lunes, 14 de abril de 2008

SOY TRINQUERO



Ando entusiasmado porque he descubierto una página en la red, Cómics en extinción -conducida por Anguloagudus-, que para mí es todo un regocijo, tanto si no conozco las historietas de las que se habla -porque son un festín visual y estético- como si son viejas amigas mías.
No soy nada nostálgico y vivo -con fruición- el presente, pero sí soy muy sentimental y fiel a aquello que ha ido conformando mi vida y lo que comparto con los demás -así, por ejemplo disfruto también cantidad con ese tesoro marisolero que tan bien administra Carmen-Cabriola-. Y yo no sería hoy yo -claro que no sé si eso es bueno o malo- si no hubiera sido adicto, desde pequeño, a los tebeos.

La Pequeña Lulú, Periquita, El Jabato, Los Cuatro Fantásticos, Patrulla X, Los Inhumanos, Flash Gordon, El Hombre Enmascarado, Príncipe Valiente -estos tres clásicos en la colección de Buru Lan Héroes del cómic, estupenda pero carísima: valía a 25 pesetas el fascículo cuando mi paga semanal eran 15, y eso que yo no me podía quejar-, Rip Kirby, Tintín, Mortadelo y Filemón -y compañía-, Drago, Mandrake, Thor, Capitán América, Namor,.. Por cierto que me cuenta un amigo muy fan de la Marvel que las ediciones de los años 70 de estos superhéroes están hoy cotizadísimas porque en ese formato pequeñito en volumen pero enorme en cuanto al tamaño de las viñetas sólo salieron en España.
Quizá el único que nunca me gustó fue Astérix, favorito sin embargo de mucha gente. ¿Por qué? Pues no lo sé. Quizá le faltaba...¿sensualidad?.

GACETA JUNIOR Y TRINCA





Gaceta Junior -finales 60- y Trinca -primeros 70-, -cuyos personajes a veces confundo porque el espíritu era el mismo, la segunda más juvenil como se decía entonces y por lo tanto más aperturista- con sus maravillosas galerías de personajes: Dani Futuro, Manos Kelly, Anna Lombard -Lina en su versión original, uno de cuyos álbumes, Les requins du Korador, publicado por entregas en Gaceta Junior, da título a esta página-, Sambhur, El Libro de la Selva, La escuela en la torre de los contrabandistas..





Qué importantes fueron estos dos tebeos, qué necesarios, cuánta libertad se coló por sus rendijas, cuánta aventura y afán de transformación, cuántos talentos se forjaron ahí.
Pero qué más da: ¿quién se acuerda? Nada más que sentimentales empedernidos, no hay ni un reconocimiento, ni una reedición de aquellas viñetas tan importantes en esa época, que rompieron muchos moldes, como lo hizo el detective pop y futurista Peter Petrake, que durante años me ha obsesionado y lo sigue haciendo -perdí el único álbum que tenía de él- y del que es imposible encontrar, hoy, nada -también Miguel Calatayud, su talentoso y rompedor autor, muy criticado en la época por lo audaz de sus trazos- ilustró las colosales doce hazañas de Hércules-.
¡QUE VUELVA PETER PETRAKE!
O aquella psicodélica Alma de Dragón de Esteban Maroto, con sus sugerentes nebulosas y preguntas sin respuesta.

Y después Dossier Negro, Tótem, El Víbora que se mantuvo hasta hace dos días y tantas otras.












-A quién le va a extrañar que mi grupo favorito sea Fangoria, uno de los poquísimos que en España es afín a esta cultura, su mismo nombre tomado de una revista de culto-.
Todos ellos me han hecho soñar anticipando el futuro y obnubilándome en el presente, y me han ayudado a adornar y sortear en su momento las situaciones de peligro. Me han empujado, también, a amar la vida y a recrearme minuciosamente en sus detalles. Y, a la larga, -con la música, la literatura y el cine, tanto o más que ellas- todos esos tebeos son los que me han enseñado a ser valiente, que es lo que siempre he querido ser.

(Las imágenes de portadas de la revista Trinca las he obtenido de la página Cómics en extinción, la del Hombre Enmascarado -o Phantom- de Tebeosfera y la del Tótem con Valentina de la bitácora Crisei).

