanta comprar discos y lo seguiré haciendo-.
Si bien lo cierto es que ahora lo hago menos, porque se ha vuelto a la cultura de las canciones sueltas, o de los singles. Pero es igual: el proceso de descubrir a veces de quién se trata, usando el shazam o cogiendo un pedazo de la letra al vuelo para luego buscarlo en google, es un ritual igualmente estimulante. Y así he descubierto que soy reincidente en Sia. Sí... primero fue la canción final del Six feet under... y luego las para mí dos mejores canciones de David Gueta, Titanium y She wolf... no sabía de quién eran... y al enterarme luego pensaba: "¡Claro, no podían ser otros dos!".
Y la última ha sido este Chandelier que me inflama, me inflama, me inflama... ¡qué buena y qué gran canción e intérprete, y letra.. jaja.. party girls don´t get hurt... di que sí, reina.
(Un año después regresa este blog que en realidad nunca cerró. Gracias a los amigos que os habéis interesado en este tiempo, a todos los compas de la `era dorada´ de los blogs ahora tan lejana; redescubramos el placer de las pequeñas cosas, comprar un disco, escribir una entrada, sencilla, pequeña, sentida. Gracias a Miguel Ángel por levantarme).
























































