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domingo, 26 de junio de 2011

DIARIO DE UN BLOGUERO REDIVIVO


¡Qué cerca ya del alma
lo que está tan inmensamente lejos
de las manos aún!

Como una luz de estrella,
como una voz sin nombre
traída por el sueño, como el paso
de algún corcel remoto
que oímos, anhelantes,
el oído en la tierra;
como el mar en teléfono...

Y se hace la vida
por dentro, con la luz inextinguible
de un día deleitoso
que brilla en otra parte.

¡Oh, qué dulce, qué dulce
verdad sin realidad aún, qué dulce!

(Comienzo de Hacia el mar, la primera parte de Diario de un poeta recién casado, Juan Ramón Jiménez, Madrid 1916)

He descubierto en un rincón de la casa una edición preciosa, de Alianza, del Diario de un poeta recién casado de Juan Ramón Jiménez. El verano no ha podido comenzar, entonces, mejor; quiero que sus páginas me acompañen todos estos días... la dulce verdad sin realidad de la que habla el de Moguer debe ser lo contrario de las lágrimas derramadas por las plegarias atendidas de Teresa de Jesús... es decir, la expectativa ilusionada de algo es superior a su realización...

De eso me di cuenta a la vuelta de un viaje de estudios de mis últimos años de adolescencia, ya que nada hubo comparable a la ilusión de la noche de partida en el autobús, a ese regocijo inicial que se amontonaba y que nos rebotaba de unos a otros; al proyecto de dormitar apoyando la cabeza en el hombro del chico que me gustaba en ese momento, aspirando su fragancia de melocotón -y sonando en el autocar insistentemente todo el LP Juan mucho más Juan de Juan Pardo, un bombazo con el que no contaba ni él-.

¡Oh, qué dulce, qué dulce
verdad sin realidad aún, qué dulce!

EDEN / HOOVERPHONIC


(Escribo la entrada por primera vez y precisamente desde un autobús. Voy a estar todo el verano con vosotros; estoy deseando hacerlo, sentiros de nuevo... la ilustración y el vídeo de Hooverphonic, la canción que elegí de fondo para mi speech de cumpleaños...)