BRAVO, CAMPEÓN
Sabéis que me gusta que podáis picotear de varias cosas.


Así que a otro tema -aunque guarda relación con el primero-: en la normalmente horripilante lista de discos más vendidos en España elaborada por AFYVE se ha colado en el número 4 nada menos, Iván Ferreiro y su Mentiroso, mentiroso, que ha editado -precisamente- en formato disco cómic.
Y es que Piratas fueron también un grupo que mamó de los tebeos, y de las pelis de Lynch, y.. aunque ni en su momento de máximo apogeo se vieron recompensados por tal honor comercial, qué gusto da comprobar que ahora Iván recoge los frutos de años de esfuerzo y de dignidad en grupo y en solitario, y de ir creando redes y foros de amigos con inquietudes. ¡Y qué bueno que es este disco tan personal y tan intrincado!
Te queremos un montón, Iván.

viernes, 11 de abril de 2008

CON BARRY GIFFORD EN UN PASE PERDIDO DE `LOST HIGHWAY´




La he visto el suficiente número de veces como para afirmar no ya que sea una de mis películas predilectas, sino que es, directamente, la más: he decidido que gane la reñida pugna entablada con otras tres o cuatro.
Por eso el miércoles aparqué obligaciones y me centré en esta devoción. Y es que hubo un pase vespertino de la Carretera Perdida de David Lynch en la Filmoteca -cine Doré- con la presencia del escritor y coguionista del film Barry Gifford, quien fue presentado por Ray Loriga y por el director de la Filmo: ¿cómo podía faltar?


Gifford, autor de novelas como Sailor y Lula -que sirvió de base a la también lynchiana y maravillosa Corazón Salvaje- o Perdita Durango -llevada al cine por Álex de la Iglesia- nos dijo a los allí congregados, de entrada, que no pensaba desentrañar ningún misterio ni clave de la película, que era un pacto con David Lynch -parece que ni siquiera entre ellos hablan de eso-; preguntó quién entre el público no la había visto -muchos-, y se felicitó porque aún interese esta cinta. Habló de las adaptaciones de sus novelas, que le gustan bastante, aunque Perdita Durango película es más de acción de lo que él había concebido y su Wild at heart ideal se hubiera rodado en los años 50 -también Arturo Ripstein parece que ha adaptado o va a adaptar uno de sus libros-.
Loriga, buen amigo suyo y de su escuela, le dedicó todos los piropos posibles, recomendó encarecidamente las últimas novelas del norteamericano -que por cierto chapurrea bien el español- y se hizo un poco el interesante al hacer como que dudaba del nombre que Wild at Heart tuvo en España.

SOBRESALTOS EN LA PROYECCIÓN
Pero, ay. Yo me temía lo que iba a pasar, porque conozco al público filmotequero y la galería indescriptible de variopintos personajes que lo puebla, así como los visitantes ocasionales o fijos que van sin tener ni idea de lo que proyectan, a la manera de los cines de barrio de antes, con eso de que sólo vale dos euros. Y los efluvios de esa parroquia estrafalaria -que a mí por otro lado me seduce y divierte, y que son acordes con el entorno- se palpaban en la sala.

Detrás mía tenía a una pareja mayor un tanto chanante -: ella, para que os hagáis una idea, pregunto nada más comenzar el film, y cómo dices que se llama, carretera quéee, a su marido. Transcurrido un tiempo comenzó a extrañarme que la señora se abstuviera de verbalizar comentario alguno.
Pero sí, finalmente no defraudó a la concurrencia, ya que el crescendo de determinadas escenas desencadenó lo que era casi imposible evitar, hasta que, cuando aparece en pantalla gigante la escena porno con el Heirate mich de Rammstein:
Man sieht ihn um die
Kirche schleichen.
Seit einem Jahr ist er
allein.
Die Trauer nahm ihm alle
Sinne.
Schlaeft jede Nacht bei
ihrem Stein,
se levantó haciendo gala de ello y conminó desde el pasillo a su marido a que la acompañara, porque aquello era una porquería. El hombre se resistió, y de hecho su parienta le esperó fuera, hasta que también él se batió, silenciosamente, en retirada.
Al término de la película los únicos aplausos que resonaron en el Doré fueron los míos. Ni siquiera por cortesía hacia Barry Gifford la peña hizo el esfuerzo -y la mayoría eran muy jóvenes, aquello parecía un casting freak de OT-.

