miércoles, 9 de abril de 2008

IMPRESIONES EN BRUSELAS

No sé si todo comenzó en el 80 con el estreno de El resplandor, o si antes los hoteles también eran así. El caso es que la estética Overlook es recurrente y como la película habita siempre en nuestra memoria, no ganamos para sobresaltos.

UN OVERLOOK EN ROGIER
A veces te encuentras el pasillo al doblar un recodo siniestro.
En otras ocasiones te percatas cuando ya estás bien dentro, y no prestas atención porque quizá vas charlando con amigos y en medio de la algarabía pasa algo desapercibido.
Pero si estás radicalmente solo el asunto empeora, porque eres consciente a cada minuto de lo que estás atravesando, y no hace falta que tengas la habitación 237. En mi caso esta vez era la 814, al final de un interminable pasillo de inhóspito hotel de 29 plantas en Bruselas, área de Rogier -cuya foto, disparada con mano temblorosa, os adjunto-.
Avanzada la noche, y en un silencio absoluto, me sentí intranquilo y como observado mientras caminaba hacia la habitación. Nadie me invitó a jugar con ellas para siempre, pero lo cierto es que el sueño no lo concilié bien.



LA VIEILLE VILLE
Me gusta Bruselas. Su frío, su rutina laboriosa, su mezcolanza, su animada oferta. Pero percibo lo mismo que en otras ciudades europeas de su estilo: es un lugar viejo en su acepción más filosófica, no porque tenga muchos años -y qué ciudad no los tiene- sino porque da la impresión de que, a pesar de la capitalidad y las instituciones de la UE, de su cosmopolitismo y versatilidad, hace mucho que llegó donde iba, y ya nada tiene que añadir ni que aportar, porque una vez alcanzado el equilibrio y el tope propios de un determinado tipo de civilización, no queda sino emprender la vuelta, en conservadora retirada.

Sí, Bruselas es una dama vieja e indolente, como otras tantas de su estirpe, y lo único que en este momento y desde hace tiempo la redime son las personas inmigrantes que la pueblan y habitan y dan forma y sentido -y no hablo de los inmigrantes de luxe comunitarios, sino de indios, paquistaníes, argelinos, marroquíes, senegaleses, turcos, tunecinos, de quienes brota de nuevo la vida, quienes han realizado una transfusión de sangre a la ciudad moribunda moralmente, enferma de bienestar.
A todas ellas, humildes con sus turbantes y pañuelos que tanto molestan y jerseys hechos a mano y sus hijos agarrados a quienes contemplan con ternura infinita, y a ellos que trabajan o pululan desocupados por las calles habría que hacerles, en algún lugar de la ciudad, un monumento-.

EDIFICIO PULGARCITO
Mis amistades me temen porque siempre llego en el último minuto a los aeropuertos y estaciones de trenes y autobuses y por mi endeble sentido de la orientación y dificultad para interpretar los mapas y planos.




Menos mal que en Bruselas aparece este rascacielos alegre de colores cambiantes -como la fuente del Tívoli costasolero- que se ve prácticamente desde todas partes y que me permitió campar a mis anchas, porque no tenía más que mirar al faro luminoso para saber por dónde me hallaba. No tuve así necesidad de retener en la memoria señales ni edificios ni pistas de ningún tipo, como migas que Pulgarcito va dejando por el camino. Y sólo me preocupé de llegar a los destinos convenidos y de abrigarme con cuidado, el cuello sobre todo bien tapado, para no regresar malo a Madrid.

((El Preludio a la Siesta de un Fauno de Claude Debussy que coreografiara el célebre Vaslav Nijinsky es la música que me viene a la cabeza para ilustrar este viaje. Ahí va. Besos))

L´APRÈS-MIDI D´UN FAUNE, de CLAUDE DEBUSSY, por el BALLET DE LA ÓPERA DE PARÍS

domingo, 6 de abril de 2008

LA SEÑORITA JULIA PROGRESA ADECUADAMENTE



La gran Maruja Torres escribía el otro día que la elección de José Bono como presidente del Congreso era un miscasting comparable al de haber optado por Marlon Brando como japonés en La casa de té de la luna de agosto. Y esa sensación tuve yo el otro día al ver en el teatro la nueva versión de La señorita Julia de August Strindberg que dirige Miguel Narros- -ya lo hizo hace medio siglo- con María Adánez y Raúl Prieto como protagonistas.

