Estar en Galicia a primeros de agosto y no acercarme a la Feria del Cómic de A Coruña hubiera sido para mí imperdonable. Así que allí me planté, ufano, a respirar a pleno pulmón, en una ciudad que además me encanta. Paseando arriba y abajo, husmeando, fotografiando a las estrellas -¡qué buena idea la de recuperar a Carpanta!-, recorriendo exposiciones y casetas, dudando en si adquirir novedades o nuevas ediciones de clásicos. Finalmente deseché la idea de traer la colección de Rip Kirby en los Héroes del Cómic de Buru Lan -por lo voluminoso y por el precio, aunque no era caro, pero..- y me vine con varios fascículos de un tebeo cyberpunk, Transmetropolitan, y con un libro recién aparecido, 1968, un año de rombos, de Juan Álvarez, del que ya os hablaré -me encanta-.
El chico de Mazinger Vigo
Y hablando de fotografiar, me hubiera gustado inmortalizar para vosotros al zagal que atendía la caseta de Mazinger, una tienda comiquera de Vigo.. lo intenté, pero al final fue misión imposible.. solo logré alcanzarle de lejos. Hace unos años se lo hubiera pedido tan campante, y seguro que no le hubiera importado, pero cada vez estoy más vergonzoso. ¡Acudid todos en masa a Mazinger Vigo, a comprar tebeos! Y a admirar a este superhéroe.
VIÑETAS DESDE O ATLÁNTICO
...y de regalo
CHICO Y CHICA / TÚ QUÉ SABES
Tras -demasiados- años de ausencia, vuelve este genuino dúo, que precisamente son de una iconografía muy cómic -y hacen referencia a los tebeos en el estribillo de esta canción-. Sus letras siguen siendo buenísimas: ¡cara de guisante! Jajaj. Hay que mimarles mucho.. que no tenemos tantas propuestas así. La canción tiene sorpresa sinfónica final, el vídeo está grabado en el Parque Doña Casilda de Bilbao y el CD nuevo se llama Los estudiosos. ¡Ojo al parche!
Alojarnos en una pensión con vistas a la Plaza de San Martiño y la iglesia de San Martín Pinario fue recomendación de unos amigos. ¡Qué bien que les hicimos caso! Dicen que el verano no es la mejor época para visitar Santiago de Compostela. Pero yo creo que cualquier época es óptima, porque son días que transcurren como fuera del tiempo ordinario. Distintos. Extraordinarios, siempre.
No son muchos los que resisten la prueba del pijama, atuendo masculino -ahora, unisex- de andar por casa, como las babuchas o el delantal; familiares y caseros, antieróticos. Pero Martín Rivas ha superado ya retos vertiginosos, como el anuncio pijo-osea de Loewe, ¡y eso sí que es superar! Y la prueba del pijama la pasa con sobresaliente. ¿O no?
MARTÍN RIVAS, SANO Y SALVO
Martiño, ¿dónde andas? La temporada pasada fui al Marquina, a verte: no es que no me interesaran Drácula, y Van Helsing, y Emilio Gutiérrez Caba, pero fundamentalmente fui a verte a ti, para qué vamos a engañarnos, en tu debut teatral. Haciendo tu papel de chico de orden, que protege, con el que se podría emprender una vida nueva de puertas adentro, hogareña, a salvo, home and dry, afuera nieva o llueve -quizás pasado truene-, y tú envuelto en tu pijama, o ya sin él, calentando las tostadas, retozando, planeando quedarnos siempre juntos, resguardados de la tormenta que arrecia afuera.
HOME AND DRY / PET SHOP BOYS 2002 (Atención, que ya podemos oír las canciones del nuevo trabajo del dúo, Elysium).
Si el Romanticismo es la exaltación de los sentimientos individuales, una autoafirmación exacerbada de una personalidad o circunstancias concretas, tiene pleno sentido que Zhang Yimou haya situado su película más romántica en la época de la Revolución Cultural que en los años 60-70 se vivió en China. Precisamente para subrayar lo incompatible de los ideales amorosos juveniles con los preceptos totalitarios del comunismo implacable que padeció ese país y que el director conoció en primera persona, cuando le correspondió ser reeducado durante diez años, en el campo y en la fábrica, en unas condiciones penosas y con el miedo continuo a caer en desgracia a causa de sus antecedentes familiares capitalistas, según ha revelado el director.
Pero como él mismo dice, su última película no va de eso ni es una venganza personal, aunque esa atmósfera sofocante se cuele por las rendijas de esta gran historia de amor, de un primer amor puro, infinito, incontenible. Que parece real, desde el principio, quizá por la ingenuidad de la pareja de protagonistas, actores noveles a los que Yimou les encomendó que sintieran, más que interpretaran..
Amor bajo el espino blanco
Ellos son maravillosos, traspasan la pantalla, hay dos o tres momentos sublimes, que parecieran improvisados..
(China es un país raro, nos dijo hace poco en casa una querida amiga de ese país con la que tenemos la suerte de contar en Madrid. Y esa rareza se refleja perfectamente en la sorprendente y polifacética trayectoria de Zhang Yimou, difícil de encasillar, que en esta ocasión nos narra una historia sencilla y poderosa).