I GOT SOMETHING YOU CAN NEVER REACH
En la banda sonora de Lost Highway -que se disfruta mucho más en pantalla grande- están todos los sobrinos carnales de David Bowie -y él, por supuesto-, algunos de los cuales apenas eran conocidos en ese momento: Marilyn Manson -ese inquietante y demoníaco I got something you can never reach-, Nine Inch Nails, The Smashing Pumpkins, Rammstein,
aparte de Barry Adamson -la música de la fiesta donde aparece el personaje inquietante, que es un poco la traslación de la criatura de El séptimo sello al LA de hoy, es decir, mucho más endiablado- y el glorioso clásico de Antonio Carlos Jobim, Insensatez.



INSENSATEZ / ANTONIO CARLOS JOBIM (Balthazar Getty va cobrando de nuevo vida)


Pero también está Lou Reed, en ese instante maravilloso en que todo se desencadena, cuando Alice-Patricia Arquette aparece por vez primera en el taller de coches, This magic moment. Por cierto, ¡cómo se parece Robert Loggia a Jesús Puente!

THIS MAGIC MOMENT / LOU REED (Aparición diurna en el taller)


Aquí Patricia está muy Faye Dunaway, pero lo cierto es que la escena me recuerda a una de otra gran actriz, Cybill Shepherd, en el clasicazo Taxi Driver. Sí, el momento supremo de They cannot touch her, recitado por un cándido -a pesar de todo- Robert de Niro: "She was wearing a white dress; she appeared like an angel, out of this filthy mess, she is alone: t-h-e-y c-a-n-n-o-t t-o-u-c-h h-e-r".
Las parejas imposibles de estas dos películas se asemejan más de lo que pueda parecer a simple vista.

THEY CANNOT TOUCH HER (Cybill Shepherd en Taxi Driver)


En fin. Que lo mismo el domingo me planto a verla de nuevo, aunque esta vez sin Barry Gifford -y, espero, sin el matrimonio chanante-.

((Y más. Ya sé que prima el minimalismo, pero las entradas me salen así de largas, es como cuando Marisa Paredes en La flor de mi secreto quiere escribir novelas rosa y le salen negras.

VUELVE PLASTIC D´AMOUR
El dúo Plastic D´Amour -muy favoritos de esta casa- vuelve a los escenarios el próximo viernes 18 en la sala Neu -Galileo Galilei- en una noche francesa. Y Alberto Matesanz, uno de sus componentes, estrena página myspace, donde merece la pensa que os perdáis para escuchar sus canciones, bonitas y delicadas, como unaguerra de almohadas contra la pared.

JULEN ARTOLA, FICHADO

Echamos el ojo a él y a sus compañeros, y el tiempo nos dará la razón, ya nos la está dando, porque Julen Artola ha sido fichado por la selección nacional de waterpolo. Mi enhorabuena más cordial a este chico de terciopelo y fuego y al equipo del que soy forofo, el Club Waterpolo Navarra, y que debería plantearse preparar un calendario de los que están tan en boga, para el 2009, claro. Yo me ofrezco gustoso a escribir una loa para cada uno de los meses del año.


SEÑOR CHINARRO, NO TAN DEL MONTÓN

Y en la barra de vídeo conectamos con el Señor Chinarro, y su Del montón: escuchadla si no la conocéis, os gustará. Besos, buen fin de semana)).

miércoles, 9 de abril de 2008

IMPRESIONES EN BRUSELAS

No sé si todo comenzó en el 80 con el estreno de El resplandor, o si antes los hoteles también eran así. El caso es que la estética Overlook es recurrente y como la película habita siempre en nuestra memoria, no ganamos para sobresaltos.