LA SEÑORITA JULIA, de AUGUST STRINDBERG.
D. Miguel Narros. Versión de Juan C. Plaza-Asperilla. Con María Adánez, Raúl Prieto, Chusa Barbero.
Teatro Fernán Gómez, Madrid.

No veo a María Adánez en el papel.
Y no tengo nada contra ella, es más, siempre me ha caído bien, me gustó mucho en El tiempo de la felicidad -donde precisamente Verónica Forqué, que hacía de madre suya, se debatía entre seguir con su familia o hacer una gira teatral haciendo de señorita Julia-, me ha divertido en Aquí no hay quien viva que, por lo menos al principio, me parecía una serie ingeniosa.

Pero La señorita Julia es desde hace tiempo un clásico universal destinado a las grandes actrices del género, aquellas capaces de transmitir todo porque el papel es muy complejo y corre el riesgo -como modestamente yo creo que aquí pasa, ya que asistimos a un barullo incomprensible y caprichoso de emociones- de no ser entendido si no es comunicado en toda su fiereza y sutileza al mismo tiempo, si su canto no nace desde dentro.

Y para eso hace falta una persona que no sólo sea una gran actriz -no pongo en duda que María Adánez lo sea o pueda llegar a serlo- sino que de alguna manera -hablo, claro, por intuición- ha de haber experimentado desde la primera línea una serie de vivencias relacionadas con la desesperación erótica y amorosa, con la insurrección social.., ha de ser mujer que beba a sorbos la vida y que coquetee con la muerte, que comience a estar de vuelta, regresando, y es probable que la delicada María Adánez no pueda regresar de un lugar en el que nunca ha estado, al que aún se dirige, y esa carencia no se puede suplir ni aun con la voluntad y el esfuerzo que ella, profesional, derrocha.





Le falta un hervor. No digo que dentro de unos años no pueda hacer una gran Señorita Julia, sin necesidad de los recursos de dramaturgia que se ven en este montaje: como ese continuo golpear una vara sobre la mesa, para que brote la agresividad o la fuerza o la rabia o la emoción que de otro modo no afloran. Y por supuesto que ese fallo no es responsabilidad de ella, que repito pone todo de su parte y hace una bella pareja con Prieto, pero, por poner un ejemplo, no se puede escribir una columna al modo de Maruja Torres, con su gracejo y su hondura y su sarcasmo, sin unas vivencias o formación similares, y así se producen los miscastings en el teatro -en el cine menos, es más fácil disimular- y en las columnas de prensa.

Claro que esta opinión mía no es compartida por casi nadie, ya que echando un vistazo a las críticas y comentarios que hay en la red todo son elogios a María Adánez, que dicen se consagra como una de nuestras grandes actrices. Seré yo el equivocado, y lo digo con humildad.




MARÍA GUERRERO, 1993

El montaje en su conjunto no me llegó, y aunque traté de no pensar en La señorita Julia que en el 93 vi de Sánchez Sinisterra en el María Guerrero -las comparaciones son odiosas, es verdad- me acordé de la sobriedad y la garra de aquel escenario, y sobre todo de la colosal Magüi Mira -ella sí una de nuestras primeras damas del teatro-, y también de Jose Coronado, que jugaba a ser el Kowalski de Un tranvía llamado deseo, y que estaba impecable como criado carnal y codicioso, creíble como hombre que hace perder los estribos y que habiendo pasado hambre aspiraba a no pasarla nunca más, y no es que Raúl Prieto no lo haga bien pero el par de dos me parecieron colegiales de la ESO que se esfuerzan y progresan adecuadamente frente a los otros bestias que serían, no ya del bachiller o BUP de antes, sino de la escuela de la calle directamente. Y eso que sobre Coronado pesaba entonces la etiqueta de galán insulso casado con Paola Dominguín y partenaire de la Pantoja en su primera película.

