Dotado de una fuerza que, en su honor, se definiría con el paso de los años como `hercúlea´, Hércules, nacido Herakles, es el más popular de los héroes de la mitología clásica. (...) Font y Cothias lo presentaron en `Alise´ y Calatayud en este soberbio Hércules pop que hoy se reedita.
Luis Gasca
(...) Miguel se dedica a jugar con sus elementos plásticos, que no son otra cosa que puro lenguaje, para devolverlos transformados después de su viaje a lo contemporáneo. Y lo contemporáneo, en 1972, es el Pop, tal vez por su fresca irreverencia el más adecuado de los idiomas para hablar sobre figuras e imágenes de tan alto poder evocador. (...) Calatayud construye su personal visión del
peplum desde un medio de masas como es
Trinca, que tiene bien poco de elitista. Más allá de los rasgos más destacables en esta historieta ya clásica (...) se adivinan ecos que llegan desde otros ámbitos: (...) claves a descubrir de un relato múltiple y abierto, rico y pródigo en lecturas como sólo pueden serlo las obras maestras.
Pedro Porcel
¿Por qué escoge Calatayud los doce trabajos de Hércules como base argumental? Hace dos años que ha publicado
Peter Petrake (1970), una irrupción absolutamente innovadora en el mundo del cómic. Con ella ha demostrado que el medio puede ser artístico, al menos permeable a las corrientes artísticas del momento. Peter Petrake no sólo se encuentra conectado con el
pop art, sino, de manera evidente, influido por el trabajo de George Dunning en
Yellow submarine, la película de animación protagonizada por los Beatles. Los doce trabajos de Hércules supone un intento de trascender este estilo, de darle una dimensión más profunda, entroncándolo con tradiciones de larga trayectoria. Conserva la tonalidad pop pero a través de ella respiran las formas características de la cerámica griega o la plástica, elegante y siempre moderna, de la cultura micénica (...)
Pero, además de trazo y color, hay arquitectura. Y se encuentra en la estudiada construcción de las páginas, un vigoroso armazón de viñetas que no sólo genera equilibrios y correspondencias tabulares sino que facilita una lectura fluida, repleta de ritmo. (...) Por todo ello, por su belleza y por su funcionalidad narrativa, puede concluirse que hay más de doce trabajos en este álbum. Al menos uno más. Y ese decimotercero trabajo, desfío no tanto de Euristeo como del prejuicio y la ignorancia, consiste en demostrar el valor artístico del cómic.
Antonio Altarriba
Si tuviera que elegir uno solo de los trabajos que vieron la luz en la revista Trinca, atendiendo a la premisa de su tensión con respecto a la cultura dominante, me quedaría, sin el menor género de dudas, con
Los doce trabajos de Hércules de Miguel Calatayud, que ahora felizmente se reedita, aunque los que no conocieron de primera mano aquel contexto difícilmente van a poder calibrar la verdadera dimensión de esas páginas.
Tras el tanteo de Peter Petrake, del que podemos seguir celebrando su experimentación y su sensualidad gozosa, el relato de las pruebas del héroe griego venía a demostrar la falacia de esa disyuntiva entre tradición y modernidad artísticas para modelar una imagen del presente e imaginar un orden estético bien diferente de las cosas. (...)
el portentoso Calatayud nos regalaba una de las experiencias sensoriales más originales y valiosas de la historia de la historieta española.
A menudo vuelvo, pues, sobre este libro, (...) y siempre hago nuevos hallazgos en el equilibrio de su composición, o en la matemática de su estructura, o en la sistemática de sus formas puras, buscando de paso esa suerte de estremecimiento que sentí hace casi cuarenta años, cuando lo leí por primera vez, y que una y otra vez renuevo ante esta lección magistral.
Felipe Hernández Cava
La historieta que tiene en sus manos es atemporal. Un producto de disfrute intelectual a diversos niveles. Una obra que no ha perdido un ápice de vigencia desde su aparición hace ya cerca de cuarenta años. Una historieta que se mantiene con una frescura sorprendente, es actual, y tengan presente que así seguirá.
Pedro F. Navarro

Lo fácil sería ceñirse a la nostalgia, pero es que no cabe hacerlo una vez se vuelven a contemplar estas páginas, no hay nostalgia posible cuando se vuelven a leer. Porque uno entonces descubre que sí, que está en ellas todo ese sabor de hace cuarenta años, el cartelismo de la época, esa estética tan característica, los colores maravillosos, las composiciones sorprendentes en cada viñeta... pero es que su lectura seduce por moderna, por contemporánea. Se puede leer este libro como si Miguel Calatayud lo hubiera inventado ayer mismo.
Francisco Naranjo
Es norma generalizada que, de los elementos que componen el lenguaje de la historieta, el color pase a ser un ingrediente descriptivo, matizador, potenciador, como lo musical en el cinematógrafo, de lo dramático. Cuando no mero colorear estético.
Cuando esto no sucede y ese color pasa a ser elemento narrativo, contador e informante de primer orden, posiblemente estamos hablando de Miguel Calatayud.
Micharmut
La aparición de
Peter Petrake en
Trinca supuso la mayor renovación de la historieta española en tres décadas, con una propuesta que rescribía los tópicos de Roberto Alcázar y Pedrín en unos términos de modernidad tan revulsiva y radical como incomprendida por unos lectores que no sabían asimilar esa brillante mezcolanza promiscua entre Edelmann, Peter Max y Pellaert. Pero Calatayud no se amilanó y fue capaz de reconstruirse en su siguiente obra,
Los doce trabajos de Hércules. (...)
Un andamiaje sobre el que ir destilando su renovadora propuesta gráfica, en la que la psicodelia cromática es transformada en un innovador recurso narrativo: la festiva propuesta multicolor heredada de Peter Max se convierte en paletas de tonalidades dominantes que delimitarán cada trabajo del héroe. Naranjas para el León de Nemea, azules y verdes para la Hidra de Lerna, verdes y ocres para el Jabalí deErimantea, marrones y terrosos para las Yeguas de Diómedes... dejando las policromías para sus enfrentamientos con otros seres míticos como Hipólita. (...)
Una síntesis de clasicismo y modernidad que inspiró por igual a toda una generación de ilustradores (...), convirtiéndose en catalizador de una renovación formal tan sorprendente como atrevida para el primer lustro de los 70, que más allá de las lecturas literales en lo artístico, traía un fresco simbolismo de la necesidad de renovación en lo político, de la desesperada búsqueda de la libertad que vivía el país.
Una pirueta imposible que ni siquiera Hércules hubiera podido completar.
Álvaro Pons
Me siento feliz por tener hoy entre mis manos la historieta completa que me turbó siendo niño, obra del genial -¡ahora podemos decirlo!- Miguel Calatayud.
Feliz por el reconocimiento que supone esta edición, por el gusto de quedar nuevamente deslumbrado y regodearme en ello, y muy ilusionado de poder compartirlo con vosotros.
Los 12 trabajos de Hércules, de Miguel Calatayud, publicados originalmente en 1972 en la revista Trinca, se han reeditado -hace dos años, pero yo lo he descubierto ahora- en Edicions de Ponent, una editorial alicantina.
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