UN OVERLOOK EN ROGIER
A veces te encuentras el pasillo al doblar un recodo siniestro.
En otras ocasiones te percatas cuando ya estás bien dentro, y no prestas atención porque quizá vas charlando con amigos y en medio de la algarabía pasa algo desapercibido.
Pero si estás radicalmente solo el asunto empeora, porque eres consciente a cada minuto de lo que estás atravesando, y no hace falta que tengas la habitación 237. En mi caso esta vez era la 814, al final de un interminable pasillo de inhóspito hotel de 29 plantas en Bruselas, área de Rogier -cuya foto, disparada con mano temblorosa, os adjunto-.
Avanzada la noche, y en un silencio absoluto, me sentí intranquilo y como observado mientras caminaba hacia la habitación. Nadie me invitó a jugar con ellas para siempre, pero lo cierto es que el sueño no lo concilié bien.



LA VIEILLE VILLE
Me gusta Bruselas. Su frío, su rutina laboriosa, su mezcolanza, su animada oferta. Pero percibo lo mismo que en otras ciudades europeas de su estilo: es un lugar viejo en su acepción más filosófica, no porque tenga muchos años -y qué ciudad no los tiene- sino porque da la impresión de que, a pesar de la capitalidad y las instituciones de la UE, de su cosmopolitismo y versatilidad, hace mucho que llegó donde iba, y ya nada tiene que añadir ni que aportar, porque una vez alcanzado el equilibrio y el tope propios de un determinado tipo de civilización, no queda sino emprender la vuelta, en conservadora retirada.

Sí, Bruselas es una dama vieja e indolente, como otras tantas de su estirpe, y lo único que en este momento y desde hace tiempo la redime son las personas inmigrantes que la pueblan y habitan y dan forma y sentido -y no hablo de los inmigrantes de luxe comunitarios, sino de indios, paquistaníes, argelinos, marroquíes, senegaleses, turcos, tunecinos, de quienes brota de nuevo la vida, quienes han realizado una transfusión de sangre a la ciudad moribunda moralmente, enferma de bienestar.
A todas ellas, humildes con sus turbantes y pañuelos que tanto molestan y jerseys hechos a mano y sus hijos agarrados a quienes contemplan con ternura infinita, y a ellos que trabajan o pululan desocupados por las calles habría que hacerles, en algún lugar de la ciudad, un monumento-.

EDIFICIO PULGARCITO
Mis amistades me temen porque siempre llego en el último minuto a los aeropuertos y estaciones de trenes y autobuses y por mi endeble sentido de la orientación y dificultad para interpretar los mapas y planos.




Menos mal que en Bruselas aparece este rascacielos alegre de colores cambiantes -como la fuente del Tívoli costasolero- que se ve prácticamente desde todas partes y que me permitió campar a mis anchas, porque no tenía más que mirar al faro luminoso para saber por dónde me hallaba. No tuve así necesidad de retener en la memoria señales ni edificios ni pistas de ningún tipo, como migas que Pulgarcito va dejando por el camino. Y sólo me preocupé de llegar a los destinos convenidos y de abrigarme con cuidado, el cuello sobre todo bien tapado, para no regresar malo a Madrid.

((El Preludio a la Siesta de un Fauno de Claude Debussy que coreografiara el célebre Vaslav Nijinsky es la música que me viene a la cabeza para ilustrar este viaje. Ahí va. Besos))

L´APRÈS-MIDI D´UN FAUNE, de CLAUDE DEBUSSY, por el BALLET DE LA ÓPERA DE PARÍS

domingo, 6 de abril de 2008

LA SEÑORITA JULIA PROGRESA ADECUADAMENTE



La gran Maruja Torres escribía el otro día que la elección de José Bono como presidente del Congreso era un miscasting comparable al de haber optado por Marlon Brando como japonés en La casa de té de la luna de agosto. Y esa sensación tuve yo el otro día al ver en el teatro la nueva versión de La señorita Julia de August Strindberg que dirige Miguel Narros- -ya lo hizo hace medio siglo- con María Adánez y Raúl Prieto como protagonistas.