RAÚL PRIETO, MOLDE DE DISCÓFORO

Ya mencioné el otro día a Raúl Prieto, ahora los jueves en La señora, y protagonista de aquel divertido film, La fiesta.
Este chico tiene físico de gacela, delgadez sensualísima y fibrosa, y con su rostro anguloso compone una figura alegórica, de cánon clásico -él podría haber posado, por ejemplo, para Vitelleschi, merecería que alguien le esculpiera como discóforo-.













Raúl me encanta, eso no tiene nada que ver, es muy profesional y aporta un toque atolondrado y avieso a su papel, que hace discurrir bien, aunque se resienta de lo que es a mi juicio un montaje poco efectivo de la obra en su conjunto, ya que sucede lo peor que puede acontecer en la adaptación de un clásico: que el drama no se siente, en ningún momento, como actual, y en ese sentido no nos desembarazamos de la sensación de representación con la que ya se juega desde el prólogo, en el que los tres actores principales hablan sobre la obra que van a interpretar.



TERELE PÁVEZ, QUERIDA
((Me acuerdo estos días de Terele Pávez, la magnífica actriz, pero es un asunto muy delicado y no quisiera contribuir al morbo: paso por la Plaza de Santa Ana casi a diario, y ahora no sé qué haré para no mirar si es verdad que está, porque no me gustaría ver así a una actriz que admiro tanto, casi la única que puede decirse es de la casta de Lola Gaos.
Y vuelve después de un chorro de años Portishead y en Radio 3 no paran de decir que será el disco de 2008. La primera canción que hemos conocido está muy bien: Machine Gun. Mañana voy a Bruselas, a currar, of course. Besos por doquier.))


MACHINE GUN / PORTISHEAD

miércoles, 2 de abril de 2008

GIANNI BELLA, TÚ TENÍAS LA RAZÓN QUIZÁ


Fue un dardo en plena diana, uno de los primeros grandes éxitos aquí de la CBS, que a finales de los setenta se erigió como casa discográfica que marcaba la pauta en España.
De amor ya no se muere -Non si può morire dentro en italiano- triunfó de manera apabullante en el año 76, y las emisoras de onda media -discos dedicados, 40 principales en la SER: la FM tardaría aún en generalizarse- consiguieron que nos aprendiéramos de memoria la canción, entera de arriba a abajo, y la interiorizáramos tanto que la podríamos haber llevado tatuada en la piel, al modo que después nos mostró Greenaway en The pillow book.
Pero a pesar de esta escucha reiterada y compulsiva nos seguía emocionando cada vez, su brillo no se empañaba; es cierto que a mí me pilló de colegial, pero aun siendo nocillero me daba siempre una punzada dentro, un presentimiento -encerrado en mi cuarto recién estrenado, el transistor a todo volumen, tras la retahíla de dedicatorias radiadas-, el lenguaje me era familiar, como si tuviera la intención de licenciarme en breve en desamores.

Lo cierto es que fue una hermosísima canción que os propongo rememorar o descubrir ahora, eso sí, deconstruyendo, por estrofas, la letra que tanto nos impactó.


DE AMOR YA NO SE MUERE de GIANNI BELLA (Deconstruido) Si acaso nuestro amor de nuevo fracasara
tú sabes que sería lo peor que nos pasara;
lo que hubo entre los dos no se hizo en un momento
a ti no te compré, por eso no te vendo


(Nada más comenzar Gianni nos revelaba más de un dato inquietante: partía de un fracaso previo y hasta ese momento sus amores habían sido de pago, como ahora pretenden que sea casi todo. Con lo que venía a confirmarnos, por si cabía duda, que en Italia seguía imperando el estereotipo que constriñe a la mujer: o casta y pura, o de vida alegre. Y los casos intermedios provocaban todo tipo de vicisitudes, como se prueba en la canción).

