lunes, 17 de agosto de 2009

MARIN MARIE





Marin, tu chériras toujours la mer...





Pintor marino, escritor, navegante, Marin Marie (1901-1987) fue un artista francés enamorado de los barcos -las catedrales de vela, como él las llamaba- y la mar, que acabo de descubrir y al que se rinde homenaje estos días en Saint-Malo, uno de sus lugares fetiche, con una atractiva exposición que agrupa lo mejor de su obra.

Sus cuadros son a menudo impresionantes... y me ha hecho mucha gracia que se enrolara, de jovencito, en el Pourquoi-pas?, un barco con nombre de bar de ambiente.





El resto son fotos de estos días de asueto, para continuar con la serie que en verdad no sé cuándo acabará, porque le estoy cogiendo el gusto. ¡Ah, queridos, pues no os queda nada! Algunas son aún de Saint-Malo, y otras de Belle-Île en Mer; y al Corto Maltés lo he pillado en Brest. La tumba es la de Chateaubriand.











((Adjunto un artículo de Javier Marías sobre la comedia en el cine, El género abandonado, publicado el sábado en El País. Me ha parecido muy interesante.))

viernes, 14 de agosto de 2009

DINARD, LA PLAYA DE PAULINE





Si Saint-Tropez parece que sigue siendo la plage de toutes les folies, Dinard es la plage de toutes les élégances, o al menos eso es lo que dicen los carteles de época, de los que ahora hay una exposición. A sólo diez minutos en barco de Saint-Malo, en el norte de la región francesa de Bretaña, enseguida se percibe su aire de ciudad balneario exquisita y sensual, en contraste con su igualmente bella pero castrense vecina, de la que le diferencia además su anglofilia rampante.
Así es, ya que mientras Saint-Malo recuerda y no tiene intención alguna de olvidar el durísimo asedio británico durante la Segunda Guerra Mundial, Dinard rememora que su origen como villa selecta se inicia cuando una colonia de británicos adinerados decidieron que ese era el lugar ideal para el ocio y reposo. Es realmente bella y coquetona, y no hay que confundirla con Dinan. Dinard no es Dinan, como Manet no es lo mismo que Monet, aunque yo los siga confundiendo. Y es que Dinan es una ciudad que también se halla muy cerca, pero a la que finalmente decidimos no ir... porque no se puede abarcar todo, y no somos muy de poblaciones medievales.

Y atención rohmerianos, aquí se rodó la mítica Pauline à la plage...







No es el verano en directo pero casi, ahora estamos en Quiberon y mañana partimos a Brest... Estamos ilusionados...

miércoles, 12 de agosto de 2009

GATO CORSARIO DESDEÑOSO





De ninguna manera, eso sí que no, él no va a deponer su actitud sólo porque turistas ramplones irrumpan en su territorio, nada menos que las callejuelas de la Ciudad Corsaria... Allí se aspira fuerte el mar, pero éste se halla a distancia suficiente como para sentirse bien a salvo. Los momentos en que brilla el sol son necesarios para que después el pelaje brille suave y vitamínico, y sobre todo para la parsimonia y la concentración... Gato desdeñoso, golfo, gandulón, gato negro guapo y corsario.

lunes, 10 de agosto de 2009

CASI BARRIDOS POR LA MAREA











Sé que el flujo de las mareas tiene que ver con los vaivenes de la Luna, pero no acabamos de cogerle el tranquillo, ya que un día a las siete hay que apresurarse y dejar la playa para que no nos trague el mar, y al siguiente a la misma hora se atisban kilómetros de arena.. mejor no enterarse del misterio. No hay un día igual a otro en esta costa bretona que se transfigura... las combinaciones de sol y bruma, de cielo y mar diferentes parecen inagotables.

domingo, 9 de agosto de 2009

BALCÓN AL MAR EN SAINT-MALO




Viento, lluvia, sol.. los climas se van sucediendo desde la ventana. Asustados por el vendaval que nos sorprendió a la llegada, preguntamos a la gobernanta qué pensaba sobre una posible evolución favorable del clima. A lo que ella nos respondió sobriamente: "Je ne pense pas. Il change tout le temps".








Las olas baten a nuestro lado, cuando sube la marea...¿se puede pedir más? Ese recuerdo me acompañará todo el año, en la ciudad.. el recuerdo de la habitación al mar, con amor..donde disponía también de rincón para no descuidar mis obligaciones blogueriles.

viernes, 7 de agosto de 2009

MINUTOS MUSICALES



Ahora que duerme todo entre los dos, qué loca tú, qué loco yo, qué solos al final... Ahora que estamos libres cada cual, sólo me queda por decir que todo aquello que escribí, lo hice con tinta de tus lágrimas.

Tanto mirarte que no pude verte, y me olvidé de tus cadenas y mi propia muerte; soñaba con beber la libertad... Sólo me queda por decir que todo aquello que escribí
me lo dictó tu risa, nada más.

Y aún andarás descalza por mis sueños, y asomarás por donde asoma el blanco sol de enero... Y si por casualidad te he de olvidar, sólo me queda por decir que todo aquello que escribí será de tí, será lo nuestro.

Ahora que duerme todo entre los dos, qué loca tú, qué loco yo, qué solos al final... Ahora que estamos libres cada cual, sólo me queda por decir que todo aquello que escribí, lo hice con tinta de tus lágrimas.