LA SEÑORITA JULIA, de AUGUST STRINDBERG.
D. Miguel Narros. Versión de Juan C. Plaza-Asperilla. Con María Adánez, Raúl Prieto, Chusa Barbero.
Teatro Fernán Gómez, Madrid.

No veo a María Adánez en el papel.
Y no tengo nada contra ella, es más, siempre me ha caído bien, me gustó mucho en El tiempo de la felicidad -donde precisamente Verónica Forqué, que hacía de madre suya, se debatía entre seguir con su familia o hacer una gira teatral haciendo de señorita Julia-, me ha divertido en Aquí no hay quien viva que, por lo menos al principio, me parecía una serie ingeniosa.

Pero La señorita Julia es desde hace tiempo un clásico universal destinado a las grandes actrices del género, aquellas capaces de transmitir todo porque el papel es muy complejo y corre el riesgo -como modestamente yo creo que aquí pasa, ya que asistimos a un barullo incomprensible y caprichoso de emociones- de no ser entendido si no es comunicado en toda su fiereza y sutileza al mismo tiempo, si su canto no nace desde dentro.

Y para eso hace falta una persona que no sólo sea una gran actriz -no pongo en duda que María Adánez lo sea o pueda llegar a serlo- sino que de alguna manera -hablo, claro, por intuición- ha de haber experimentado desde la primera línea una serie de vivencias relacionadas con la desesperación erótica y amorosa, con la insurrección social.., ha de ser mujer que beba a sorbos la vida y que coquetee con la muerte, que comience a estar de vuelta, regresando, y es probable que la delicada María Adánez no pueda regresar de un lugar en el que nunca ha estado, al que aún se dirige, y esa carencia no se puede suplir ni aun con la voluntad y el esfuerzo que ella, profesional, derrocha.





Le falta un hervor. No digo que dentro de unos años no pueda hacer una gran Señorita Julia, sin necesidad de los recursos de dramaturgia que se ven en este montaje: como ese continuo golpear una vara sobre la mesa, para que brote la agresividad o la fuerza o la rabia o la emoción que de otro modo no afloran. Y por supuesto que ese fallo no es responsabilidad de ella, que repito pone todo de su parte y hace una bella pareja con Prieto, pero, por poner un ejemplo, no se puede escribir una columna al modo de Maruja Torres, con su gracejo y su hondura y su sarcasmo, sin unas vivencias o formación similares, y así se producen los miscastings en el teatro -en el cine menos, es más fácil disimular- y en las columnas de prensa.

Claro que esta opinión mía no es compartida por casi nadie, ya que echando un vistazo a las críticas y comentarios que hay en la red todo son elogios a María Adánez, que dicen se consagra como una de nuestras grandes actrices. Seré yo el equivocado, y lo digo con humildad.




MARÍA GUERRERO, 1993

El montaje en su conjunto no me llegó, y aunque traté de no pensar en La señorita Julia que en el 93 vi de Sánchez Sinisterra en el María Guerrero -las comparaciones son odiosas, es verdad- me acordé de la sobriedad y la garra de aquel escenario, y sobre todo de la colosal Magüi Mira -ella sí una de nuestras primeras damas del teatro-, y también de Jose Coronado, que jugaba a ser el Kowalski de Un tranvía llamado deseo, y que estaba impecable como criado carnal y codicioso, creíble como hombre que hace perder los estribos y que habiendo pasado hambre aspiraba a no pasarla nunca más, y no es que Raúl Prieto no lo haga bien pero el par de dos me parecieron colegiales de la ESO que se esfuerzan y progresan adecuadamente frente a los otros bestias que serían, no ya del bachiller o BUP de antes, sino de la escuela de la calle directamente. Y eso que sobre Coronado pesaba entonces la etiqueta de galán insulso casado con Paola Dominguín y partenaire de la Pantoja en su primera película.

RAÚL PRIETO, MOLDE DE DISCÓFORO

Ya mencioné el otro día a Raúl Prieto, ahora los jueves en La señora, y protagonista de aquel divertido film, La fiesta.
Este chico tiene físico de gacela, delgadez sensualísima y fibrosa, y con su rostro anguloso compone una figura alegórica, de cánon clásico -él podría haber posado, por ejemplo, para Vitelleschi, merecería que alguien le esculpiera como discóforo-.