Tú, tristemente tú
me dijiste cuando me alejé
que de amor ya no se muere
mas muriendo me marché

Pero estoy aquí
tras un año he comprendido que
si de amor ya no se muere
yo sin ti no viviré


(Esta primera parte es más pesimista, porque concluye diciendo "yo sin ti no viviré", lo cual plantea una contradicción irresoluble con el título de la canción. Sin embargo al final del todo se decía -y eso nos llegaba al alma- "algo en mí se morirá", colofón sin duda más poético pero que también conlleva una asunción de la derrota. Aunque visto desde la perspectiva de hoy, ¿no se cernía una sombra de amenaza en el "yo sin ti no viviré?")



Abrázame también
no importa que nos vean
si sabes que me hace tanto bien
quizás comprendas
que se han de aprovechar todos los minutos
después nos faltarán si no vivimos juntos


(Ésta era mi estrofa predilecta. Por lo que suponía de reto al qué dirán, porque es un canto al carpe diem -"se han de aprovechar todos los minutos"- y por el "si no vivimos juntos" que a mí me sonaba a gloria, porque indicaba que no hacía falta pasar por la vicaría, y eso entonces era sinónimo de libertad y de utopía.)

Tú, ¿que me ocultas tú?
si otro amor tuvieras dilo aqui
cómo cuesta confesarlo
pues te veo sonreír
No podrás mentir
tú tenías la razón quizás,
si de amor ya no se muere
algo en mí se morirá
si me dejas tú...
Nuestra historia tiene mal final
si de amor ya no se muere
algo en mí se morirá

De amor ya no se muere...



(Ah, qué interesante es este final. El desconsolado "algo en mí se morirá" introduce un matiz nuevo, pero que ya se veía venir, supone la amarga aceptación, tras un interrogatorio intimidante que parece no surte efecto y en el cual lo peor es, sin duda, el hecho de que la persona amada, en medio del drama que nos corroe, sonríe.
¡Pero es que cuando Gianni Bella se torna cínico al final afirmando, y no dudando -ya no tenemos el condicional "si"- que de amor ya no se muere en el programa de fin de año del 76 realizado por Valerio Lazarov -el del vídeo- las azafatas que al principio sonreían tímidas ahora ríen abiertamente, pimpantes, descaradas, como corroborando lo peor, dando fe notarial de la hecatombe, y arrastran al cantante en su deriva, porque la risa en su rostro adquiere un tinte perverso!
El alcance de Gianni Bella y su De amor ya no se muere es, así, mayor de lo que en un principio parecía, es como el Nietszche de la canción melódica, ya que si éste certificó la muerte de Dios, el italiano nos señaló el final de la esperanza romántica: se muere algo, sí, y hay una gran pesadumbre, pero no todo fallece -hoy, porque ese "ya no" indica que antes sí ocurría- y con esa afirmación que todo el público dio por válida feneció toda una tradición de la canción sentimental que, es verdad, apenas ha levantado cabeza desde entonces, condenada a esa medianía de ya no morir del todo por la persona amada.)

Y DE REGALO:

Marcella Bella era y es la hermana de Gianni -son los dos de la foto de arriba-, llegó a España un poco después que él y obtuvo cierta repercusión con una canción bella e intensísima en la que ambos establecían un diálogo desigual a modo de finiquito de una relación. El último abrazo. También aprendimos, de su mano, lo que nos esperaba en años venideros, anticipó la súplica de los momentos extremos, a los que supimos engalanar con el toque kitsch que ella aportó.
Por otra parte, Marcella tenía el cabello tan rizoso -y eso era un puntazo- como su hermano, llegó con una imagen vampy y pronunciaba las erres de manera irresistible.
Merece que se la escuche de nuevo, con el mismo mimo de entonces.

