

Ando entusiasmado porque he descubierto una página en la red, Cómics en extinción -conducida por Anguloagudus-, que para mí es todo un regocijo, tanto si no conozco las historietas de las que se habla -porque son un festín visual y estético- como si son viejas amigas mías.
No soy nada nostálgico y vivo -con fruición- el presente, pero sí soy muy sentimental y fiel a aquello que ha ido conformando mi vida y lo que comparto con los demás -así, por ejemplo disfruto también cantidad con ese tesoro marisolero que tan bien administra Carmen-Cabriola-. Y yo no sería hoy yo -claro que no sé si eso es bueno o malo- si no hubiera sido adicto, desde pequeño, a los tebeos.

La Pequeña Lulú, Periquita, El Jabato, Los Cuatro Fantásticos, Patrulla X, Los Inhumanos, Flash Gordon, El Hombre Enmascarado, Príncipe Valiente -estos tres clásicos en la colección de Buru Lan Héroes del cómic, estupenda pero carísima: valía a 25 pesetas el fascículo cuando mi paga semanal eran 15, y eso que yo no me podía quejar-, Rip Kirby, Tintín, Mortadelo y Filemón -y compañía-, Drago, Mandrake, Thor, Capitán América, Namor,.. Por cierto que me cuenta un amigo muy fan de la Marvel que las ediciones de los años 70 de estos superhéroes están hoy cotizadísimas porque en ese formato pequeñito en volumen pero enorme en cuanto al tamaño de las viñetas sólo salieron en España.
Quizá el único que nunca me gustó fue Astérix, favorito sin embargo de mucha gente. ¿Por qué? Pues no lo sé. Quizá le faltaba...¿sensualidad?.
GACETA JUNIOR Y TRINCA





Gaceta Junior -finales 60- y Trinca -primeros 70-, -cuyos personajes a veces confundo porque el espíritu era el mismo, la segunda más juvenil como se decía entonces y por lo tanto más aperturista- con sus maravillosas galerías de personajes: Dani Futuro, Manos Kelly, Anna Lombard -Lina en su versión original, uno de cuyos álbumes, Les requins du Korador, publicado por entregas en Gaceta Junior, da título a esta página-, Sambhur, El Libro de la Selva, La escuela en la torre de los contrabandistas..





Qué importantes fueron estos dos tebeos, qué necesarios, cuánta libertad se coló por sus rendijas, cuánta aventura y afán de transformación, cuántos talentos se forjaron ahí.
Pero qué más da: ¿quién se acuerda? Nada más que sentimentales empedernidos, no hay ni un reconocimiento, ni una reedición de aquellas viñetas tan importantes en esa época, que rompieron muchos moldes, como lo hizo el detective pop y futurista Peter Petrake, que durante años me ha obsesionado y lo sigue haciendo -perdí el único álbum que tenía de él- y del que es imposible encontrar, hoy, nada -también Miguel Calatayud, su talentoso y rompedor autor, muy criticado en la época por lo audaz de sus trazos- ilustró las colosales doce hazañas de Hércules-.
¡QUE VUELVA PETER PETRAKE!
O aquella psicodélica Alma de Dragón de Esteban Maroto, con sus sugerentes nebulosas y preguntas sin respuesta.

Y después Dossier Negro, Tótem, El Víbora que se mantuvo hasta hace dos días y tantas otras.

-A quién le va a extrañar que mi grupo favorito sea Fangoria, uno de los poquísimos que en España es afín a esta cultura, su mismo nombre tomado de una revista de culto-.
Todos ellos me han hecho soñar anticipando el futuro y obnubilándome en el presente, y me han ayudado a adornar y sortear en su momento las situaciones de peligro. Me han empujado, también, a amar la vida y a recrearme minuciosamente en sus detalles. Y, a la larga, -con la música, la literatura y el cine, tanto o más que ellas- todos esos tebeos son los que me han enseñado a ser valiente, que es lo que siempre he querido ser.
(Las imágenes de portadas de la revista Trinca las he obtenido de la página Cómics en extinción, la del Hombre Enmascarado -o Phantom- de Tebeosfera y la del Tótem con Valentina de la bitácora Crisei).
BRAVO, CAMPEÓN
Sabéis que me gusta que podáis picotear de varias cosas.


Así que a otro tema -aunque guarda relación con el primero-: en la normalmente horripilante lista de discos más vendidos en España elaborada por AFYVE se ha colado en el número 4 nada menos, Iván Ferreiro y su Mentiroso, mentiroso, que ha editado -precisamente- en formato disco cómic.
Y es que Piratas fueron también un grupo que mamó de los tebeos, y de las pelis de Lynch, y.. aunque ni en su momento de máximo apogeo se vieron recompensados por tal honor comercial, qué gusto da comprobar que ahora Iván recoge los frutos de años de esfuerzo y de dignidad en grupo y en solitario, y de ir creando redes y foros de amigos con inquietudes. ¡Y qué bueno que es este disco tan personal y tan intrincado!
Te queremos un montón, Iván.
