Raúl me encanta, eso no tiene nada que ver, es muy profesional y aporta un toque atolondrado y avieso a su papel, que hace discurrir bien, aunque se resienta de lo que es a mi juicio un montaje poco efectivo de la obra en su conjunto, ya que sucede lo peor que puede acontecer en la adaptación de un clásico: que el drama no se siente, en ningún momento, como actual, y en ese sentido no nos desembarazamos de la sensación de representación con la que ya se juega desde el prólogo, en el que los tres actores principales hablan sobre la obra que van a interpretar.



TERELE PÁVEZ, QUERIDA
((Me acuerdo estos días de Terele Pávez, la magnífica actriz, pero es un asunto muy delicado y no quisiera contribuir al morbo: paso por la Plaza de Santa Ana casi a diario, y ahora no sé qué haré para no mirar si es verdad que está, porque no me gustaría ver así a una actriz que admiro tanto, casi la única que puede decirse es de la casta de Lola Gaos.
Y vuelve después de un chorro de años Portishead y en Radio 3 no paran de decir que será el disco de 2008. La primera canción que hemos conocido está muy bien: Machine Gun. Mañana voy a Bruselas, a currar, of course. Besos por doquier.))


MACHINE GUN / PORTISHEAD

miércoles, 2 de abril de 2008

GIANNI BELLA, TÚ TENÍAS LA RAZÓN QUIZÁ


Fue un dardo en plena diana, uno de los primeros grandes éxitos aquí de la CBS, que a finales de los setenta se erigió como casa discográfica que marcaba la pauta en España.
De amor ya no se muere -Non si può morire dentro en italiano- triunfó de manera apabullante en el año 76, y las emisoras de onda media -discos dedicados, 40 principales en la SER: la FM tardaría aún en generalizarse- consiguieron que nos aprendiéramos de memoria la canción, entera de arriba a abajo, y la interiorizáramos tanto que la podríamos haber llevado tatuada en la piel, al modo que después nos mostró Greenaway en The pillow book.
Pero a pesar de esta escucha reiterada y compulsiva nos seguía emocionando cada vez, su brillo no se empañaba; es cierto que a mí me pilló de colegial, pero aun siendo nocillero me daba siempre una punzada dentro, un presentimiento -encerrado en mi cuarto recién estrenado, el transistor a todo volumen, tras la retahíla de dedicatorias radiadas-, el lenguaje me era familiar, como si tuviera la intención de licenciarme en breve en desamores.

Lo cierto es que fue una hermosísima canción que os propongo rememorar o descubrir ahora, eso sí, deconstruyendo, por estrofas, la letra que tanto nos impactó.


DE AMOR YA NO SE MUERE de GIANNI BELLA (Deconstruido) Si acaso nuestro amor de nuevo fracasara
tú sabes que sería lo peor que nos pasara;
lo que hubo entre los dos no se hizo en un momento
a ti no te compré, por eso no te vendo


(Nada más comenzar Gianni nos revelaba más de un dato inquietante: partía de un fracaso previo y hasta ese momento sus amores habían sido de pago, como ahora pretenden que sea casi todo. Con lo que venía a confirmarnos, por si cabía duda, que en Italia seguía imperando el estereotipo que constriñe a la mujer: o casta y pura, o de vida alegre. Y los casos intermedios provocaban todo tipo de vicisitudes, como se prueba en la canción).

Tú, tristemente tú
me dijiste cuando me alejé
que de amor ya no se muere
mas muriendo me marché

Pero estoy aquí
tras un año he comprendido que
si de amor ya no se muere
yo sin ti no viviré


(Esta primera parte es más pesimista, porque concluye diciendo "yo sin ti no viviré", lo cual plantea una contradicción irresoluble con el título de la canción. Sin embargo al final del todo se decía -y eso nos llegaba al alma- "algo en mí se morirá", colofón sin duda más poético pero que también conlleva una asunción de la derrota. Aunque visto desde la perspectiva de hoy, ¿no se cernía una sombra de amenaza en el "yo sin ti no viviré?")