MARCELLA BELLA / EL ÚLTIMO ABRAZO
Ya lo sé, te has hartado de mí y quieres alejarte.
Dame tu último abrazo, que no quiero olvidar el contacto de tu cuerpo y mi cuerpo.
Tócame (me marcho vida mía) una vez nada más.
(me marcho vida mía y no quisiera) Dame tu último abrazo, y luego vete.
Yo que en un momento supe estar bajo tu peso, y aprendí a decir "te amo".
Te entregué mi cuerpo, lo tuviste entre tus manos, y él tuyo fue por siempre.

Volverás, cualquier día, lo sé. Dame tu último abrazo antes de amanecer.




Bésame, (me marcho vida mía) déjame algo de ti.
(Me marcho vida mía y no quisiera) Dame tu último abrazo, y luego vete.
Quédate un momento, que mi cuerpo está sediento de beber tu piel y amarte.
Antes de marcharte necesito acariciarte para no olvidar ya nunca...

Volverás, cualquier día, lo sé. Dame tu último abrazo antes de amanecer".

domingo, 30 de marzo de 2008

SALDO DOMINICAL


Con los blogs pasa como con las neveras cuando van quedando restos de platos o de packs de yogures y actimeles y hay que darles un repaso antes de que caduquen.
Asuntos que pudieron ser estrella en su momento pero que por pereza o porque surgiera otra idea de última hora fueron siendo relegados al limbo bitacoril van desdibujándose lentamente, pereciendo de mala manera como el Hal 2001, pero hoy, como no quiero seguir oyendo más sus súplicas, emprendo una

OPERACIÓN RESCATE
Comenzamos con algo fresco: esta misma mañana he acudido a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid a contemplar la exposición Velázquez, Esculturas para el Alcázar, y que reúne las piezas que éste trajo al Alcázar de Madrid desde Roma por encargo de Felipe IV. No son muchas, pero son impresionantes casi todas ellas.
El pétreo Hércules Farnese de Cesare Sebastiani -con quien abrimos esta entrada-, la Ariadna dormida del Vaticano, el Discóbolo de Vitelleschi, el Gladiador Combatiente de Girolamo Ferrari -desde cualquier perspectiva que se observe- dejan sin respiración.
Pero no os molestéis en acudir, porque ayer era el último día. Lo siento.

LOS ALMENDROS DE LIBERTAD

Son cada vez menos los días al año en que florecen, y por eso ese esplendor efímero nos deleita más si cabe. Hablo de los espigados almendros que hay en la calle madrileña de Libertad, en el barrio de Chueca, que sobreviven a los desmanes callejeros de fin de semana -no puede decirse lo mismo de los de Barbieri, que da pena verlos-.
Ellos son el milagro de este primer ramalazo primaveral, sobre todo si van acompañados del canto del mirlo o los mirlos que normalmente se asientan por esta zona, y que este año no han comparecido todavía.

ROCKERAS AL METRO

A principio de mes nos acercamos a ver a Luz Casal al metro de Madrid, estación Chamartín, en un recinto que se acondicionó a propósito para varios conciertos con motivo del Día de la Mujer. Ella ya dijo de entrada que le encantaba estar allí, porque ama las profundidades. Y profunda estuvo, como siempre, y rematadamente rockera, con su pelo corto que acompañó por momentos con gorro o con peluca negra.

El repertorio no es el que yo hubiera elegido, porque quedaron canciones vitales sin tocar, incluso del último disco, pero...Luz es sobre todo rockera y no deja ocasión de demostrarlo.
Ahí van los temas conforme fueron surgiendo: Sé feliz, Entre mis recuerdos, Mi confianza -para mí es su mejor canción-, No me importa nada, Dame un beso, Un nuevo día brillará, Crece el caudal, Soy, Hechizado, A cada paso, Es por ti, Plantado en mi cabeza, Besos al aire, Rufino, Loca, Un pedazo de cielo -aquí es cuando se puso el pelucón, para voltear mucho la cabeza-, y los bises con Piensa en mí, 18 años y Bajo el abrazo.
Un placer, como siempre.