SHAN ZHA SHU ZHI LIAN / AMOR BAJO EL ESPINO BLANCO (Trailer)
ZHOU (Ella) y SHAWN (Él)
Zhou Dongyu carecía de experiencia en relaciones humanas complejas cuando fue seleccionada por Zhang Yimou para protagonizar este film, en el que ha seducido a propios y extraños y por el que logró el premio a mejor actriz en la Seminci de Valladolid. Shawn Dou es un joven alto y prodigioso que se mudó a Canadá siendo adolescente, pero que regresó a China para estudiar interpretación... y en cuyo camino se cruzó Zhang Yimou.
cuando luce el sol, cuando hace calor, lo mejor es pasear
Todo el tiempo perder, qué feliz yo voy a ser
sin nada que hacer, sin obedecer, el mundo recorrer
La-la lara-lalá, pasarse las mañanas
yendo de aquí para allá, mirando las musarañas
Voy a gandulear, no me gusta trabajar,
que no hay nada igual como descansar, no hacer nada es ideal
La-la lara-lalá, pasarse las mañanas
yendo de aquí para allá, mirando las musarañas
Nadie me mandará, lo que quiera comeré,
no me lavaré ni me dormiré, ¡qué feliz yo voy a ser!
(Dedicada a los chicos y chicas que no se quieren incorporar a clase, y a todos los que, de entre vosotros, volvéis al curro estos días. Ya sé que hoy en día hay muchos que quisieran trabajar, pero lo cortés no quita lo valiente. ¡Ah! El mensaje viene de Astrid Lindgren, la creadora de la maravillosa y libertaria Pippi Calzaslargas, que era, os recuerdo, ¡sueca! Para que no nos acusen a los sureños de haraganes.)
Aurora Bautista no era un nombre artístico. Era el verdadero nombre de esta maravillosa actriz que nos acaba de dejar y que debutó a los diecinueve años -1944- con la compañía del Teatro Español de Madrid, en El sueño de una noche de verano, de Shakespeare. Y si resalto que no era un nombre artístico es porque cualquiera lo diría, siendo su carrera como fue, sobre todo al principio, cuando cuatro películas de Juan de Orduña (Locura de amor, Pequeñeces, Agustina de Aragón y Santa Teresa de Jesús) la consagraron como la Heroína por excelencia, la que es capaz de morir por amor o por la patria, la que declama de seguido grandes parrafadas con el tinte dramático de la época.
Unas películas de gran parafernalia y enorme costo y éxito -las joyas de la corona de la productora Cifesa- y una belleza particular la suya, morenaza arrebolada de determinación, una Vivien Leigh castellana. Sí, Aurora es un nombre muy de la épica de entonces, y Bautista también, apellido y nombre que parecieron imprimirle carácter.
En busca de redención
Pero como actriz longeva tuvo que chapotear, como todos, en las procelosas aguas del cine español, con sus rupturas y sus servidumbres. Y así, en su filmografía posterior a los 50, entre lagunas de silencio no faltó la redención del cine de autor ni el espagueti western ni la ola del destape ni las horror movies tan ninguneadas aquí y tan apreciadas en el extranjero, siendo entonces su arquetipo el de española vigilante y víctima a un tiempo de la moral que iba quedando, poco a poco, atrás.
Diríase que Aurora tuvo que expiar como actriz su pecado original de haber sido la imagen épica del régimen y anduvo dando tumbos en producciones de diversa índole, unas más valiosas que otras, pero a las que ella siempre aportó un sello y una fuerza personalísimos.
Escena increíble de `UNA VELA PARA EL DIABLO´, de EUGENIO MARTÍN (1973)
Con Aurora Bautista y Esperanza Roy
(Eugenio Martín, un director singular, realizó esta película que al parecer fue considerablemente amputada por la censura franquista. En la línea de los giallos tan en boga entonces, Aurora Bautista y Esperanza Roy componen un dúo mórbido y sanguinolento que recuerda a las Marisol y Jean Seberg de un año antes en La corrupción de Chris Miller, de Juan Antonio Bardem -precisamente Martín dirigió ese mismo año a Pepa Flores en La chica del Molino Rojo-. Pero aquí Aurora y Esperanza son jinetes del apocalipsis de la España profunda. Las escenas que han bajado al youtube, no solo esta sino la inicial de la película, no tienen desperdicio: aquí vemos a Aurora atravesando unos zarzales en una apoteosis del martirio autoinfligido).
Abismos de pasión -contenida-
La joya absoluta y reconocida por todos que fue la adaptación por Miguel Picazo de la novela de Unamuno La tía Tula (1964) nos la mostró intransigente y vulnerable, recta , rígida y piadosa, amorosa por dentro hasta arderle las entrañas, implacable consigo misma. Como actriz se adentró en los meandros de la contención que sugiere la pasión sofocada que, no obstante, ha de estallar en algún momento. Esos destellos ardorosos de su mirada cuando iba embutida en la ropa de ir a misa, de recibir las visitas, de cuidar a los niños, esa sensualidad apresada que electrizaba todo, son ya un mito por derecho propio, como también lo es la carnalidad marlonbrandiana de Carlos Estrada al acecho.
Aunque tampoco olvidaremos nunca sus minutos de gloria como presidenta de la surrealista asamblea de Amanece, que no es poco (José Luis Cuerda, 1988), una de las películas más queridas por el público en la historia del cine español.
Ay Tula, Tula.. querida nuestra, con lo que tú vales, con lo que tú has valido...
(Homenaje a la actriz Aurora Bautista -Villanueva de los Infantes, Valladolid 1925 / Madrid 2012-).