TODO AQUELLO QUE ESCRIBÍ / FRANCIS CABREL (1980)


A Francis Cabrel se le conoce bien por La quiero a morir, tema que ha conocido numerosas versiones, como la de Manzanita. Luz Casal también recreó una de sus creaciones, Octubre. Todo aquello que escribí es una bellísima canción de su repertorio que en su lengua original se titula L´encre de tes yeux.

AZÚCAR AMARGO / FEY (1996)



Siempre me sedujo esta mexicana que triunfó por todo lo alto en muchos países, pero que en España se quedó sin despegar, por inadecuada promoción o simplemente porque no era el momento, ya que después otras peores que ella fueron encontrando su sitio. ¿Qué hace ahora? Espero que algún amig@ me conteste. Mientras tanto, me produce ternura recordar su canción fetiche, y su modo tan naíf de moverse en escena.

PEOPLE ARE PEOPLE / DEPECHE MODE (1984)

Quizá no sea ésta de sus mejores canciones, pero es el vídeo de Depeche Mode que más veces he visto. En su momento cubrió con creces el expediente y pasó por ser de lo más moderno, y ahora se nos antoja de un kitsch irresistible...

((En la imagen de apertura un fotograma de Jouese, la última película protagonizada por la querida Sandrine Bonnaire, que se estrena esta semana en Francia. Por mi parte, he cambiado el sol de Levante por la lluvia y el viento de la Bretagne... Le robo un momento a la noche para hacer esta entrada. Mil besos..))

lunes, 3 de agosto de 2009

DUQUESA DE GUERMANTES


He vuelto tras una larga ausencia a la lectura de En busca del tiempo perdido. Por donde me había quedado, parte final del tomo 3 de la delicada edición de Lumen -con traducción de Carlos Manzano-, La parte de Guermantes. No tengo ninguna prisa en concluir esta obra, acostumbro a leer seis hojas en la cama, por la noche. Es como una infusión cuyo efecto se va filtrando lentamente, y no es hasta cierto tiempo que se va percibiendo. Aun pareciéndome incomparable, se está cumpliendo un presagio que tuve tras la lectura de su esbozo Jean Santeuil, en traducción de Pedro Salinas: entonces tuve la impresión de que por muy magna que fuera À la recherche... no me iba a impresionar tanto como esta obra primeriza, en la que ya late todo Proust en forma y contenido: es de una pureza descomunal esa novelita que ya se acomodó en mi memoria -y mi corazón-.

Los recuerdos de Marcel de su etapa familiar de Combray están marcados por los largos paseos que acometían. Según el lado que escogieran del camino, estaba la parte de Swann -quien de alguna manera es su modelo a lo largo de toda la obra- y la parte de los Guermantes, la familia aristocrática más ensalzada de toda Francia, en la que brilla con especial esplendor la duquesa de Guermantes. Su no presencia marca la mayor parte de este tomo, porque su prestigio a los ojos de Marcel se basa precisamente en el desconocimiento, la idealización.



Tras un cierto y lógico desencanto inicial al conocerla en persona, Marcel -que desde pequeño desarrolla la misma habilidad de Swann para ser admitido y mimado en los círculos más selectivos- va cayendo sin embargo en sus redes. Ella es siempre la última palabra en lo social. Su comportamiento marca tendencia, como diríamos ahora, independientemente de la posición que adopte, pues ya es de dominio común que a su elegancia incuestionada hay que sumar un acendrado y caprichosísimo esnobismo.

La duquesa de Guermantes aprovecha el privilegio del conocimiento. Si ella posee más información que los demás, no se va a dejar nunca sorprender. Todo es una cuestión de actitud. ¿Por qué va a ser un problema que su marido le sea infiel, si eso no tiene por qué afectar ni a su relación ni a su felicidad? Si una persona es considerada no apta para la vida social, ella se va a encargar de mostrar su ángulo original o fabricarlo si es preciso, y adoptarle bajo su paraguas protector. Lo que es común no procede, y por lo tanto desdeñará compañías supuestamente apetecibles y comportamientos asumidos, generando un gran estupor -y admiración- a su alrededor.



El horror al vulgo que los miembros de su clase social por definición sentían, podría decirse que en ella era horror a la vulgaridad, y como esta se halla también asentada en la aristocracia, era la principal y denodada ocupación de Mme de Guermantes hacerse distinguir de los miembros de su propio milieu, adocenados, mediocres. Realmente debía tener una mente ágil para estar siempre presta a llevar la contraria, acostumbrada a dirigir esa especie de partida de ping-pong imaginaria con la que levantó su reputación incuestionable, a fuerza de haber sido tan cuestionada.

(Al principio la descripción tan pormenorizada de esas batallas de salón puede resultar algo cansina, hasta que te das cuenta de que a través de ese campo de batalla Proust no sólo está describiendo peripecias particulares, sino todo el universo social y humano).

((La duquesa de Guermantes, que en realidad no existió o por lo menos no con esa denominación, fue encarnada por Fanny Ardant en la película de Volker Schlöndorff Un amour de Swann -1983-. La actriz se sintió molesta cuando un periodista de El Mundo confundió su papel con el de la mundana -en otro sentido- Odette de Crécy, por quien Swann pierde la cabeza: Il faut pas mélanger les torchons avec les serviettes, parece que dijo, no hay que mezclar churras con merinas. Y es que a Odette la encarnaba la muy sensual pero supuestamente no distinguida Ornella Muti)).

(El cuadro de apertura es Harmonie en chair et rouge (1869), de James Whistler).