ÁGUILAS Y MURCIA, GUAPETONAS



En la Semana Santa me escapé a ver a un buen amigo a Águilas, el bello pueblo costero de la región murciana, cuna de Francisco Rabal. Allí pude comprobar lo cosmopolita y festiva que es su noche sabatina, y el ambiente tan cool que se estila en el Casino, donde además trabaja y bailotea una camarera tan guapa que me hizo pensar que ser heterosexual, después de todo, no debe de estar tan mal.
Esta monada de chica -que le daba un aire a la Amparo Muñoz de los 70, no quiso que la fotografiara sola, sino con su compa de barra: ahí están los dos, felices: un beso-.
Y de Murcia qué os voy a decir, tenía nostalgia a raudales porque es una de mis ciudades más queridas y se me iban juntando años sin visitarla. El histórico Piscis sigue en forma -en la esquina hay un bar nuevo, La vie en rose- y los murcianos tan guapacos y tan brutotes como siempre: benditos sean.

SOS ALBERTO FERREIRO

De él dijo Pedro Almodóvar que crujía de guapo, y no seré yo quien le quite la razón. Desde Salvajes irrumpió en nuestras vidas este chico que ahora forma parte del elenco con más galanes en la historia de las teleseries españolas: La señora.
Pero siendo así y con el currículo que se va labrando en el largo y cortometraje y en la TV, es misión prácticamente imposible escribir un post en condiciones sobre él, porque ¡no hay manera de encontrar fotos buenas -ni malas, apenas- en la red! Y lo llevo intentando un tiempo.
Así es que os pediría a las amigas o amigos que tengáis imágenes suyas que me enviéis alguna sin demora, ya que ardo en deseos de disertar sobre su figura en condiciones. Y es que estos días no para de rondarme la cabeza, casi como ningún otro actor -además eso de que sea más bien pequeñito me parece ideal-, en ardua competencia con Raúl Prieto -también de La señora y ahora en el teatro con La señorita Julia- y con todo el equipo de cierto club deportivo que mañana seguramente se cuela directo al número uno de las entradas más frecuentadas en este blog, desbancando al hasta ahora imbatible Javier Bardem.

((Hubo más cosas -Mi misterio del interior, de Ron La Lá en el Teatro Alfil; un delicado concierto acústico de Bart Davenport en La Pequeña Betty,.. pero este saldillo dominical no da más de sí.-

Renovamos la barra de vídeo con Superpitcher y Happiness -en varias versiones, alguna de ellas completamente alucinada-: por qué será que todos los temas o CDs que se llaman así -recientemente tuvimos el del francés Sébastien Schuller- me encantan. Superpitcher es Aksel Schaufler, un músico alemán electro y romántico, intenso, sentido: lo conocimos con Lovers´ rock, una pequeña maravilla a medio camino entre distintos géneros musicales. Disfrutadlo)).

jueves, 27 de marzo de 2008

TODAS AL BAILE DE LA ROSA


A estas alturas ya me imagino que sabéis que el Principado de Mónaco dedica este año su célebre y ultra-kitsch Baile de la Rosa a la movida madrileña.
Si hace unos días la consigna era "¡Todas a Eurovisión!" -y ojalá que hubiera ganado una de las nuestras- ahora parece que es "¡Todas al Baile de la Rosa!": nada que objetar, todo lo contrario, me encanta ver juntas a Alaska, Almodóvar, Bibi Andersen, Luz Casal,.. -y Roberta Marrero, Paquito Clavel, la Vaqueriza y sus Nancys,..- aunque me preocupa también que alguien se haya acordado de invitar a Fabio McNamara: espero que lo hayan hecho, porque tendría delito lo contrario.