Abrázame también
no importa que nos vean
si sabes que me hace tanto bien
quizás comprendas
que se han de aprovechar todos los minutos
después nos faltarán si no vivimos juntos


(Ésta era mi estrofa predilecta. Por lo que suponía de reto al qué dirán, porque es un canto al carpe diem -"se han de aprovechar todos los minutos"- y por el "si no vivimos juntos" que a mí me sonaba a gloria, porque indicaba que no hacía falta pasar por la vicaría, y eso entonces era sinónimo de libertad y de utopía.)

Tú, ¿que me ocultas tú?
si otro amor tuvieras dilo aqui
cómo cuesta confesarlo
pues te veo sonreír
No podrás mentir
tú tenías la razón quizás,
si de amor ya no se muere
algo en mí se morirá
si me dejas tú...
Nuestra historia tiene mal final
si de amor ya no se muere
algo en mí se morirá

De amor ya no se muere...



(Ah, qué interesante es este final. El desconsolado "algo en mí se morirá" introduce un matiz nuevo, pero que ya se veía venir, supone la amarga aceptación, tras un interrogatorio intimidante que parece no surte efecto y en el cual lo peor es, sin duda, el hecho de que la persona amada, en medio del drama que nos corroe, sonríe.
¡Pero es que cuando Gianni Bella se torna cínico al final afirmando, y no dudando -ya no tenemos el condicional "si"- que de amor ya no se muere en el programa de fin de año del 76 realizado por Valerio Lazarov -el del vídeo- las azafatas que al principio sonreían tímidas ahora ríen abiertamente, pimpantes, descaradas, como corroborando lo peor, dando fe notarial de la hecatombe, y arrastran al cantante en su deriva, porque la risa en su rostro adquiere un tinte perverso!
El alcance de Gianni Bella y su De amor ya no se muere es, así, mayor de lo que en un principio parecía, es como el Nietszche de la canción melódica, ya que si éste certificó la muerte de Dios, el italiano nos señaló el final de la esperanza romántica: se muere algo, sí, y hay una gran pesadumbre, pero no todo fallece -hoy, porque ese "ya no" indica que antes sí ocurría- y con esa afirmación que todo el público dio por válida feneció toda una tradición de la canción sentimental que, es verdad, apenas ha levantado cabeza desde entonces, condenada a esa medianía de ya no morir del todo por la persona amada.)

Y DE REGALO:

Marcella Bella era y es la hermana de Gianni -son los dos de la foto de arriba-, llegó a España un poco después que él y obtuvo cierta repercusión con una canción bella e intensísima en la que ambos establecían un diálogo desigual a modo de finiquito de una relación. El último abrazo. También aprendimos, de su mano, lo que nos esperaba en años venideros, anticipó la súplica de los momentos extremos, a los que supimos engalanar con el toque kitsch que ella aportó.
Por otra parte, Marcella tenía el cabello tan rizoso -y eso era un puntazo- como su hermano, llegó con una imagen vampy y pronunciaba las erres de manera irresistible.
Merece que se la escuche de nuevo, con el mismo mimo de entonces.

MARCELLA BELLA / EL ÚLTIMO ABRAZO
Ya lo sé, te has hartado de mí y quieres alejarte.
Dame tu último abrazo, que no quiero olvidar el contacto de tu cuerpo y mi cuerpo.
Tócame (me marcho vida mía) una vez nada más.
(me marcho vida mía y no quisiera) Dame tu último abrazo, y luego vete.
Yo que en un momento supe estar bajo tu peso, y aprendí a decir "te amo".
Te entregué mi cuerpo, lo tuviste entre tus manos, y él tuyo fue por siempre.

Volverás, cualquier día, lo sé. Dame tu último abrazo antes de amanecer.




Bésame, (me marcho vida mía) déjame algo de ti.
(Me marcho vida mía y no quisiera) Dame tu último abrazo, y luego vete.
Quédate un momento, que mi cuerpo está sediento de beber tu piel y amarte.
Antes de marcharte necesito acariciarte para no olvidar ya nunca...

Volverás, cualquier día, lo sé. Dame tu último abrazo antes de amanecer".