Así que nada, lanzamos únicamente varias preguntas al vuelo:
-¿Pululará ese día por la gala algún heterosexual o heterosexuala, aparte de Carolina..?
-¿No es contraproducente la invitación a toda la troupe con la campaña straight de Alberto de Mónaco, tan apoyada por el ¡Hola!?
-¿Hay también cierto deseo de congraciarse con la opinión pública española, tras la desafortunada pregunta en el comité olímpico de selección de la ciudad 2012?
-¿Cómo congeniará Luz Casal con toda la corte alaskiana, si nunca han sido afines?

En fin, ya veremos las revistas de la semana que viene.

martes, 25 de marzo de 2008

DIEGO MARTÍN ES HARRISON FORD



Lo que tiene ser fan de un actor es que se acude a las salas a contemplar películas que de otro modo difícilmente se verían.

Así, si en los ochenta y primera parte de los noventa no hubo estreno de Harrison Ford que dejara de ver, ahora le toca el turno a nuestro Diego Martín -y digo nuestro porque me consta que también os gusta mucho,de hecho la entrada que le dediqué hace seis meses sigue siendo uno de los mayores hits de este blog-; y es que este vallisoletano -tierra de grandes actores y actrices: Concha Velasco, Lola Herrera, Ágata Lys, Roberto Enríquez, Elvira Mínguez,...- no para de alegrarnos la vida con esa planta suya y con su buen hacer profesional, por lo que pagar una butaca para verle durante hora y media es lo mínimo que me siento dispuesto a hacer por él: para detallar lo máximo tendría que recurrir, por lo menos, a la letra de la Vampirela de Alaska y Dinarama.

EL ÚLTIMO JUSTO: Deber y Salvación
D. Manuel Carballo. Coproducción hispano-mexicana
Diego Martín, Ana Claudia Talancón, Antonio Dechent, Federico Luppi, Goya Toledo.
Cines Ábaco, Albacete.

A lo que vamos: El último justo es una producción con un argumento propio de esas novelas que tanto se estilan ahora de catedrales, secretos, sectas y misterios por descifrar, a mi juicio indescriptiblemente aburridas y planas casi todas ellas, pero que gozan del favor del gran público.
Con dos pesos pesados de la interpretación como Federico Luppi -pobre, en un papel ridículo- y Antonio Dechent, cada vez más solicitado, y las guapas y eficaces Ana Claudia Talancón -quien dejó las telenovelas por el cine- y Goya Toledo, es evidente que el reparto hace lo que puede, aunque el guión derrapa casi desde el comienzo, porque la enrevesada historia carece de verosimilitud -no por ser de género fantástico cabe cualquier cosa- y lo que es peor, de interés, aunque el debutante Carballo sí ha filmado bien unas cuantas escenas de impacto.

EL SEX-APPEAL DE DIEGO

Y no me interpretéis mal: esta película hay que verla -o bajarla de la red, o alquilarla cuando salga- porque Diego Martín tiene un protagonista absoluto que es un punto y aparte en su carrera, y demuestra una vez más -y ahora a lo grande- su versatilidad, la soltura con que se mueve en distintos géneros, su sex-appeal que nos evoca tanto el universo Pedro Lazaga o Madrid, Costa Fleming como la virilidad apolínea y reservada de dioses de la pantalla a lo Steve McQueen o el ya mentado Harrison Ford, sin desdeñar un cierto aliño europeo existencialista a lo Trintignant o Belmondo.

Cuando se enfada, cuando se dispone a la acción, cuando está en peligro, cuando protege a su chica, cuando se relaja en la intimidad de su habitación, cuando se crispa y acecha... Diego Martín es genuino como actor que crea una atmósfera y que nos hace soñar en el cine, y que nos seduce, y de qué otra cosa se trata sino de eso...
Así que desde aquí una vez más nuestra bendición al Harrison Ford vallisoletano que nos enamoró con su Jaime de Policías y que está afianzando, sin prisa y con buena letra, su carrera interpretativa en el cine, el teatro y la televisión.

Y DE REGALO...

viernes, 21 de marzo de 2008

DER WUNDERBAR BLICK DER HANNA SCHYGULLA


Ya se ha viene hablando por tierra, mar y aire del prodigio cinéfilo que ha supuesto el reencuento con Hanna Schygulla en Auf der anderen Seite / Al otro lado, la última película del turco-alemán Fatih Akin.
La película es emocionante, si bien a mí me cansa ya un poco la estructura de historias cruzadas que tan bien han desempeñado antes, por poner un ejemplo, Robert Altman o Tarantino, y esta historia se hubiera sostenido muy bien sin necesidad de trenzar de esa manera el argumento -ya sólo la primera parte, con la prostituta que se instala en la casa del abuelo turco, es muy interesante por sí misma-.

Pero aunque sólo fuera por contemplar a la Schygulla, merece la pena acercarse, os lo aseguro. Al principio, casi silente en varias escenas de cocina, se marca un recital de miradas de significado profundo: es como si con el tiempo hubiera condensado todo el saber y la experiencia de sus muchos años de musa fassbinderiana, haciendo así posible un fenómeno extraño, que llega a provocar el pudor del espectador:
en los ojos de
Hanna, en su mirada escépticamente educada y condescendiente, está toda la historia reciente de Alemania, están la vergüenza y la soberbia, el recato, la ternura, la impaciencia, la aceptación de raíz, el dolor tan grande que es inconmensurable, en las chispas que se evaden de sus ojos nos llega la explicación de ese país fascinante, su respuesta actual, que se mantiene siempre en un segundo plano, que no acapara pero que permanece ahí para quien se muestre dispuesto a entender.
Es verdad que esa mirada sabia está al alcance de pocas actrices, aunque a nadie nos ha sorprendido comprobar que la antaño bellísima Hanna Schygulla es una de ellas.

AUF DER ANDEREN SEITE, Al otro lado, de Fatih AKin.
Nurgul Yesilcay, Baki Davrak, Tuncel Kurtiz, Hanna Schygulla, Patrycia Ziolkowska, Nursel Koese. Cines Golem, Madrid
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WWW WHAT A WONDERFUL WORLD (CASABLANCA SE MUEVE)
De Faouzi Bensaïdi. Con Faouzi Bensaïdi, Nezha Rahile, Fatima Attif. Cines Verdi, Madrid
Hace poco leí en una revista de tendencias que en Casablanca está pasando algo, que hay un bullicio subterráneo que pugna por salir a la luz, con una serie de creadores -y creadoras, y eso es muy importante allí- que quieren cambiar cosas, y hacen música, cine, cómics, partiendo de sus raíces y su entorno pero buscando una conexión clara con las cosas que hoy se hacen en el mundo.
Parece ser que la corriente inspiradora de esa efervescencia urbana se halla en nuestra sempiterna movida madrileña, y de hecho la palabra que allí se ha buscado para designar el fenómeno, y que ahora no recuerdo, ha buscado un parecido consciente con movida. Me alegró mucho conocer esta realidad, porque lo cierto es que Marruecos ofrece infinitas posibilidades si su sociedad puede optar por el camino de la modernización y consigue irse librando de los lastres que la oprimen.


Quizá como muestra de esta corriente que pugna por abrirse paso nos llega la película de Faouzï Bensaidi -creo que es la segunda que hace- afrancesada como no podía ser menos, pero también con resonancias almodovarianas muy claras, un curioso compendio de estilos -aunque se la ha criticado por eso, porque no se adscribe con claridad a ningún genero- que provoca en ocasiones la sonrisa cómplice pero también el escalofrío.
Yo personalmente agradezco que se puedan combinar, desde allí, las pinceladas de denuncia social y de feminismo -que tanta falta hace en Marruecos- con el derecho a la alegría y -por qué no- a la frivolidad; y que además escuchemos un par de canciones de Jay Jay Johanson. Me resultó, pues, interesante.

WWW - WHAT A WONDERFUL WORLD / TRAILER